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  • Los sonidos seductores

    julio 22nd, 2025

    Hace algún tiempo leí que los sonidos ‘explosivos’ suelen estar presentes en las palabrotas para insultar y maldecir de cada idioma. Tiene sentido, parecer contribuir a descargar la ira y el enojo y lo curioso es que parece ser algo «humano», sin importar la nacionalidad.

    En «La seducción de las palabras» de Álex Grijelmo, autor habla de los sonidos «seductores». Comienza resaltando lo increíble que es la comunicación a través del lenguaje y cómo este resulta ser un distintivo sobresaliente del ser humano con respecto a cualquier ser vivo. Al desmenuzar en el laboratorio esa ‘cajita’ que nos permite el habla, notamos que las diferencias para producir el sonido de la «b» /be/ y la «p» /pe/ son mínimas, pero la capacidad sonora del cerebro permite distinguirlas con claridad.

    Con todo, el percibir los sonidos parece ser más una cosa de los sentidos que de la inteligencia y por eso el autor afirma que caen más en el terreno de la seducción.

  • En recuerdos y distancias

    julio 22nd, 2025

    Pocos amigos son para siempre. En algún momento de nuestras vidas algo cambiará, nuestras vidas se bifurcarán e iremos por diferentes destinos.

    Recuerdo las frases al graduarse de la escuela. «Siempre seremos amigos», «nos vamos a seguir viendo», «no hay que perdernos la pista» y así por el estilo. Por lo general terminan siendo las afirmaciones más falsas porque, si bien el contacto se mantenga al principio, con el paso de los años a muy pocos volvemos a verlos.

    Pero aquí no hay culpables. En 2012 me topé con el número de Dumbar y le dediqué una entrada. En esencia es una estimación teórica que sugiere que una persona solo puede mantener relaciones sociales estables con aproximadamente 150 personas. Ya en ese entonces sugería que, aunque las redes sociales como Facebook pudieran funcionar como una extensión de nuestra memoria y ampliar ese cabalístico número de 150 personas, el límite continúa existiendo.

    Me gustó esta imagen porque me recuerda que todos cambiamos. No solo nos movemos geográficamente, también somos personas diferentes con el paso del tiempo. Y así, las amistades se enfrían con el distanciamiento o finalmente se mueren. Aunque también pueden volver a revivir.

    Cuando eso pasa de golpe, experimentas un sentimiento raro de que te han quitado un pedazo de ti, te invade la ansiedad. Pero poco a poco lo superas. Quizá mantengas contacto a través de una red social pero, no es lo mismo. La falta de interacción física termina por cobrar la factura.

    Alvaro, un amigo a quien por cierto le perdí ya la pista, me decía: «Las personas importantes para ti están aquí y ahora». No lo decía con un toque de arrogancia, sino de practicidad y realidad. No porque los amigos de ahora sean mejores que los del pasado, sino porque los de ahora son tu presente y los que importan.

    Como ya lo dije, a veces las amistades reviven. Sin embargo, tampoco es raro que cuando dos se vuelve a encontrar es solo para descubrir que ambos han cambiado y ahora se sienten casi como desconocidos.

    Pero así es el proceso. En el camino quedan recuerdos dulces y amargos y hay que aprender a atesorarlos. Al final puede que sea lo único que quede.

  • La amistad

    julio 22nd, 2025

    “No sé porqué nos la pasamos hablando mucho del amor y poquito de la amistad, la amistad es más libre, tiene menos reglas y muchas veces es lo único que nos hace sentir que no estamos solos en este pinche mundo”

    El secreto del río
  • 44

    abril 24th, 2025

    Cumplí 44 años este fin de semana y los pasé desapercibido, sin pena ni gloria, en compañía de algunos buenos amigos en Hidalgo. A continuación, algunas reflexiones.

    Sobre las crisis de cada diez años

    Mi crisis de los 30 fue a los 29; escribí sobre ello en aquel entonces. Al final lo que aprendí es que estar solo no es lo mismo que vivir en soledad, y que no es el fin del mundo. Me abrí más al mundo, me obligué a conocer más gente y a intentar generar amistades más entrañables, también, en cierto sentido, más verdaderas, con las que pudiera contar. Por supuesto, no es fácil.

    Mi crisis de los 40 fue una crisis colectiva por la pandemia. Sobreviví al COVID, pero sobre todo, sobreviví a la paranoia del COVID. Aprendimos muchas cosas sobre la marcha.

    Lo que sí me parece válido decir es que, gracias a la ciencia y al avance tecnológico, en muchos aspectos, los treintas son los nuevos veintes y los cuarentas, los nuevos treintas. Así que, mis consejos para los que pronto llegarán a esas edades son simplemente que no se desesperen si, pese al trabajo o al esfuerzo, aún no están en donde quieren. E inviertan en ustedes mismos en los tres pilares fundamentales: ejercicio, alimentación y descanso. Eso puede aminorar el paso de la edad y ayudarles a permanecer vigentes por más tiempo.

    «Quizá ya es demasiado tarde para emprender»

    Esta frase me la comentó un señor jubilado con el que platicaba esta semana. Iba con otro amigo y mi sobrino, y en cierto momento el señor, con sus años de experiencia, nos quiso dar un consejo. «Emprendan, es lo mejor que pueden hacer; pero háganlo antes de los cuarenta. Después ya es demasiado tarde, es complicado». Hizo una pausa y, de pronto, me voltea a ver y me dice: «¿Tú cuántos años tienes?». «Cuarenta y cuatro», le respondí, y acto seguido se quedó pensando y dijo: «Quizá ya es demasiado tarde para emprender».

    Le dije que sí, que podría ser cierto. Agradecí su honestidad. Me dejó un poquito pensando, aunque no estoy nada convencido de ello. Sobre todo porque emprender depende de muchas circunstancias. Me atrevo a pensar que su opinión resultaba mucho más válida con sus contemporáneos de hace algunos años. ¿Tendrá razón? El tiempo lo dirá.

    «Es que te ves más joven»

    Ayer compré unos «dorilocos» en un negocio de la colonia que atiende una señora. Comenzó a hacerme la plática sobre el calor y cómo le batalla para dormir, y luego levantarse temprano para preparar el lunch para sus hijos que se van al trabajo. Le comenté que a mí el calor me obliga a levantarme más temprano y, por eso, a veces lo prefiero. En cambio, con el frío yo no quiero salir de la cama.

    «Pero, ¿tú tienes hijos?», me preguntó de inmediato. «No, yo ni siquiera soy casado», le dije. «Ah, bueno, es que así es muy diferente» me respondió. «¿Pues cuántos años tienes?», me pregunta. «Tengo cuarenta y cuatro», le respondí, y se quedó un poco sorprendida. «Yo voy a cumplir cuarenta y dos este 7 de mayo», me contestó y luego dijo «Es que te ves más joven».

    A continuación, me contó que ella se casó joven y tuvo a sus dos hijos igual muy chica. A los dos años se divorció y nunca más volvió a casarse. Hoy se dedica a sus hijos, de 26 y 22 años respectivamente, ambos solteros y ya trabajando.

    Que me digan que me veo más joven siempre es un buen halago. Tampoco es que me vea puberto, pero, por lo general, siempre me calculan algunos años menos. Sin embargo, creo que estoy estrenando una etapa de nuevas incomodidades. La gente lo intenta disimular, pero parece ver raro a un cuarentón que no se ha casado y que no ha formado una familia. En el fondo, parece que no encajo en las expectativas de la sociedad. Y he de admitir que estas situaciones a veces sí me llegan a pegar y a hacerme sentir que nunca le intenté dar rumbo a mi vida. Sin embargo, hasta ahora he logrado sobrellevar los pensamientos y tratar de hacer un análisis racional de por qué no debería darle demasiada importancia.

    Altruismo

    A mis cuarenta y tantos, ni he escrito un libro, ni he plantado un árbol, ni he engendrado un hijo. Podría decirse que, ante las expectativas de lo que se espera de mí, soy un fracasado, como muchos tantos que brillan y se extinguen por la superficie del planeta. No veo por ahora algo en lo que vaya a trascender o dejar una huella. Pero tampoco es que me sienta derrotado o desanimado; sencillamente, creo que me sigo esforzando.

    Mis esfuerzos por «apadrinar» jóvenes que necesitan ayuda siempre han sido agridulces. Momentos de gozo y de lágrimas. Me han enseñado que criar y educar al ser humano es un trabajo complejo. Pero también me han enseñado a respetar límites, su libre albedrío, y saber que, en algún momento, solo queda soltar y desearles lo mejor. La vida de cada ser humano está llena de errores, fracasos y malas decisiones. Entonces, lo que sea que haya logrado con ellos ha valido toda la pena. Seguirán yendo y viniendo, y mi labor, siempre que pueda, será la de intentar brindar ayuda.

    «Cuando socorras a un necesitado, hazlo de modo que ni siquiera tu mano izquierda sepa lo que hace tu derecha». (Mateo 6:3, La Palabra -Hispanoamérica)

    Mi objetivo a trabajar por ahora será ser más discreto, no ir contando por la vida todo lo que hice y si ayudé a alguien. Solo sembrar la semilla, y ojalá que algún día la sociedad pueda beneficiarse. Mi objetivo es hacerlo siendo intrascendente. Porque de eso se trata el altruismo.

    Mi fin de semana en Hidalgo redibujado por ChatGPT
  • Cómo ganar millones antes de que muera la abuela

    abril 18th, 2025

    Lloré mucho con esta película. Me sentí como ver de nuevo «Despertares» (Okuribito, 2008) y miren que la trama es de lo más simple. Una abuela a quien le detectan un cáncer terminal y un nieto desempleado que solo ve en esta tragedia una oportunidad económica: obtener la herencia.

    Sí, como habría de esperar, la historia arranca así y sabemos hacia dónde va a evolucionar pero, no es el qué sino el cómo, y la película lo hace magistralmente, con una naturalidad a la que resulta imposible resistirte. El papel que hacen el nieto (Putthipong Assaratanakul) y la abuela (Usha Seamkhum) son tan reales que, pareciera uno penetrar la intimidad de la familia.

    Por supuesto, un tema central es la injusta soledad que vive la gente mayor, que frecuentemente hace sacrificios toda su vida a favor de sus hijos y nietos. En cierto momento, la abuela y uno de sus hijos acompañado de su familia acuden a un templo, dentro de la cultura tailandesa, y dejan escrito en notas sus deseos. Todos olvidan a la abuela enferma de cáncer, pero ella no solo pide por su salud, sino por todos los demás.

    El final puede parecer predecible, pero contiene algunos giros que sencillamente pueden partirte el corazón como lo ha hecho conmigo. Se agradece que esta globalización o internacionalización de los medios nos pueda dar acceso a filmes no tan comerciales del otro lado del mundo, que nos permitan a la misma vez sentirnos tan diferentes y tan parecidos, tan conectados por los mismos sentimientos que nos hacen ser humanos.

    Véanla bajo su propio riesgo.

    https://www.imdb.com/es/title/tt31392609/

  • ¿Es arte?

    abril 15th, 2025

    Le tomé una foto a un amigo. Él usaba playera y miraba su cuaderno. Le pedí a ChatGPT que la volviera a dibuja con un estilo realista y él sin playera y mirando al frente. El resultado me pareció sumamente increíble y hermoso. Incluso me pareció lindo el detalle de dibujarme «a mi» en el fondo, en el reflejo del vidrio de la ventana capturando el momento, dando el toque voyerista.

    ¿Es esto arte? En una plática que el Mtro. Mario César Rodríguez Capella impartía en la UNAM, él respondía con un no a dicha pregunta. Aunque debo dar un poco más de contexto. El maestro presentó en aquella ocasión la imagen de un mar con una barca pintado por DALL-E. El argumento que daba él era que, para considerarla arte debe de haber un autor que codifica un mensaje, que lo plasma en una obra y lo intenta comunicar. Por lo tanto, para él, dicha codificación, concepción de la idea, no existe.

    No estoy totalmente de acuerdo con él, aunque sí con sus criterios. Me parece que para hablar de arte sí se exige de un autor y de una intencionalidad en la obra. El problema entonces nos lleva ahora a tratar de definir si ambas cosas existen en trabajo de estos realizado por una IA.

    A mi parecer, puede ser que sí existan. Para comenzar, detrás de estas imágenes parece haber un mensaje, una intencionalidad: es el prompt. Desconozco si tiene una traducción en español que transmita la idea adecuada pero, básicamente el prompt es un texto de entrada en lenguaje natural que describe la tarea que debe realizar una IA. «Dibuja una barca en el mar con un estilo barroco». Así que sí podría hablarse de cierta intencionalidad, aunque definitivamente no proviene de la IA.

    Esto nos conduce a la siguiente pregunta. Si es arte, entonces ¿quién es el autor? La respuesta más inmediata, considerando lo anterior, es que debe ser el que introdujo el prompt. Sin embargo, no sé ustedes, pero a mi no me deja satisfecho. Incluso aunque yo tomé la fotografía y redacté el prompt que fueron la semilla para la imagen que presenté al principio, no me siento el autor de la obra. De alguna forma me siento obligado a concederle la mayor parte del crédito a la IA.

    El tema se vuelve aún más complejo cuando le pedimos a la IA que se inspire en el estilo de otra obra, de otro autor. El caso más sonado últimamente es el del estilo «estudio Ghibli». Para algunos la producción de este tipo de imágenes es absolutamente un plagio, un tipo de piratería. ¿Podríamos en algún momento dado hablar de una «obra» cooproducida por dos autores y una IA? El debate está lejos de encontrar una respuesta definitiva.

    Algunos también ponen sobre la mesa el tema de la originalidad. Para ellos, una IA carece de originalidad porque parte de cierta información, como fuente de «inspiración», con la que ha alimentado su algoritmo. Sin embargo, ¿no es eso lo que hacemos todos los seres humanos para generar arte? Creamos a partir de lo que hemos vivido y experimentado a través de nuestros sentidos, de lo que observamos en la naturaleza, de lo que otros artistas hicieron detrás. “La originalidad no consiste en decir lo que nadie ha dicho, sino en decirlo como si nunca se hubiera dicho” – dijo Mark Twain. Cuando a Eugène Viollet-le-Duc se le encargó restaurar la torre de la catedral de Notre Dame, decidió tirar el diseño original por la borda y erigir su icónica punta (que colapsó en 2019). Su frase más citada es: “Restaurar un edificio no es mantenerlo, repararlo o rehacerlo, es restablecerlo en un estado completo que puede que nunca haya existido en un momento dado.” Sin duda, la línea entre la originalidad y el plagio puede en ocasiones llegar a ser muy difusa.

    En conclusión, creo que podemos atribuirles a estas imágenes cierto nivel de arte. La realidad es que cumplen con varios criterios que pedimos de aquello que llamamos arte y podemos, por el momento, pensar que detrás del trabajo de la IA existe un ser humano que alimentó el algoritmo con una semilla, por mínima que fuese, para generar la imagen.

    Si en el futuro conseguimos que las IA posean algo parecido a la conciencia, a una autonomía, ¿podríamos estar más cerca de considerar estos resultados una obra de arte? Definitivamente yo creo que sí.

  • Hiperempujón

    febrero 13th, 2025

    El término «hiperempujón» o «hypernudging» se refiere a una técnica que utiliza tecnologías digitales para influir en las decisiones de las personas de manera sutil y, a menudo, manipuladora. El término «nudging» o «empujón» se acuñó en 2008 por el economista conductual Richard Thaler y el jurista Cass Sunstein, quienes publicador el libro «Nudge» donde describían cómo se usan ciertos entornos para alentar a las personas a tomar ciertas decisiones.

    Las redes sociales y los algoritmos que han detrás son ejemplos del hiperempujón. Buscan mantener a la gente enganchada a la plataforma por lo general valiéndose de proporcionarle al consumidor material controvertido o emocionalmente excitante. Hemos visto cómo se han usado para influir en nuestras opiniones políticas o incluso para hacernos creer que cierto producto tiene gran demanda.

    Lo cierto es que también puede dársele un uso bueno. Por ejemplo, podría usarse para alentar a las personas a tomar decisiones saludables como alimentarse mejor o ejercitarse regularmente.

    La situación actual de la inteligencia artificial plantea también nuevos escenarios donde esta técnica podrá usarse para bien o para mal. ¿Es ética esta técnica?

    Una de sus características es justamente su invisibilidad. Resulta tan sutil que las personas pocas veces son conscientes de estar siendo influenciadas. Aquí es donde algunos expertos hablan de coerción y engaño y de la falta de un consentimiento informado.

    En su libro «Sangre y Suerte», Mateus Bolsón afirma:

    Debemos de cuidar, no enamorarnos de nuestras cadenas, pero para ello primero hay que reconocer que las tenemos.

    Independientemente de cuánto y cómo se legisle al respecto, nuestra mayor protección es estar informados de ésta tecnica y aprender a identificar ciertos patrones que la revelan. Cultivar un espíritu crítico respecto a la información que vemos en línea. Ser conscientes de nuestros sesgos cognitivos y vulnerabilidades emocionales. Estar dispuestos a exponernos a ideas opuestas a nuestras creencias y analizarlas desde la razón, la imparcialidad y la objetividad. ¿Por qué nos molestan? ¿Bajo qué argumentos considero que no son ciertas o válidas? ¿Podría estar equivocado?

    Por último, y no menos importante, aprender a darnos nuestros descansos de las redes sociales y otros entornos en línea. No desconectarse por completo del mundo real y socializar en persona.

    Considero que este tipo de habilidades se volverán indispensables para las nuevas generaciones.

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