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  • Por qué escribo

    febrero 5th, 2025

    Estoy leyendo «Sangre y Suerte» de Mateus Bolson Ruzzarin y me identifico totalmente con la siguiente frase:

    Este es uno de los motivos por los cuales escribo, para viajar en el tiempo. Lo hago para vivir cómo era mi forma de pensar y para sentir lo que algún día sentí.

    Siempre he dicho que escribo en Blagora para mí y que yo soy el fan número uno de mi blog. No es egolatría, es solo que, ha resultado una de las mejores maneras de evaluar cómo van evolucionando mi pensamiento y a últimas instancias, yo mismo.

    A menudo regreso a alguna entrada y a menudo me siento tentado a reescribirla, nunca termino de estar a gusto. También seguido siento que escribí algo muy tonto o que, sencillamente, he dejado de pensar igual. No somos los mismos que éramos ayer.

  • Flow (2024)

    enero 6th, 2025

    Ayer fui a ver Flow, pero como iba recién comido, batallé mucho con el sueño. Especialmente porque es una película que requiere un poco de paciencia.

    Visualmente sorprende, más considerando lo poco que costó comparado a otras películas. Creo que este es su mayor logro. Por otro lado, respecto a la trama, iniciamos sin mucho contexto, vemos lo que parece ser un planeta Tierra donde todos los humanos han muerto. Luego y sin más explicaciones, el mundo sufre una especie de inundación global y seguimos la vida de un gato que sobrevive trepado en una barca a lado de otros animales: un capibara, un lemúr, un labrador y una ave secretario. La antropomorfización es mínima, los animales son representados como tales, sin diálogos y conservando sus características que los definen: el gato es independiente y huraño, el lémur es posesivo y recolector, el labrador es sociable y juguetón, entre otros. Es interesante entonces cómo puede con esta premisa contarse una historia de un viaje.

    Cada animalito y sus carácterísticas se convierten en una metáfora. Todos los seres humanos estamos en un viaje de vida, durante el recorrido subimos a nuestro barco varios a varias personas. Algunas suman y otras restan, y es sano a veces prescindir de algunas de ellas. Cada uno posee una personalidad y no se puede cambiar mucho, entonces tenemos que aprender a convivir, tolerar y sobrellevarnos. Durante el viaje, así como en los animalitos hay un crecimiento, uno también aprende de las experiencias. Al final, la lección que también parece transmitirnos es la de aquel proverbio africano que dice que «si quieres llegar lejos, viaja acompañado».

    Es una lástima que no haya logrado conectar tan bien con la historia. Muchos la consideran profunda, reveladora y que ha tocado fibras sensibles. Posiblemente tengan razón. Yo insisto en que no es para todos.

  • A veces solo quiero desaparecer

    enero 6th, 2025

    Aunque tenga que matar, engañar o robar, a Dios pongo por testigo de que jamás volveré a pasar hambre

    – Scarlett O’Hara, Lo que el viento se llevó (1939)

    Seguido me abruma la miseria humana de todos los días. A lo largo de mi vida he intentado brindar ayuda solo para terminar convencido de que somos causas perdidas.

    Visitamos a tres niños, el mayor apenas tiene 10 años. Todos los días quedan al cuidado de la abuela mientras la madre se va a trabajar. El padre es un alcohólico que los abandonó. La abuela, el abuelo también alcohólico, los niños y su mamá, viven en un baldío donde han construido un par de cuartos con lonas. Mi acompañante les lleva de regalo unas galletas. Mientras estamos ahí observando sus deplorables condiciones, me pregunto si acaso no sería mejor entregar a los niños al DIF para que fueran a algún servicio de asistencia infantil. No logró entender cómo podría yo hacer alguna diferencia.

    El sábado pasado encontramos una perrita en el parque, hay muchos perros ahí, pero ésta es dócil y amigable, quiere jugar. Le acariciamos su cabello que se siente sedoso y vemos que portan un collar en el cuello pero no tiene nombre. Como no puedo llevarla a la casa, debe quedarse ahí. Hoy la página de la colonia publica una foto de la perrita muerta y siento que se me parte el corazón. No puedo evitar sentirme culpable.

    A veces decido meter la manos pero, con frecuencia, los resultados son impredecibles, por no decir decepcionantes. La he regado tantas veces que, cada vez más seguido, opto por ser un observador pasivo.

    Creo que por eso los ricos pretender llevar vidas exclusivas y negarse a esta realidad. Construyen una a su medida donde puedan olvidar la pobreza y la miseria. «Si no se ve, no existe». A veces me invade esa sensación de que yo debería de hacer lo mismo, negarme a mi realidad, entregarme a la búsqueda de una vida acomodada y darle la espalda al mundo. Como Scarlett O’Hara que desciende al infierno de la carencia y se resuelve a no regresar ahí cueste lo que cueste.

    En la novela «Y las montañas hablaron» de Khaled Hosseini se expone algo similar: las injusticias pueden ser tan terribles y las imágenes tan desgarradoras que como mecanismo de defensa optamos por no mirar. Solo cuando se viven en carne propia es cuando no tenemos más opción que enfrentarlas.

    Muchos me dicen «¡Tranquilo! No es tu problema». Les juro que yo me repito lo mismo, pero no puedo evitar preocuparme. Hay días como hoy que las angustias me rebasan y tengo que navegar en piloto automático.

  • Libros que leí en 2024

    enero 3rd, 2025

    De amores y otros cuentos – Inés Arredondo

    El libro de Inés Arredondo, una autora mexicana poco reconocida, nos sumerge en un universo narrativo complejo y perturbador. Sus historias, a menudo transgresoras y escandalosas para su época, exploran temas como el amor, la sexualidad, la locura y la alienación con una intensidad y profundidad que desafían al lector.

    A través de sus páginas, Arredondo nos presenta una galería de personajes femeninos complejos y atormentados, quienes luchan contra las convenciones sociales y las expectativas de su tiempo. Sus relatos abordan temas tabúes como el incesto, la violencia de género y la homosexualidad con una honestidad brutal y una mirada crítica hacia la sociedad.

    La obra de Arredondo es una invitación a reflexionar sobre la naturaleza humana, el amor y el sufrimiento. Su estilo narrativo, a veces oscuro y simbólico, requiere una lectura atenta y una disposición a sumergirse en un mundo emocionalmente intenso. A pesar de las dificultades que puede presentar la lectura, el libro resulta una experiencia literaria enriquecedora y desafiante.

    Utopía para realistas – Rutger Bregman

    El libro de Rutger Bregman, «Utopía para realistas», desafía nuestras preconcepciones sobre lo posible y lo imposible. A pesar de su inicio prometedor, el autor logra superar una perspectiva inicial aparentemente eurocéntrica y presenta una serie de propuestas audaces y transformadoras, como la renta básica universal, la semana laboral de 15 horas y un mundo sin fronteras.

    Bregman defiende la importancia de las utopías como motor de cambio y progreso. Si bien reconoce los riesgos y desafíos asociados a la implementación de ideas radicales, argumenta que la falta de visiones utópicas nos ha llevado a una sociedad conformista y deshumanizada. Al citar a autores como Albert Hirschman y Oscar Wilde, el autor resalta la necesidad de soñar a lo grande y de desafiar el status quo.

    El libro invita a los lectores a cuestionar las estructuras sociales y económicas existentes y a imaginar un futuro más justo y equitativo. A pesar de que algunas de las propuestas de Bregman pueden parecer utópicas, el autor argumenta que la historia ha demostrado que lo que hoy parece imposible puede convertirse en realidad mañana.

    Los 7 activos invisibles: Descubre tu verdadera riqueza – Moris Dieck

    Moris Dieck, en su libro «Los 7 Activos Invisibles», propone que nuestra riqueza va más allá de lo material y se encuentra en una serie de activos intangibles que todos poseemos pero que a menudo subestimamos. Estos activos son: habilidades, conocimiento, relaciones, actitud, salud, propósito y tiempo. El autor argumenta que estos recursos son fundamentales para alcanzar una vida plena y satisfactoria.

    Si bien los conceptos abordados en el libro no son completamente novedosos, Dieck ofrece una perspectiva fresca y herramientas prácticas para que los lectores puedan identificar y desarrollar estos activos invisibles. A través de ejercicios y actividades, el libro busca guiar al lector en un proceso de autoconocimiento y crecimiento personal.

    En general, el libro se presenta como una guía útil para aquellos que desean mejorar su calidad de vida y alcanzar sus metas. Sin embargo, la efectividad de estas herramientas dependerá en gran medida de la disposición del lector para ponerlas en práctica.

    100 lecciones de neurociencias – Eduardo Calixto

    El libro del Dr. Eduardo Calixto ofrece una visión fascinante sobre el funcionamiento del cerebro humano, explorando temas como el aprendizaje, las emociones, el comportamiento y la salud mental. El autor logra transmitir de manera clara y concisa conceptos complejos, respaldados por investigaciones científicas. Entre los puntos más destacados se encuentran explicaciones sobre los mecanismos detrás del cansancio mental en videoconferencias, la optimización del aprendizaje y la relación entre las emociones y el cerebro.

    Sin embargo, a pesar de su potencial, el libro presenta algunas deficiencias que impiden otorgarle una calificación más alta. Entre ellas se encuentran errores ortográficos y gramaticales, así como la falta de un corrector de estilo y diseño. Además, algunas ideas se presentan de manera incompleta o confusa, lo que obliga al lector a realizar inferencias y suposiciones. La ausencia de un glosario o diagramas que ilustren los conceptos neurocientíficos dificulta la comprensión para aquellos no familiarizados con el tema. Por último, la falta de referencias bibliográficas limita la posibilidad de verificar la información presentada y reduce la credibilidad del libro en un contexto donde la desinformación es cada vez más común.

    En resumen, aunque el libro del Dr. Calixto ofrece una introducción interesante al funcionamiento del cerebro, su calidad se ve afectada por errores de edición y una presentación que podría ser más clara y accesible para un público general. A pesar de estas limitaciones, el libro sigue siendo una lectura valiosa para aquellos interesados en explorar los misterios de la mente humana.

    Meditaciones – Marco Aurelio

    Las Meditaciones de Marco Aurelio, un diario personal del emperador romano, ofrecen una guía práctica para vivir una vida virtuosa. Escrito en un momento de gran incertidumbre y cambio, este libro aborda temas universales como la mortalidad, la virtud y la naturaleza del bien y del mal. A pesar de haber sido escrito hace casi dos mil años, las enseñanzas de Marco Aurelio siguen siendo relevantes hoy en día, invitándonos a reflexionar sobre nuestra propia existencia y a buscar la sabiduría interior. Aunque el mundo ha cambiado mucho desde la época de Marco Aurelio, sus reflexiones sobre la naturaleza humana y la búsqueda de la felicidad siguen siendo profundamente resonantes.

    Vidas de los estoicos: El arte de vivir, de Zenón a Marco Aurelio – Ryan Holiday

    Más allá de la simple tolerancia al dolor, el estoicismo es una filosofía de vida centrada en la acción y la virtud. Para los estoicos, lo importante no era solo soportar el sufrimiento, sino vivir de acuerdo a unos principios sólidos: valor, moderación, justicia y sabiduría. A través de un recorrido histórico desde Zenón hasta Marco Aurelio, el libro nos muestra cómo esta filosofía ha influido en innumerables personas a lo largo de los siglos, demostrando que sus enseñanzas siguen siendo relevantes en la actualidad.

    Museo Memoria y Tolerancia – Jacobo Dayán A.

    El libro, una extensión de la exposición del Museo Memoria y Tolerancia, nos sumerge en un viaje desgarrador por los episodios más oscuros de la historia humana. Bajo el lema ‘RECORDAR PARA APRENDER; APRENDER PARA NO REPETIR’, la obra nos confronta con la violencia, el odio y los genocidios que han marcado a la humanidad. Si bien el Holocausto ocupa un lugar central, el libro también visibiliza otros genocidios como el Armenio, el de Ruanda o el de Camboya, recordándonos la capacidad del ser humano para infligir un daño inimaginable a sus semejantes. La última parte de la obra nos invita a reflexionar sobre los desafíos actuales en materia de tolerancia y diversidad, subrayando la importancia de combatir los prejuicios y la discriminación en todas sus formas.

    Las hogueras azules – Juan Fernández Rivero

    La obra se estructura en cuatro partes, cada una explorando diferentes facetas de la experiencia poética. A través de prosopoemas, haikus y haibunes, el autor teje una tapicería de imágenes y sensaciones que nos sumergen en un universo donde lo grande y lo pequeño se entrelazan. La naturaleza, omnipresente en sus versos, se convierte en un espejo donde el autor refleja sus propias inquietudes y celebra la belleza de lo cotidiano.

    El infinito en un junco: La invención de los libros en el mundo antiguo – Irene Vallejo

    Vallejo nos sumerge en un fascinante viaje a través de la historia de la escritura, desde sus orígenes hasta nuestros días. Con una prosa ágil y preguntas ingeniosas, la autora despierta nuestra curiosidad sobre aspectos que quizás nunca habíamos considerado: ¿Cómo se organizaba la Gran Biblioteca de Alejandría? ¿Quién inventó el alfabeto? ¿Qué papel jugaron las mujeres en la escritura antigua? A través de estas interrogantes, la autora nos invita a reflexionar sobre la evolución de la escritura y su impacto en la cultura y la sociedad.

    Conclusiones

    De nuevo fallé el reto, pero fue un mejor año que 2023, cuando solo completé un libro. Además, la mayoría de los 9 libros que leí este año me agradaron mucho y le aportaron cosas a mi vida, por lo que incluso no puedo inclinarme por uno como favorito.

    El de Inés Vallejo es una oda al libro que debe volverse un clásico y merece leerse en definitiva. «Meditaciones» de Marco Aurelio es un clásico y un clásico siempre sigue vigente cautivando generaciones. Y «Utopía para realistas», la verdad es que es un libro con el que inicié enemistado, con muchos prejuicios respecto a lo que proponía, pero al final terminé adorándolo. No porque sus propuestas me convenzan al cien por ciento, sino porque su texto cautiva y convence de la necesidad de seguir soñando y cambiar este mundo.

    Por último, pueden leer reseñas más extensas sobre cada libro en mi perfil de Goodreads. Este año he decidido finalmente dejarlo como público.

  • El Pingüino

    noviembre 12th, 2024

    Ha llegado a su final la serie de El Pingüino en Max y, si bien no ha sido perfecto, hace las cosas muy bien. Advertidos están de que vienen muchos spoilers.

    Sofía Gigante

    La gran enemiga del Pingüino es ésta mujer que encarna la actriz Cristin Milioti y que ha dejado a todos sorprendidos. La evolución del personaje de Sofía Grande hasta llegar a ser villana es genial. Por eso resultaba difícil imaginar perderla.

    Afortunadamente, no ha sido así. En términos un tanto misteriosos, el Pingüino decide ponerla en manos de las autoridades para sufrir (quizá) un castigo peor que la muerte: el cautiverio qué tanto odia. Eso no es todo, al final la vemos recibiendo una carta de su media hermana Selina Kyle y sería un gusto verlas juntas haciéndole pasar momentos complicados a Batman.

    El final de Victor Aguilar

    Gran parte de la trama de la serie se dedica a mostrar la construcción de la relación de amistad y complicidad entre el Pingüino y Víctor, este chico que quedó huérfano cuando se inundó una parte marginada de Ciudad Gótica. En este último episodio, el Pingüino y él hablan y Víctor le confiesa que lo ve como un padre, que han llegado a ser como una familia. El Pingüino parece mostrar afecto por Víctor, pero la experiencia le ha demostrado que los lazos familiares lo hacen débil. Así que, en un acto indignante y que nos impacta, decide ponerle fin a la vida de Víctor y además robarle.

    Ésta escena es sumamente reveladora. Nos indica la naturaleza malévola del personaje, quién no dudó años atrás en matar a sus hermanos y ahora tampoco le remuerde asesinar a Víctor. Tenemos un villano innato, que no permite redención, si es que en algún momento nos sentimos tentados a justificarlo. Hay maldad pura en él.

    Un gran villano

    Con todo esto, el Pingüino se consolida como un gran villano para las próximas entregas de Batman. Han creado un personaje lo suficientemente complejo para captar mi atención. Se debe agradecer que Colin Farrell, el actor que lo encarna, ha hecho una gran interpretación. De entrada, resulta irreconocible físicamente, y la actuación también resulta espectacular.

    Los escritores nos entregan a un personaje complejo y turbio. No tiene moral, ni escrúpulos. Solo una cosa puede doblegarlo: su madre.

    En los momentos finales, vemos como cumple las promesas que le ha hecho a su madre. Se apodera de Ciudad Gótica y la ubica en un penthouse donde puede contemplar toda la ciudad, aunque la madre ahora es un vegetal.

    Por último, lo vemos en el centro nocturno que frecuentaba su madre y él de pequeño, ahora parece ser que él lo dirige. Ahí encontramos a Eve, su pareja sentimental, usando uno de los vestidos de noche qué usaba la madre del Pingüino mientras ambos bailan. ¿Qué clase de fijación o trauma tiene con su madre? Luego entonces la escena se abre y fuera del edificio, a la distancia, la bati-señal resplandece en los cielos.

    En conclusión, si bien no ha sido un final memorable, nos deja con un buen sabor de boca.

  • Don´t call me stalker

    septiembre 26th, 2024

    Hace algunos años entre mis amigos me hice la mala fama de stalker. Me refiero con este término al papel de husmeador o fisgón más que al de un acosador que el término original en inglés puede transmitir. ¿Querían saber algo de alguna persona? Me buscaban para que les ayudara. O a veces les contaban a otros de mí, «mi amigo es buenísimo para investigar gente».

    Por supuesto, a mí, tan introvertido y poco social, esa descripción me apenaba. Me hacía ver como una especie de pervertido cuando nada estaba más apartado de la realidad. Y claro que nunca me gustó la etiqueta, especialmente porque no era que yo me dedicara específicamente a ello; aunque hay que admitir que era (o soy) bueno para esa tarea.

    ¿Cómo lo explico? Sencillamente curiosidad, ciertas habilidades de concentración que a veces pueden rayar en lo obsesivo y algo de suerte, o coincidencias, para no sonar tan misterioso. También hay que añadir que hace 10 o 15 años las redes sociales tenían muchas más flaquezas. Por ejemplo, recuerdo cuando en Facebook podías encontrar el perfil de una persona simplemente tecleando su número de teléfono. Y por supuesto, muchos no sabían el alcance de tener perfiles o post públicos o que los amigos de tus amigos pudieran verlos. Eso facilitaba mucho las cosas.

    Respecto a mis habilidades, no me considero tener una memoria prodigiosa, pero sí una que a veces se graba muy bien los rostros. Quizá no recuerde dónde los vio pero muchas veces me indica con certeza que es alguien a quien ya conocí. Desafortunamente tampoco es infalible. A veces he descubierto que mi mente me dice que conozco a una persona porque la vi en algún video. Así que debo tener cuidado. Además, soy muy malo mintiendo, así que si se trata de pretender que nunca nos hemos visto, es probable que todo salga mal.

    La otra habilidad que considero fundamental es que inevitablemente mi mente cruza y traza conexiones con toda la información que recibe. Todos lo hacemos, pero algunos parece que lo hacemos más. Así que, si alguien en el gimnasio porta una playera de cierta universidad o cierta empresa, quizá estudia o trabaja ahí. Si me dices un nombre, quizá para no olvidarlo trataré de ligarlo a algún otro detalle físico de la persona. Esto me ha metido un par de ocasiones en apuros, a veces quisiera tener el poder de apagarlo a voluntad pero lo considero casi imposible. Quizá con el envejecimiento y la inevitable atrofia de mi cerebro eso ocurra.

    A esto hay que añadir la curiosidad. En 2010 conocí la cultura hacker gracias a la Hackspedition. Una experiencia tan maravillosa y tan buena para ser cierta que sonaba a una estafa. Se promocionaba como un evento para «hackers» y, en mi mundo de programación, el hacker era el experto en informática que se dedicaba a encontrar y explotar vulnerabilidades en los sistemas. Le escribí a uno de los organizadores para asegurarme que no iban a estafarme y también para preguntar si realmente aquel evento podría ser para mí. Se trataba de César Salazar y lo que me respondió me pareció tan admirable que aún conservo aquella conversación por correo. En pocas palabras, me dijo que ser «hacker» era más una cuestión de actitud que de poseer un cierto nivel técnico. Me recomendó leer el artículo «How to become a hacker» de Eric Steven Raymond y luego leí el libro «Nightwork: A History of Hacks and Pranks at MIT» que entraba en detalles del origen y la esencia primordial del término antes incluso de las computadoras.

    El gérmen del espíritu hacker consiste en la curiosidad. Es cierto que involucra otras habilidades y acciones, pero la curiosidad es el motor primario. Esa curiosidad lo mismo me ha llevado a aprender e interesarme en tantas cosas como en volverme en lo que mis amigos llaman «un buen stalker».

    Por último debo añadir una serie de buenas coincidencias. No creo en la suerte, pero en algunos momentos toparme sorpresiva e innesperadamente con algunas personas me pone a dudar. Por ejemplo, en mi visita a Londres en 2015 me topé con Mireya, una amiga de la universidad, caminando por la calle. Ella estaba ahí haciendo su doctorado (cosa que desconocía) y yo estaba de turista. Me pareció tan fortuito coincidir a tantos kilómetros de distancia que incluso los amigos que me acompañaban no dejaron de insisitir si acaso eso no era algún tipo de señal. Coincidencias así ha habido varias. Algunas incluso algo penosas, donde lo único que queda es cruzar esas miradas de cómplices, el pacto de caballeros, que lleva implícito el acuerdo de que «nadie dice nada».

    Desde finales del 2015, luego de mis crisis de ansiedad, comencé a desconectarme de las redes sociales. Luego, poco antes de la pandemia, el trabajo remoto se intensificó hasta que finalmente todo se volvió remoto. Las interacciones sociales disminuyeron y el stalkeo se redujo considerablemente. Hoy queda poco tiempo para andar en el chisme. Hace unos días, un amigo me informó de otra amistad que murió recientemente en apenas sus cuarentas. Son los chavos de nuestra generación que se adelantan y nos recuerdan que la vida y poder disfrutar de ella son ya un privilegio.

  • Hasta los 50

    junio 10th, 2024

    «Es broma pero si quieres no es broma», dicen por ahí y escribo esto un tanto como una confesión que espero no traume ni inquiete a nadie.

    Desde hace algunos años siempre he tenido la idea de morir a los 50. Según yo, se me hace un buen momento. La edad en realidad se trata de un aproximado, calculando que mis padres —que son los únicos a quienes considero mi responsabilidad y con quienes siento el deber de estar presente— hayan dejado el plano de la existencia. Por supuesto, no llevo prisa por ese evento; al contrario, que me duren lo más que se pueda.

    La verdad es que no contemplo el suicidio como tal; sencillamente pienso que en ese momento no tendré tanto interés en conservar la vida. Podría optar por un derrotero un tanto destructivo, podría descuidar mi salud, podría decidir involucrarme en deportes o actividades extremas, podría ser más temerario y arriesgar mi vida para salvar a otros, dedicarme de lleno a servir de voluntario o recluirme en un monasterio. Espero se entienda la idea.

    Hace algunos meses, después de platicar con mi amigo Pako y escuchar algunos podcasts de filosofía y psicología, me di cuenta de algo. No había notado que pensar de esta forma y haber definido esto como objetivo ha moldeado mucho mi presente.

    Pienso en lo que dice mi amigo Pako sobre cómo todos tomamos decisiones que definen nuestras vidas y eso incluye a nuestros padres. Tomemos el caso de su madre, que decidió no volver a casarse y hoy debe asumir las consecuencias de esa decisión. Aunque él no vive con su madre, de ninguna manera podría considerarse que la ha abandonado. Entre él y su hermana se han encargado de darle un hogar, cubrir sus gastos y estar al pendiente de ella. En otras palabras, puede no estar presente, pero no ausente.

    La verdad es que aquel día me quedé pensando en todas aquellas cosas a las que he renunciado por estar presente. Mi vida, en cierta forma, se ha estancado en una constante y cómoda rutina. ¿Debería replantearme algunas decisiones? ¿Es posible que no haya explorado todas las opciones? ¿Podría haber soluciones más ingeniosas? Por supuesto que sí. Y aquel día me entró la curiosidad de que podría arriesgar más y aprovechar mi momento. Quizá aún no supero del todo esa idea de «hasta los 50», pero me da la sospecha de que podría llegar a esa fecha de una manera muy distinta a la que había pensado.

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