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  • ¿Por qué nos resistimos tanto al conflicto?

    mayo 6th, 2026

    Los tres monos sabios

    En la cultura japonesa existen tres monos que encarna un proverbio: Mizaru, que se tapa los ojos; Kikazaru, que se tapa los oídos; e Iwazaru, que se tapa la boca. El proverbio es este: «no ver, no oír, no hablar».

    Tradicionalmente se interpreta como no ver, no oír ni hablar el mal. Esto es, cuidar nuestros pensamientos y acciones. Aunque algunos interpretan en otro sentido: hacerse de la vista gorda, fingir que no se ve o no se sabe algo por conveniencia o para evitarse problemas.

    Speak no evil

    Evocando aquel proverbio, la película danesa Speak no evil (2022) nos introduce a una situación que se va tornando cada vez más incómoda y con un final desconcertante.

    Una familia danesa (Bjørn y Louise) hace amistad con una familia holandesa (Patrick y Karin) en unas vacaciones. Poco después, Bjørn y Louise reciben una invitación de la pareja holandesa para visitar su casa de campo en los Países Bajos. Lo que se suponía que sería un fin de semana ideal comienza a desmoronarse lentamente mientras los daneses intentan ser educados frente a lo desagradable que la familia holandesa se va comportando.

    Como toda película de terror, la historia abunda en esos momentos que te hacen decir: «nadie en la vida real actuaría así». Te parecerá estúpido porque la pareja de invitados continúa soportando o, incluso porqué después de irse, deciden dar una segunda oportunidad. Y el final puede parecer absurdo, no solo porque los malvados se salen con la suya, sino porque también porque parece absurdo.

    «¿Por qué nos hacen esto?» — dice Bjørn cerca del final. «Porque tú me lo permitiste» — le responde Patrick. Y es aquí donde te das cuenta que lo absurdo de la película «it’s not a bug, it’s a feature». El malestar, la incomodidad, es identificación, reconocemos en la historia algo de nosotros mismos.

    Nuestro miedo al conflicto

    La premisa de Speak No Evil es tan incómoda porque toca una fibra muy real: muchas personas prefieren ponerse en peligro antes que incomodar a alguien. ¿Te ha pasado, en tu familia, amistades, trabajo u otra relación? Estoy seguro que sí.

    La película exagera esa situación hasta lo grotesco, y de ahí la fuerza del mensaje. Es una hipérbole moral: lleva la cortesía contemporánea hasta su consecuencia más monstruosa.

    Creo que como mexicanos evitar el conflicto esta muy impregnado en la cultura. Lo vemos como parte de nuestros buenos modales. La misma palabra «conflicto» nos evoca violencia, más que diferencia. Vemos ejemplos todos los días: los que no quieren «hacer una escena», los que callan por no parecer rebeldes, lo que ceden a todo para no hacer sentir mal a alguien, los que evitan las conversaciones incómodas, los que se resisten a poner límites.

    En Speak No Evil, nos vemos retratados en estos invitados que continúan aceptando situaciones cada vez más inquietantes porque constantemente racionalizan lo que sienten: «quizá estemos exagerando», «quizá nosotros somos el problema», «quizá sería descortés». Cuando se dan cuenta de su error, ya es demasiado tarde.

    La respuesta de Patrick a Bjørn lo condensa todo: porque TÚ lo permites. Esa es la lección. La cortesía se puede convertir en cobardía, o en permisividad, en una oportunidad para que los demás abusen de nosotros. más vale saber decir “no”, incomodar, confrontar e irnos a tiempo.

    Abrir las puertas al sano conflicto es también señal de madurez. No tengas miedo de decir “esto me incomoda”, “esto no está bien”, “no quiero seguir aquí”, “no estoy de acuerdo”.

  • Ese maldito yo

    febrero 16th, 2026

    Emil M. Cioran

    A Emil M. Cioran (1911 – 1995) se le han puesto demasiadas etiquetas y muchas probablemente estén equivocadas. Pesimista es quizá una de las más acertadas.

    A continuación algunos extractos y comentarios sobre su obra Ese maldito yo, cuyo título original en francés —Aveux et anathèmes— se traduciría sencillamente como Confesiones y anatemas.

    Únicamente el espectáculo de nuestra degradación humaniza algo a nuestros amigos y a nuestros enemigos.

    Me recordó a mi entrada La lástima como virtud, un breve relato inspirado en una experiencia real de cómo en nuestra jungla de asfalto donde todos vivimos a las prisas, solo parecemos compadecernos de aquellos que juzgamos que están peor que nosotros. ¿Pero es eso en verdad altruismo?

    Es imposible pasar noches en vela y ejercer un oficio: si en mi juventud mis padres no hubieran financiado mis insomnios, me habría seguramente liquidado.

    Para poder vislumbrar lo esencial no debe ejercerse ningún oficio. Hay que permanecer tumbado todo el día y gemir…

    Una oportunidad de agradecer a mis padres, quien en muchos momentos de mi vida, y sin reproches, han permitido mi ociosidad, mi procastinación (ingredientes necesarios para la creatividad) a costa de sus sacrificios.

    No se habita un país, se habita una lengua. Una patria es eso y nada más.

    En estos momentos donde la humanidad parece estar encaminada al carajo y las tensiones están al máximo, bien nos vendría bien recordar este hecho.

    Abuso de la palabra Dios, la utilizo con frecuencia, con demasiada frecuencia. Lo hago cada vez que alcanzo un extremo y necesito un vocablo para nombrar lo que hay después. Prefiero Dios a lo Inconcebible.

    Si de vez en cuando nos tienta la fe es porque propone una humillación de recambio: es a pesar de todo preferible encontrarse en posición de inferioridad frente a un dios que frente a un homínido.

    Esas noches en medio de las cuales, en ausencia de un confidente, no tenemos más remedio que dirigirnos a Quien interpretó ese papel durante siglos, durante milenios.

    De las muchas razones por las que terminamos recurriendo a la figura de Dios.

    No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos minan tan meticulosamente como el Tiempo.

    Lo que nos termina haciendo más daño es la cotidianidad, la resignación, lo que tratamos de soportar día tras día, como aquella gotita de agua que cae por años sobre una roca … hasta que la quiebra.

    Puesto que no se recuerdan más que las humillaciones y las derrotas, ¿para qué habrá servido el resto?

    Toda victoria es más o menos una falacia. Sólo nos afecta en la superficie, mientras que las derrotas, por muy pequeñas que sean, nos hieren en lo más profundo de nuestro ser, donde procurarán no hacerse olvidar, de manera que, suceda lo que suceda, podemos contar con su compañía.

    Los únicos acontecimientos importantes de una vida son las rupturas. Ellas son también lo último que se borra de nuestra memoria.

    ¡Uff! ¿Qué se puede añadir? ¿Acaso no se pueden contar nuestras vidas como una serie conectada de rupturas?

    El hecho de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única en realidad.

    Al final, cada quien debe construir su narrativa del propósito de su existencia.

    Proceder de un país donde el fracaso constituía una obligación y donde “no he podido realizarme” era el leitmotiv de todas las confidencias.

    ¡Compadre! ¿Acaso tú también eras de México?

    En realidad, Cioran fue un rumano que se nacionalizó francés y vivió la mayor parte de su vida en París. Parece que no guardaba una opinión muy buena de su madre patria.

    Cuando se ama a una persona, se desea, para unirse más a ella, que una gran desgracia le suceda.

    Descubrí, gracias a esta frase, que sí ha sido cierto en mi caso. Sin duda habla muy mal de nosotros y de cómo funciona el amor, ¿no?

    Por solidaridad con un amigo que acababa de morir, cerré los ojos y me dejé sumergir por ese semi-caos que precede al sueño. Al cabo de algunos minutos creí aprehender esa realidad infinitesimal que nos une aún a la conciencia. ¿Me hallaba en el umbral del final? Un instante después me encontraba en el fondo de un abismo, sin el mínimo rastro de espanto. ¿Dejar de ser sería, pues, tan simple? Sin duda, si la muerte no fuera más que una experiencia, pero ella es la experiencia misma. ¡Que idea la mía de jugar con un fenómeno que no sucede más que una vez! Imposible experimentar lo único.

    Últimamente me he clavado demasiado en la imposibilidad que resulta para el ser humano entender diversos conceptos. De entrada, el concepto mismo ya es un invento de naturaleza humana, el lenguaje es insuficiente para capturar la realidad y parece que nuestro mismo cerebro es incapaz de comprender el mundo. No es un asunto de conocimiento, ni de capacidad, parece ser una limitante física de la que sencillamente no podemos escapar. Esa perspectiva me obliga a examinar las cosas con mucha más cautela. Entender que mi realidad es distinta de todos los demás.

    ¿Cuántas decepciones conducen a la amargura? —Una o mil, depende del individuo.

    Epicteto decía que cada situación tiene dos asas, una débil y una fuerte. La decisión —la asa que tomemos— determina qué tipo de vida tenemos y qué tipo de persona queremos ser. Los estoicos invitan a cambiar lo que está bajo nuestro control y a aceptar con serenidad lo que no lo está.

    La decepciones son inevitables, la amargura es una opción que depende te ti.

    Todo lo que nos incomoda nos permite definirnos. Sin indisposiciones, no hay identidad. Ventura y desventura de un organismo consciente.

    En este mundo donde los algoritmos y las redes nos crean una realidad ad hoc, es importante no dejar de exponernos a las distintas realidades y opiniones, aún por molestas e incómodas que resulten. Solo a través de ello es que logramos definirnos. La inmunidad no se consigue sin exposición.

    Publicar un libro implica el mismo género de contrariedades que una boda o un entierro.

    Un recodatorio de que escribir un libro puede no ser tan fácil como parece.

    Tantos amigos y enemigos, que tenían por nosotros un gran interés, desaparecidos uno tras otro. ¡Qué alivio! Poder por fin abandonarse sin temer su censura ni su decepción…

    Asco desesperado ante una muchedumbre, tanto si es festiva como iracunda.

    Dos frases, la primera me ubica en mi etapa de retiro y ostracismo que experimento últimamente donde he optado por la soledad.

    La otra recuerda mi naturaleza introvertida. Me ponen de malas las multitudes: si son iracundas huyo del peligro, si son festivas termino por no conectar.

    La ironía, esa impertinencia matizada, ligeramente amarga, es el arte de saber detenerse a tiempo. La mínima profundización la aniquila. Si tenéis tendencia a insistir, corréis el riesgo de hundiros con ella.

    Sobre la ironía. Me recuerda que la mayoría de las veces fracaso en mi intento de mostrarla.

    Lo maravilloso de esta vida es que cada día nos aporta una nueva razón de desaparecer.

    Sí, Cioran se empeña en ser pesimista y por eso nos identificamos con él.

    Todo lo que se puede clasificar es perecedero. Sólo sobrevive lo que es susceptible de diversas interpretaciones.

    ¿Quieres trascender? No te ajustes a etiquetas y se complejo.

    En el límite de la noche. Nadie ya, sólo la irrupción de los minutos. Cada uno de ellos fingiendo acompañarnos y esfumándose luego —deserción tras deserción.

    Esta solo al incluí por la curiosa metáfora. Un hombre a mitad de la noche sin poder dormir, mientras los minutos, sus silenciosos compañeros, se escapan uno a uno abandonándolo.

    Decepcionados por todos, es inevitable que acabemos siéndolo por nosotros mismos; a no ser que hayamos comenzado por ahí.

    Cuanto más progresamos en edad, mejor nos damos cuenta de que nos creemos liberados de todo y de que en realidad no lo estamos de nada.

    En cierta forma ambas frases me describen en esta etapa de mi vida. Me siento decepcionado de la humanidad, de muchos que consideré amigos y, en última instancia, de mí mismo. En el fondo es el reconocimiento de que haber establecido expectativas demasiado altas, imposibles, quizá. Es parte de la experiencia que te da la vida. Por supuesto, sigo teniendo amigos, solo que ahora intento abordarlos con menor intensidad. Aquí se conecta la segunda cita. Donde el idealismo juvenil se ha suicidado y ahora solo nos queda la realidad.

    Si no quiere sucumbir a la rabia, deja tranquila tu memoria, renuncia a hurgar en ella.

    Ante muchas inquietudes de la vida, a veces el mejor consejo es suspender por un momento el pensamiento.

    Para engañar a la melancolía hay que moverse sin tregua. En cuanto nos detenemos, ella se despierta, si es que alguna vez se adormeció realmente.

    ¿Cómo superar el mal de amores, los viejos recuerdos que se niegan a partir? Manteniendo la mente ocupada, redireccionando nuestro sentir hacia la energía creativa. Ocuparse, ocuparse y ocuparse, aunque sea difícil iniciar. Si el recuerdo no se olvida, al menos perderá su fuerza.

    Concluyo con esta:

    En una lengua prestada se es consciente de las palabras, las cuales existen no dentro si no fuera de uno mismo. Esa separación entre nosotros y nuestro medio de expresión explica por qué es difícil, por no decir imposible, ser poeta en una lengua que no sea la propia. ¿Cómo extraer una sustancia de palabras que no están enraizadas en nosotros? El extranjero vive en la superficie del verbo, no puede en una lengua aprendida tardíamente, traducir esa agonía subterránea de la que emana la poesía.

    Aunque he leído varias citas de Cioran, este es el primer libro que leo de él. Si te han gustado las citas, te recomiendo el libro ampliamente. Y si como yo, tienes tus arranques pesimistas y prometes no irte demasiado al lado oscuro, dale una oportunidad a Cioran.

  • 12 meses, 12 libros

    enero 2nd, 2026

    Cumplí mi objetivo de 12 libros en 2025 en el reto Goodreads. Afortunadamente dejo varios casi por completar que espero concluir en la primera mitad del 2026. Recuerden que una reseña más extensa de cada libro se puede leer en mi perfil de Goodreads.

    1. Nexus – Yuval Harari

    Nexus retoma ideas de Sapiens sobre los relatos colectivos y se enfoca en las redes de información que sostienes la cooperación humana. Una idea interesante: a veces lo más importante no solo es transmitir información, sino hacerlo sin alterar destruir el orden social.

    Ante el advenimiento de una nueva era computacional encabezada por las inteligencias artificiales, Harari aborda el riesgo de que las naciones y el mundo en general, adopten modelos de control y vigilancia extremos o que la adopción de consensos sea imposible ya sea bajo la democracia o el totalitarismo. Aunque estimulante, considero su visión con poca profundidad y le falta explorar otros matices que incluso al día de hoy se convierten ya en algo más preocupante. Como afirma el historiador de tecnologías Jonnie Penn, no hay que olvidar que después de todo Harari no es historiador.

    2. Ecce homo – Friedrich Nietzsche

    Ecce homo es fue mi introducción a Nietzsche. El autor lo escribió este libro a finales de 1888, poco antes de enloquecer y es un recuento de sus obras más conocidas. Algunos títulos parecen desbordar en soberbia: «Por qué soy yo tan sabio», «Por qué soy yo tan inteligente», «Por qué escribo libros tan buenos».

    Pero Nietzsche no solo es complicado, es sobre todo incómodo. Inevitablemente pondrá en tela de juicio tu sistema de creencias y si no abandonas, caerás en su encanto. Y es este el valor de su tan incomprendida obra. Sin duda por eso él se quejaba de esa incomprensión en sus días, afirmaba que se trataba de un trabajo adelantado a su época y que sus verdaderos lectores aún no había nacido. Que en el futuro se daría cátedra sobre sus obras. Y por arrogante que suene, tenía razón.

    3. El príncipe – Nicolás Maquiavelo

    La polémica obra de Maquiavelo sigue vigente a pesar de que convirtiera su apellido en sinónimo de crudeza, astucia y mala fe. Es pragmático, cínico, amoral, pero sobre todo, es realista. Su lucidez cautiva. En su obra se percibe el espíritu de que el fin justifica los medios y que el príncipe no debe ser siempre bueno, sino debe ser lo que exijan las circunstancias.

    Una visión incómoda pero que sigue siendo el retrato perfecto del juego del poder.

    4. ¿Me hablas a mí? – Sam Leith

    Aunque no se considera un manual de retórica, sí funciona como una primera inmersión. Me gustó su organización y sus explicaciones y que incluye al final de cada capítulo ejemplos de oradores reconocidos.

    Primero nos habla de: el ethos, el logos y el pathos. Luego, las cinco partes de la retórica: Invención, Disposición, Elocusión, Memoria y Acción. Finalmente las tres ramas de la retórica: deliberativa, judicial y epidíctica.

    5. Matadero cinco – Kurt Vonnegut Jr.

    Desconocía a Kurt Vonnegut y supe de él por podcasts que escucho. Matadero cinco es quizá su novela más sobresaliente porque narra con algo de ciencia ficción su vivencia como soldado estadounidense sobreviviendo el bombardeo en Dresde durante la Segunda Guerra Mundial.

    Vonnegut no quiere glorificar la guerra, pero tampoco caer en la amargura o el pesimísmo. Solo hacer ver que no lleva a nada. «Después de una matanza solo queda gente muerta que nada dice ni nada desea: todo queda silencioso para siempre. Solamente los pájaros cantan».

    6. Retórica a Herenio – Anónimo

    Por siglos, este escrito junto con los de Cicerón fueron los manuales para estudiar retórica. El anónimo autor estableció la división de su estudio en cinco partes: invención, disposición, estilo, memoria y representación. Misma que se ha mantenido hasta ahora. Abordó las tres causas que el orador debe saber tratar: demostrativa, deliberativa y judicial. Dividió las partes del discurso en seis: exordio, narración, división, demostración, refutación y conclusión.

    Aunque desconocido, el autor era brillante y experimentado. Un libro que vale la pena porque dominar el lenguaje de la persuación seguirá siendo una habilidad sumamente poderosa.

    7. Mientras escribo – Stephen King

    El prolífico escritor comparte su secreto de cómo escribir que como puede esperarse no es nada del otro mundo: o tienes madera de escritor o estás perdiendo el tiempo. «Se debe leer mucho y escribir mucho», ese es el secreto. Dos consejos técnicos que te pide al escribir: evita en lo sumo posible la voz pasiva y los adverbios.

    Creo que el libro es práctico, dinámico y motiva a poner manos a la obra lo antes posible.

    8. Desayuno de campeones – Kurt Vonnegut Jr.

    Me costó engancharme al principio, pero valió la pena no desistir. Vonnegut, con descaro e ironía, hace una crítica de su país y la sociedad. Critica el consumismo, el capitalismo y la cultura vacía. Cuestiona la pérdida de valores, la decadencia del pensamiento y del sentido de humanidad que se ha rendido a los placeres inmediatos, sin profundida ni propósito. También aborda el tema de la salud mental, la normalidad, las secuelas de la guerra.

    Al final de la novela el autor rompe la cuarta pared e irrumpe interactuando con el personaje principal, quien ya sospecha ser producto de una novela y el creador y su personaje tienen una charla final.

    9. Tecnofeudalismo: el sigiloso sucesor del capitalismo -Yanis Varoufakis

    En este libro, Varoufakis afirma que el capitalismo ha sido sustituído por un nuevo modelo al que llama tecnofeudalismo. El nuevo capital es «el capital en la nube», los nuevos feudos son las plataformas digitales dominantes, «la nube» y sus dueños, «los nubelistas», son los tecno señores feudales (los dueños de Amazon, Google, Meta, Apple, etc.). El valor se extrae, ya no solo a través de la plusvalía del trabajo asalariado (como en el capitalismo clásico), sino principalmente a través de la renta de la nube y el trabajo gratuito de los nuevos «siervos», los usuarios que producen contenido para las plataformas. Estos últimos, con su contenido, sus clics, sus búsquedas, alimentan el algoritmo. Este reservorio de información ayuda a perfeccionar la plataforma y importancia aumenta el valor del «capital en la nube». Los capitalistas tradicionales pasan a ser «vasallos», pues dependen de las plataformas para vender sus productos y pagando por estos servicios.

    Aseverar que el capitalismo ha muerto o ha sido reemplazado parece una apuesta difícil de comprobar, solo el tiempo dirá si Varoufakis tiene razón. Lo que sí es que el libro vale totalmente la pena.

    10. Combatiendo el Control Mental de las Sectas. – Steven Hassan

    Lo que va a definir el siglo XXI sin duda será la manipulación. Por eso el libro de Hassan, que ya lleva algunos años, se me hace sumamente valioso. El modelo de manipulación sectaria se pueden identificar en modelos de ventas, en el trabajo, en la política, en la relaciones de pareja, etc…

    Hassan se ha vuelto famoso por proponer su modelo BITE de control autoritario: Control de Comportamiento (Behaviour), Información, Pensamiento (Thinking) y Emoción. La presencia de estos elementos en un grupo no necesariamente indica que sea peligroso, más bien lo define el uso indebido que se hace de estos recursos para mantener a las personas dependientes, obedientes y leales y también al fomentar prácticas destructivas.

    Aunque creo que la falta una mejor edición y puede mejorarse la organización de la información, el libro merece la pena leerse. También se puede encontrar la misma información en su sitio «Freedom of Mind».

    11. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. – Friedrich Nietzsche.

    Nietzsche escribió este breve ensayo antes de los treinta y salió al público hasta 1903, despues de muerto. El escrito sigue algunas ideas de El nacimiento de la tragedia. Critica la incapacidad de la razón, del intelecto, para expresar el mundo y favorece la intuición como algo más adecuado para acercarse a la naturaleza. El acceso a la intuición se logra a través del arte, de la estética.

    Aunque breve, no es nada sencillo. Para Nietzsche, parece que el ser humano tiene solo dos opciones: reconocer la limitación a la que le somete su herramienta cognitiva, lo que posiblemente le genere rendirse o ceder a una vida de frustración; o bien creer que en otro mundo sí hay verdad, sí hay valor, pero está fuera de nuestra posibilidad. Ninguna de estas dos soluciones parece satisfacerle.

    12. Good Arguments: How Debate Teaches Us to Listen and Be Heard – Bo Seo

    Este es un gran libro que habla sobre la cultura del debate y por qué lo necesitamos más que nunca. Preferimos evitar el desacuerdo porque le hemos generado una aversión al conflicto, pero desafortunadamente eso nos lleva a una sociedad donde nadie está conforme y todo se oculta bajo una fachada de falsa cordialidad. Enfrascarnos en el debate, por otro lado, no es fácil y puede ser desgastante, pero puede ser la forma más sana de exponer nuestras diferencias.

    Bo Seo afirma que el mal debate (que es el que predomina) nos ha alejado del derecho a disentir que promueven los buenos debates. El mundo es complejo y difícilmente todos vamos a estar en algo de acuerdo, pero el buen debate favorece el entendimiento de la postura del otro y permite llegar a buenos acuerdos.

    ¿Qué sigue?

    Aunque espero completar más de 12 libros el próximo año, dejaré el reto igual. Prefiero profundizar lo mejor que pueda en los libros y no leer apresuradamente para cumplir un reto y eso seguirá siendo la prioridad este año. Intento mejorar mi proceso de hacer resúmenes de los libros y hacerlo de forma más eficiente.

  • Siempre te voy a recordar así

    octubre 31st, 2025

    «Siempre te voy a recordar así», te escribí como dedicatoria detrás de aquella foto que te regalé. Estabas parado en medio del patio sosteniendo un botecito de pintura blanca con la que me ayudabas a pintar la escalera. Lo que me gusta de esa instantánea es tu cara, tu sonrisa, cautivaba tu esencia: un pícaro… pese a toda la tormenta de la que íbamos apenas saliendo.

    Lo peor ya había pasado. Unos meses atrás, por un desamor, estuviste a punto de extinguir tu existencia antes de llegar a la mayoría de edad. Y por poco lo consigues. Nunca olvidaré la angustia que me quebró cuando me llamaste para despedirte. Y el alivio después de sobrevivir. «Siempre estaré feliz de que hayas tenido una segunda oportunidad», escribí posteriormente en otra foto.

    Aunque los días que siguieron no fueron fáciles, intentamos de todo. Distraer tu mente y ocuparte. Ahí fue cuando te «contraté» para trabajar en la casa y cuando se tomó esa foto. Pero ni tu rebeldía había acabado, ni la lección había sido aprendida. Poco a poco me convencí de que el propósito de haber intersectado en tu vida se había completado y era momento de seguir adelante. Admito que me costó desacostumbrarme.

    Y después de aquello, poco volví a saber de ti. Volviste a intentarlo con aquella chica, no funcionó. Vinieron otras mujeres más, nunca te faltaron, porque eso siempre se te dio muy bien. Vinieron los excesos: el alcohol, el cigarro y, finalmente, las drogas. Y junto con ello vinieron las malas amistades, esas que te acaban persiguiendo por toda la vida.

    En algún momento nos volvimos a reencontrar. La vida tiene altas y bajas, y da vueltas inesperadas. Pero tú ya no eras el mismo (y yo tampoco). Aquella cara se había ido y había sido sustituida por una más grotesca y malvada. A pesar de ello, todavía te esforzabas por intentar agradarme, como queriendo convencerme de que todo seguía igual y de que eras la misma persona. Y quizá era verdad, quizá debajo de todo aquel cuerpo, ya mucho más embarnecido y maleado, seguía existiendo un corazón que latía con el alma de aquel niño.

    Ya nunca lo sabré. Me autocensuro en este escrito para evitar contar a detalle los sucesos que precedieron a tu muerte. Fuiste demasiado temerario, te ganó tu exceso de confianza, te creíste inmortal. Fue muy tonto de tu parte.

    Hace dos semanas te arrebataron la vida. Dejaste un padre que ya estaba resignado a que ocurriera lo inevitable. Una madre que está destrozada. Una novia que parece que te amaba mucho. Un funeral discreto por temor a cualquier represalia.

    Te mentiría si dijera que yo siento algo parecido. No siento culpa, no siento que te fallé. Siento que tuviste esa segunda oportunidad en tu vida y que en pleno ejercicio de tu libertad elegiste ese camino. Siempre hubo opción de evitar el trágico destino, pero decidiste no elegirla. Eso sí, jamás estaré contento con lo que te pasó. No debió ser así.

    Escribo estas palabras en un intento de cerrar el capítulo. Para expresar que estoy en paz. Que he tenido un momento de nostalgia revisando tus fotos y me quedo con todo, lo bueno y lo malo que vivimos. Que ya derramé algunas lágrimas por esos recuerdos. Descansa, mi antiguo amigo. «Siempre te voy a recordar así».

    A.J.C.G. (1999-2025)

  • Doomprompting es el nuevo doomscrolling.

    septiembre 30th, 2025

    doomscrolling/doomsurfing: término acuñado alrededor del 2018 para describir el hábito de desplazarse sin parar en el celular o la computadora para consumir noticias o contenido negativo, inquietante o pesimista, aunque te genere ansiedad o tristeza.

    Si las redes sociales nos entrenaron para consumir pasivamente, el lado oscuro de la IA nos entrena para «conversar» y «crear» pasivamente.

    -working theorys, Anu

    Hace unos meses, en el metro de la CDMX, me llamó la atención un joven que, como todos los demás, miraba fíjamente la pantalla de su celular. Sin embargo, mientras que los otros eran en su mayoría consumidores pasivos de contenido basura, este joven tecleaba preguntas en ChatGPT y se entretenía leyendo las respuestas. Aunque sutil, aquella diferencia representaba para mi un avance positivo en el uso de los celulares. Pero, ¿de verdad lo era?

    He leído un brillante artículo en el substack de Anu: Doomprompting Is the New Doomscrolling. Representa muy bien el sentimiento que en aquella ocasión yo no pude describir. Pueden leer la versión completa en inglés pero yo aquí solo hago un breve extracto.

    Anu sostiene que esta nueva dirección puede resultar más nociva que el actual doomscrolling y por eso acuña el término de doomprompting. Los prompt, en el contexto de la IA, son la instrucción, pregunta o texto inicial que el usuario proporciona a una IA para obtener una respuesta o un resultado.

    El doomprompting es el lado oscuro de la IA donde nos convertimos, de forma sutil, en conversadores y creadores pasivos. La participación o la interacción generan una ilusión más convincente y adictiva en este nuevo comportamiento humano. La dopamina de los «me gusta» y el número de seguidores es sustituida por la productividad percibida, la colaboración intelectual. Aún no conseguimos proteger nuestra mente de las redes sociales y ahora el reto se ha convertido en algo más profundo, proteger la capacidad de pensar y sentir por nosotros mismos.

    Los LLM (Grandes Modelos de Lenguaje) son adictivas máquinas tragamonedas. Solemos iniciar con preguntas reflexivas pero pronto pasamos a las respuestas seductoras, nos rendimos a dejar de pensar profundamente y terminamos negociando con poca atención con una máquina que nunca se queda sin sugerencias. La palanca de esta máquina es la sencilla pregunta: ¿Continuar? Ya no nos enfrentamos al reto de la página en blanco, sino al de la página sin fondo. Y en esa promesa de ahorrarte tiempo, la máquina procede a robártelo todo mientras tú te distraes felizmente.

    La IA no puede hacer lo principal por ti.

    Pídele a la IA que haga lo principal por ti y te dará algo que, a primera vista, impresiona. Pero, a segunda vista, está lleno de clichés e ideas prestadas. A la IA le falta lo más importante: una identidad cohesionada y un interés real en el resultado.

    La sugerencia de Anu es clara: usa la IA para antes y después del desarrollo principal. Moldea tú la idea y deja que la IA la refine. Escribe la tesis central y deja que la IA la pruebe. Luego, añade tú el toque final.

    El ser humano ha inventado herramientas para facilitar y potencializar su trabajo. Los rascacielos serían imposibles sin las máquinas que permiten manipular pesos que la fuerza humana no puede levantar.

    Con las IAs desafiamos el trabajo creativo. ¿Estamos dispuestos a renunciar a las habilidades que nos lo permiten? Pensemos en el acto de escribir, que es un ejercicio de pensamiento. Paul Graham advierte sobre dirigirnos a un mundo dividido entre escritores y no escritores. Esto es más peligroso de lo que parece, porque en el fondo se refiere a un mundo dividido entre quienes piensan y quienes no piensan. Y creo que todos sabemos de qué lado queremos estar.

    Una desventaja de usar demasiado los LLM al escribir y mejorar textos es que inconscientemente imitamos estilos, elección de palabras y patrones de pensamiento que alimentan y predominan en estos modelos. En otras palabras, al dejar que los LLM participen plenamente en estos procesos, estamos renunciado a una parte de nuestra originalidad.

    Necesitamos aliados cognitivos

    No se trata de ser anti-IA. No se trata de automatizar todo. Debemos optar por la colaboración, descubrir nuevas formas de pensar y de crear con la IA como herramienta. Si los humanos moldeamos la tecnología y con ella nuestro futuro, debemos tener claro el objetivo, la intención. Y esta debe ser: usar la IA para amplificar y potencializar la creatividad humana en lugar de sustituirla.

    Anu propone cinco ideales:

    1. Una IA que te haga trabajar. Entendamos «hacerte trabajar» como ayudarte a recorrer el proceso y aprender algo valioso. Cuando algo te cuesta pero lo consigues por tus propios medios obtienes gratificación, satisfacción. Las IAs deben brindarnos eso.
    2. Buscar y crear herramientas con «fricción». Por fricción nos referimos a características que maximicen las pausas reflexivas, el profundizar. Los buenos maestros no se limitan a dar respuestas, guían a los estudiante para que las encuentre por ellos mismos.
    3. Deliberación por encima de la eficiencia. La velocidad no siempre es sinónimo de progreso. El pensamiento y la creatividad son producto del tiempo para la reflexión y el ocio.
    4. Evitemos sistemas «aduladores». En abril de 2025 OpenAI emitió un comunicado abordando un problema con la adulación en su modelo GPT‑4o que lo inclinaba a «respuestas demasiado favorables, pero poco sinceras». Tras 21 días de conversación con ChatGPT, un hombre cuerdo estaba convencido de ser un superhéroe en la vida real. La validación pura es aburrida… y peligrosa.
    5. Encuentra socios cognitivos humanos. La mejor defensa contra la dependencia cognitiva quizá sea la más antigua: consigue compañeros de debate intelectual en la vida real. Rodéate de gente que piense de forma independiente, en quienes confíes, cuyas opiniones respetes, que te desafíen y te impulsen hacia adelante. Sería genial que la tecnología un día consiga de verdad brindarnos eso.

    ¿Es productivo y saludable tu uso de la IA?

    El uso productivo de la IA preserva tu capacidad cognitiva y aprovecha sus fortalezas. Conservas la capacidad de realizar el trabajo principal tú mismo y eres capaz de explicar por qué tomaste decisiones específicas. El resultado final refleja tu pensamiento genuino.

    El uso saludable de la IA mantiene tu tolerancia a la incertidumbre, tu disposición para afrontar problemas y tu capacidad de generar ideas originales. No dependes en todo momento de la IA para la validación o la dirección.

    La lucha no es entre humanos y máquinas, sino entre dos modelos de interacción entre humanos y máquinas. Uno trata la cognición como un mercancía que debe optimizarse para el consumo. El otro preserva lo que hizo especial esa misteriosa caja: la incesante búsqueda de la curiosidad humana por encontrar sus límites y salir adelante.

  • La larga marcha

    septiembre 30th, 2025

    He visto «Camina o muere», la adaptación de La larga marcha (The Long Walk) de Stephen King, su novela de 1979.

    La trama es simple. En un distópico Estados Unidos se celebra anualmente la marcha de la muerte, donde los jóvenes se ofrecen voluntariamente para participar en una selección al azar donde se elige a un participante de cada estado para sumar 50 competidores. Cada chico debe mantener un ritmo de 3 millas por hora. De no hacerlo, después de tres advertencias, es aniquilado. La marcha solo termina hasta que queda el último competidor. Este último se convierte en ganador y recibe como premio grandes riquezas y el cumplimiento de cualquier deseo de su elección.

    Aunque no es tan extensa (106 minutos), la película me pareció algo aburrida porque casi todo el tiempo vemos esta marcha y cómo se van dando las ejecuciones, tal como se muestra en el trailer. Es solo al final, cuando se van terminando los personajes con los que más empatizamos, que las muertes se tornan emotivas, aunque tampoco sentí una gran conexión.

    Por otro lado, las metáforas que plantea esta historia de hace casi 50 años se mantienen vigentes. Se trate del capitalismo, la meritocracia o la vida misma, todos vamos en la marcha de la muerte, inspirados por la narrativa que nos han contado: «nacer, crecer, reproducirse y morir», «superarse», «ser alguien el la vida», «ser el número uno». El premio final es una ilusión, al final todos morimos.

    La marcha de la muerte es también una crítica a la deshumanización que vemos hoy en día, de la barbarie como espectáculo. El Estado monta el espectáculo para entretener con violencia a las masas. Por si fuera poco, la película también es una crítica de cómo las sociedades sacrifican a los jóvenes en guerras, industrias, consumismo; y cuando algunos logran abrir los ojos, su vitalidad se ha ido.

    ¿Podemos escapar de las prisiones que como humanidad nos hemos autoimpuesto?

  • No quiero creer

    septiembre 19th, 2025
    I don't want to believe

    Detrás de la oficina del agente Fox Mulder (Los Expedientes Secretos X, 1993) aparece el icónico poster de la serie mostrando un platillo volador y la frase «I want to believe» («Quiero creer»). La fotografía que inspiró el poster pertenece a una serie de fotos de Eduard “Billy” Meier, un famoso ufólogo suizo.

    Roberto Martínez y FEPO

    Acabo de ver la entrevista de Roberto Martínez a Felipe Arellano alias «FEPO». Con cierto escepticismo y algo de rigor científico, FEPO estudia fenómenos paranormales. Gran parte de la entrevista se centra en el fenómeno OVNI: extraterrestres, abducciones, microimplantes, metamateriales (materiales de origen no terrestre) y crop circles (círculos en los cultivos). En muchos casos, FEPO está convencido de que los hechos ocurrieron, aunque no sabe cuál es su origen; ni siquiera afirma que se trate de una causa alienígena, pues considera que quizá podría ser tecnología humana secreta y avanzada. Está abierto a distintas posibilidades. Admito que, con un Roberto Martínez ateo e incrédulo, la plática se vuelve interesante.

    En la parte final, la charla se enfoca a la brujería. FEPO narra su experiencia con «María», una mujer como Pachita que realiza supuestas cirugías psíquicas. Presenta un video de su «operación», en el que se observa cómo la mujer extrae una especie de clavos del cuerpo de FEPO. Él describe la experiencia como auténtica y desconcertante.

    Después menciona a Donato Cervantes, un peruano al que los médicos le dijeron que sería imposible salvarle la mano tras un accidente automovilístico, pero que logró recuperarse gracias a una capacidad semejante a la de las salamandras, que le habría permitido regenerarse. No obstante, él aseguraba que habían sido los extraterrestres quienes lo curaron.

    Confieso que me siento algo perturbado. La entrevista me trae a la mente otros sucesos recientes, me recuerda la oficina de Fox Mulder y me repito a mí mismo que voy en la dirección opuesta: “No quiero creer”.

    Carlos Postlethwaite y su «acceso a lo eterno».

    A finales de julio de 2025 conocí al cachanilla Carlos Postlethwaite gracias a una entrevista con Mateus Ruzzarin. Derivado de esta interesante entrevista, me inscribí en agosto a su breve curso «Acceso a lo eterno», inspirado parcialmente en su libro Seeing As We Cannot: Believing and Experiencing Contradictions (Ver como no podemos: creer y experimentar contradicciones).

    Me pareció muy extraño iniciar el curso con el Daodejing de Laozi, «la Biblia del Taoísmo» (otras transliteraciones nombran el libro como Tao Te Ching y su autor como Lao-Tse, lo que explica el término «taoísmo»).

    «El Dao (camino) que puedes hablar no es el Dao (camino).»

    – Laozi

    El curso me voló la cabeza. Nos introducía a descubrimientos que cimbran las bases de la lógica: el principio de identidad, el principio de no contradicción y el principio de tercero excluído. Ya conocía muchos de ellos, pero no había reparado en varios detalles ni tratado de darles un orden. Por lo general, cuando las contradicciones se nos presentan, dice Carlos que se nos aparece «la policía de la lógica» para recordarnos: «eso no es posible», y tenemos que descartarlo. Pero ¿qué tal que no fuera cierto? ¿por qué admitimos lo que nos dice esta «policía» sin rechistar? ¿qué tal que sí es posible coexistir con las contradicciones?

    Pero si hemos decidido tirar la lógica a la basura, la puerta que se nos abre no solo invita a muchas posibilidades, sino también nos expone a muchos peligros. De pronto me encontré inmerso en conversaciones que no pensaba: sobre religiones (occidentales y orientales), meditación, pilates, drogas, misticismo, el Kybalión, el Corpus hermeticum, magia, etc…

    Al final del curso, le pregunté a Carlos que, considerando la cantidad de fraudes y estafas que existen, cuáles serían los límites o criterios para discernir qué explorar y qué no. Para mi sorpresa, Carlos me dijo que, en cierta forma, dichos límites no existían. No lo decía con mala intención, más bien creo que quería resaltar que, a veces la búsqueda de la verdad implica atreverse a cruzar todo límite. ¿Se debe sacrificar todo en busca de la verdad?

    No sentí que fuera el mejor consejo. Yo sí creo prudente establecer límites que uno no debe cruzar. En especial porque si uno no establece reglas, se entrega a todas las posibilidades, se desecha todo rigor científico, entonces es muy fácil ser engañado, lo cual sería ir en la dirección opuesta. «No quiero creer».

    Por si fuera poco, el curso me pone en contacto con gente muy diversa, con diferentes profesiones y experiencias de vida, pero todos con vidas bastante brillantes. Siento que me sacan de mi zona de comfort, de mi mundo idealizado donde casi todo embona en mi narrativa. Uno de ellos es Heberto.

    Heberto Alvarado y su Thésis Fortuna.

    Heberto es escritor, pero su punto de inflexión comenzó hace 25 años cuando en una pelea, un 15 de septiembre, un botellazo lo mandó al hospital. A partir de ahí, comienzan una serie de coincidencias, o serendipias, según dice él, que le sugieren otra realidad, eventos incognoscibles que rigen el mundo.

    Los estudios que le hacen en el hospital le revelan un tumor en la «silla turca», una región en el cráneao que aloja la glándula pituitaria o hipófisis. Visita muchos médicos y la opción parece ser una serie de cirugías invasivas y riesgosas.

    Como exalumno jesuita, Heberto recurre a un par de plegarias. Le pide a Dios Padre que lo sane mágicamente y a cambio le promete ser su emisario. Luego decide no operarse y tras otra serie de serendipias, un neurocirujano lo termina canalizando con el endocrinólogo que solo le receta pastillas. Un tiempo después, cuando acude a revisión, ocurre lo inesperado: el tumor se ha necrosado, algo que ocurre en 2 de cada 100 casos.

    En sus libros, Heberto escribe sus observaciones, analiza diversas posibilidades de lo que pudo haber ocurrido. Thésis Fortuna es el fin de su tetralogía. Para él, su experiencia es evidencia de que existe algo más detrás de la realidad. «No estamos solos, en formas que no alcanzamos a comprender».

    El mundo espiritual de mis padres

    Mi abuela paterna era católica, mientras que mi abuelo paterno asistía al templo espiritualista. Ese sincretismo se lo transmitieron a mi padre, y él, a su vez, a mi madre, una vez que se casaron. Por varios años recién casados y durante nuestra infancia acudieron al templo. Luego, cuando los hijos y el trabajo los absorbieron, dejaron de ir.

    Más allá de algunas «limpias» con huevos, recuerdo poco de aquella época y acostumbramos no hablar de ello. Sin embargo, sé que a mi madre la estaban preparando para ser médium, y mi padre nos ha contado historias que vivieron de sucesos paranormales. Yo siempre las he visto con total incredulidad.

    Lo que ha dicho Carlos Postlethwaite me obliga a admitir cierta apertura a este tipo de sucesos, a no desecharlos a la primera. Después de todo la ciencia no está exenta de misticismos, contradicciones y avasalladores vacíos. Por otro lado, me rehuso a creer, hay muchas cosas que me niego a aceptar como ciertas.

    Es curioso que, parece estar surgiendo una nueva ola de investigadores que dan cabida a estos temas. Los que me he topado últimamente son: Àlex Gómez-Marín, Manuel Sans Segarra, Sabine Hossenfelder, entre otros. Si la tendencia sigue, ¿a dónde nos llevará? ¿Abrirá las puertas a la siguiente gran revolución de la humanidad o representará un retroceso de la civilización?

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