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  • Equus: ¿vale la pena ser normal?

    agosto 11th, 2025

    «La pasión, ¿saben ustedes?, puede ser destruida por un psiquiatra. Pero no puede ser creada».

    Martin Dysart – Equus

    ¿Es la normalidad una forma de esclavitud? ¿Qué es mejor, una vida «normal» sin pasiones extremas, o vivir con una intensidad auténtica pero peligrosa?

    Estas y otras inquietantes preguntas son las que Peter Shaffer planteó en 1973 al escribir Equus. En ella, el psiquiatra Martín Dysart recibe la encomienda de tratar a Alan Strang, un joven de 17 años que, sin razón aparente, ha cegado a seis caballos.

    Dysart, ya en la mediana edad, se siente atrapado en una vida de pareja rutinaria y en una profesión que ha perdido el brillo. Su único placer durante años ha sido el estudio de la antigua Grecia, pero incluso esa pasión empieza a apagarse. El enigma que oculta Alan no solo desafía su capacidad como médico, sino que revela la crisis personal que lo consume: Alan vive con una pasión abrasadora, aunque canalizada de forma destructiva; Dysart, en cambio, lleva una vida correcta, pero emocionalmente vacía. ¿Existe un punto medio?

    Así, la obra se convierte en una experiencia que sacude a todos los espectadores: incómoda, necesaria y memorable.

    Equus se estrenó por primera vez en México en 1983 y, aunque periódicamente regresa a los escenarios, en esta ocasión llega gracias a la compañía Cuarta Pared y la dirección de Miguel Septién. Actúan José María de Tavira, Emilio Schöning, Flor Benítez, Héctor Berzunza, Humberto Mont y Luz Olvera. Todas las interpretaciones son soberbias, transmitiendo una intensidad que ningún resumen puede capturar: una experiencia que reafirma el valor del teatro como arte.

    La obra invita a reflexionar sobre los límites entre lo aceptable y lo auténtico, sobre la tensión entre el deber y el deseo, y sobre si la “normalidad” es siempre el camino más sano para todos. ¿Qué significa estar cuerdo? ¿Qué se sacrifica por encajar en la sociedad?

    Vivimos en una era saturada de posverdad y manipulación mediática, donde la conexión digital engendra desconexión real. Una falsa libertad cada vez más moldeada por algoritmos. Colectivos que, pese a las mejores intenciones, terminan generando nuevas etiquetas, divisiones e incluso más odio. Sociedades que siguen marginando y empujando a la radicalización a quienes piensan distinto. Es la brida impuesta y nosotros somos el caballo.

    Ese diálogo, que Shaffer abrió hace más de cinco décadas, continúa vigente y es más relevante que nunca.


    FUNCIONES: Del 08 de agosto al 28 de septiembre del 2025.

    Viernes 20:00 hrs. Sábados 19:00 hrs. Domingos 17:00 hrs

    📍En el Teatro Milán. Lucerna 64, col. Juárez, Ciudad de México.

    📌SINOPSIS: Un psiquiatra busca entender a un paciente que cegó violentamente a seis caballos. En el camino, la oscuridad y verdades de ambos saldrán a la luz.

    Dirección y traducción: Miguel Septién.
    Obra apta para mayores de 18 años.

  • ¿A quién recurren los dioses cuando tienen preguntas?

    agosto 7th, 2025

    «Todos me malinterpretan. ¿Crees que me motiva la guerra? ¿El poder? ¿La riqueza? No. Nunca lo he hecho. ¿Sabes qué me motiva? ¿Qué es lo que realmente quiero? Quiero respuestas. Igual que tú. Verás, los mortales lo tienen fácil. Cuando se enfrentan a las grandes preguntas de la vida, pueden recurrir a nosotros para que les demos sentido. Consuelo divino. Ambos sabemos que es una farsa. Pero cuando tenemos preguntas, ¿por qué estamos aquí? ¿Para dar sentido a los mortales mientras nosotros mismos vivimos sin él? No. Somos más que eso».

    Odín – God of War

    En su tratado De Anima, Aristóteles enlista los tipos de seres vivos y sus «almas» (psique) o principios vitales. Distingue entre:

    • Plantas (almas vegetativas). Sus capacidades son la nutrición, crecimiento y reproducción.
    • Animales (almas sensitivas). Su capacidades, además de las que poseen las vegetativas, incluyen la percepción sensorial, deseo y movimiento.
    • Humanos (almas racionales). Sus capacidades, además de las que poseen las animales, incluyen el razonamiento, el lenguaje, la deliberación y la ética.

    El fin de cada ser vivo es ejercer sus más elevadas capacidades. Así como un animal no puede desarrollar sus capacidades si pasa la vida enjaulado, el hombre tampoco podrá desplegar las suyas al máximo si no se le permite hacerlo.

    La eudaimonía (felicidad, florecimiento) es el fin supremo del ser humano, según Aristóteles.

    Una cuarta categoría en esta escala serían los dioses. Pero, ¿cuáles serían para ellos sus más elevadas capacidades? ¿La creación? ¿El ejercicio de su poder? En una charla entre Roberto Martínez y Mateus Ruzzarin, esta cuestión surge de forma orgánica, en el ejercicio de la reflexión. Roberto menciona el diálogo de Odín, el padre de los dioses de la mitología nórdica, en el videojuego God of War, que mencioné al inicio de esta entrada.

    La hipotética situación resulta muy improbable; pero, si por un momento nos permitimos la creencia en una divinidad, incluso si a esta le atribuimos la omnipotencia, la omnisapiencia y otros dones absolutos, ¿cuál sería su propósito? ¿Se cuestionaría ella misma la razón de su existencia?

  • Escritores de la libertad

    agosto 6th, 2025

    IMDB

    «But even an ordinary secretary or a housewife or a teenager can, within their own small ways, turn on a small light in a dark room».

    Miep Gies

    Erin Gruwell se integra como profesora de inglés en la Woodrow Wilson High School, en Long Beach, California. Corre el año de 1994 y los disturbios de Los Ángeles, ocurridos dos años antes, mantienen al vecindario en constante tensión racial. Su grupo es una mezcla de estudiantes latinos, negros, asiáticos y otros, en continua rivalidad.

    Erin se gana la confianza de los estudiantes porque tiene fe en ellos y, a diferencia del resto de los profesores, no los considera un fracaso. Les devuelve su dignidad. Les compra y regala libros, y también cuadernos a cada uno para que los usen como diario. Para cubrir estos gastos, Erin acepta dos trabajos de medio tiempo, además de su labor en la escuela. La situación pone en crisis su matrimonio.

    Con los estudiantes, explora el tema de la tolerancia. Los introduce al tema del Holocausto —desconocido hasta ese momento para algunos— y les hace leer el diario de Ana Frank. Los alumnos logran recaudar fondos para que Erin invite a Miep Gies, una holandesa que ayudó a ocultar a Ana Frank.

    Los sucesos inspiran a Eva, una estudiante latina, a decir la verdad sobre un homicidio cometido por su novio, por el cual se ha culpado a otro chico.

    Erin les pide a sus alumnos que recopilen las entradas de sus diarios en un libro. Deciden titularlo Los Escritores de la Libertad, en homenaje a Los Jinetes de la Libertad, los activistas por los derechos civiles de 1961.

    Erin Gruwell es una persona real, al igual que sus estudiantes, en quienes se basa la película. Muchos de ellos lograron asistir a la universidad y graduarse, convirtiéndose, en su gran mayoría, en los primeros de sus familias en conseguirlo.

  • Un día en Niza

    agosto 5th, 2025

    Cuatro de agosto. Es el verano de 2015. Anoche llegamos de Lauterbrunnen (Suiza) a Niza (Francia).

    Dejamos los francos para volver a los euros. Es también el primer destino en el que parece que nuestro dinero rinde un poco más. Podemos pagar una habitación espaciosa (y vieja) en el Hotel Busby, en lugar de los espacios compactos de hostal que han sido la constante del recorrido.

    La cerveza y el vino cuestan lo mismo que el agua embotellada. No desaprovechamos la oportunidad de hacernos de botellas de vino por 4 euros.

    Recorremos por la mañana la vieja Niza. El calor es intenso, pero no tanto como nuestra determinación de disfrutar el día. Nos da hambre y comemos kebab en pan pita, que no solo es económico, sino también resulta una delicia para nuestros paladares mexicanos. Además, el dueño del local nos complace con una pasta picante de chile que viene en tubo (como los dentífricos), de la cual no quedó nada.

    Luego vamos a la playa a mojar nuestros pies. En vez de arena hay guijarros, por lo que caminar resulta sumamente incómodo. El agua está fría, así que duramos poco tiempo.

    Por la tarde salimos en autobús a una visita exprés a Mónaco, pequeño país famoso por sus ventajas fiscales, por el Gran Premio de Mónaco, por Grace Kelly y por su Casino de Montecarlo. Es en este último donde hacemos una parada, y desde fuera observamos un desfile continuo de asistentes en sus carros de lujo.

    Regresamos al hotel y ya es de noche, pero el día aún no acaba. Salgo con el pequeño grupo de amigos que hemos hecho durante el viaje y nos dirigimos a la playa. Llevamos las botellas de vino. Al parecer, confundí los vientos de la playa con cierto aire de libertad.

    Aquella noche bebimos las botellas y … el viento hizo el resto. Según me cuentan, le declaré mi amor a un compañero. Regresé apoyado en los hombros de dos amigos y estuve cerca de perder mi pasaporte. Por fortuna, alguien se trajo mi mochila. Aunque admito que me llevé un gran susto.

  • ¡Blágora llega a la mayoría de edad!

    julio 22nd, 2025

    No lo sabía pero los notificaciones me lo indicaron. Este 2025 Blágora ¡cumplió 18 años!

    Blágora vino luego de otros dos intentos fallidos de blogs que terminé borrando y luego lamenté porque se fue información valiosa en ellos. Al menos la experiencia me sirvió para decidir que no haría lo mismo con Blágora, un blog que inicié con mucho más cariño.

    Hace 18 años, en el 2007, los blogs vivían su época dorada. YouTube había nacido dos años atrás y luego, un año antes, Google lo adquirió. Muy pocos subían videos y, aunque su éxito fue inmediato, creo que nadie imaginó las dimensiones que tomaría. Twitter también tenía poco de haber surgido, se promocionaba como un «microblog» con entradas de 140 carácteres. Se me hacía estúpido y estaba seguro de que no sobreviviría; claro que estaba equivocado y acabé abriendo mi cuenta en 2009. Fueron tiempos de gloria, lo que pasó ahí fue hermoso y no sé si alguna vez Twitter (ahora X) pueda regresar a ser algo similar.

    Mientras tanto, Blágora aquí sigue silencioso, observando el paso del tiempo. Nunca fue concebido para ser un éxito de audiencias. Es lo más cercano a mi diario. Escribo para mi y creo que el objetivo se ha logrado. Seguido vuelvo y releeo. Por lo general, las entradas más antiguas me avergüenzan. Son pocas las que me dejan satisfecho. Pero justo en ese proceso es donde encuentro el aprecio por el blog. Ha permitido dejar una huella tangible de mi evolución, no solo como escritor, sino también como persona.

    En estos días he estado apartando un tiempo para darle mantenimiento y arreglar algunas cosas. Estoy actualizando algunas entradas antiguas para que el texto se ajuste a las mejoras de WordPress. Procuro mantener el texto original, pero si veo errores los corrijo. Actualizo vínculos que descubro que han cambiado o están expirados. Estoy intentando reoganizar las categorías. Y también estoy haciendo depuraciones de borradores sobre cosas que ya no son relevantes o sobre las que ya no se me antoja escribir. También he eliminado algunas entradas pero nada grave, principalmente entradas que solo anunciaban blogs que ahora ya están desaparecidos o invitaban a eventos que ya pasaron.

    Si en algún momento has sido lector de Blágora, aprovecho para darte las gracias. De igual forma agradezco si alguna vez dejaste un comentario. Gracias por tomarte ese tiempo y ten por seguro que, aunque no siempre los conteste, los leo todos.

    Blágora seguirá con sus publicaciones erráticas e impredecibles. ¡Gracias por acompañarme en este viaje!

    Aniversario de Blágora
  • La lástima como virtud

    julio 22nd, 2025

    —¡Hey tú, vi lo que hiciste! Te vi, no te hagas.

    —¿De qué hablas? Ni siquiera te conozco. ¡Deja de seguirme maldito pervertido!

    — Tranquila, no quiero causarte problemas. Es solo que … ¿entonces sí caminas?

    — ¿Qué quieres maldito desgraciado? ¡Deja de acosarme o llamaré a la policía!

    — ¿De verdad lo harás? Lo he visto todo y no quiero hacerte daño, solo quería preguntar.

    — ¿Preguntar de qué?

    — Te vi cuando bajaste de la combi, veníamos juntos. Pediste ayuda diciendo que estabas lastimada de la columna. Pero no lo estás.

    — Hmmm, no sé si quiero hablar de ello.

    — En serio, no quiero juzgarte, solo es curiosidad.

    — Pues sí, la verdad no tengo nada. Solo finjo tener una enfermedad y la gente me ayuda a bajar. Lo he hecho por mucho tiempo. La gente debería ayudar más, pero solo se fija en ti si les das lástima.

  • Odorama

    julio 22nd, 2025

    En el filme «Parásitos», el «olor a pobre» es la gota que derrama el vaso para que el personaje principal estalle. No se dan más detalles pero yo creo que es olor a humedad.

    En la novela «El Perfume», siempre me cautivó la historia del personaje y su maldición: un hombre con la nariz más aguda del mundo pero que carece de olor, un precio que termina siendo demasiado alto para su don.

    Personalmente siempre he sido «fan» de los olores, no es que intente ser un puerco, fetichista o pervertido. Me refiero que me gusta explorarlos sin prejuicios pues finalmente estan ahí y somos nosotros los que les ponemos una etiqueta de buenos o malos, aunque aquí la moral no tenga sentido. Por ejemplo, me pasa seguido con el sudor, tema del que hablé en este post y este otro.

    Por tales razones, «Odorama» de Federico Kukso es uno de mis libros favoritos. Te cuenta muchas curiosidades sobre los olores y el sentido del olfato. La imposibilidad de conservar fácilmente aromas convierte a este sentido en quizá el menos explorado por la historia y el arte. No sabemos con certeza a qué olía un perfume del Egipto antiguo y mucho menos el olor de la Tierra primigenia.

    Los olores desagradables parecen advertirnos sobre algún peligro, por ejemplo, pueden alertarnos de un alimento que entró en descomposición y así nos previenen de ingerirlo. La anosmia o pérdida del sentido del olfato, era un síntoma frecuente durante la pandemia de COVID-19. Quienes la padecimos, pudimos constatar la importancia de este sentido más allá de oler la comida.

    Los olores no son buenos o malos per se. Son lo que son, nos parezcan hediondos o fragantes. Tan ajenos resultan a estas categorías que la línea entre lo desagradable y lo agradable puede ser subjetiva. El olor que producen las bacterias Brevibacterium linens en nuestros pies nos resultan nauseabundos, pero si en el queso nos resultan irresistibles. Algo parecido ocurre con algunas flatulencias, las cuales, ignorando de dónde han salido, pueden conservan todavía algunos aromas de los alimentos originales. Por si fuera poco, «fumarse un pedo» implica respirar moléculas de gases que literalmente salieron del ano de una persona.

    Durante la Edad Media, muchos ciudades y pueblos de Europa, carentes de sistemas de drenaje, debían oler a cloaca. Aunque lo cierto es que la gente estaba mucho más acostumbrada a ello que algunos posiblemente, en la cotidianidad, ni lo notaban. Parece que en algún momento de esa época se comenzó a marcar más una división de los olores «buenos» y «malos», y algunos terminaron por ser vedados. Los perfumes se volvieron más comunes en la nobleza con toda la intención de emascarar una higiene deficiente. Curioso, en un principio ni siquiera había perfumes para hombre o mujer, y algunos aromas comunes de aquella época, sobre todo florales, hoy se les considera más «de mujer».

    «Vivir es respirar y respirar es oler», afirma Kukso. Exponerse a todo tipo de aromas puede enriquecer la experiencia misma. Nadie puede negar el poder de un aroma. Puede evocar memorias y trasportarnos a lugares y momentos de forma única. Sin ellos, la vida no sería igual. Es más, ni siquiera tendría sentido.

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