Ya terminé «Los derechos de los malos y la angustia de Kepler» de Luis Gonzalez de Alba. En realidad este libro viene a ser una colección de varios escritos del autor. Una de sus secciones, que también se halla diponible como un libro es «Las mentiras de mis maestros», de la cual hoy comparto unos extractos interesantes.
Nos identificamos con los vencidos y no con los vencedores aunque somos hijos de los dos. Decimos que «ellos», los españoles, llegaron y «nos» conquistaron. ¿Por qué nos llamamos conquistados si también somos conquistadores? ¿No tenemos ojos de todos los colores y pieles de todas las tonalidades? ¿No nos llamos Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Nos apellidamos González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés. La idílica visión que tenemos del imperio azteca la pensamos en español y cuando insultamos a España la insultamos en español. Un pueblo urgido de psicoanálisis éste, donde, a pesar de tanto indigenismo los indios no pueden levantarse en armas sin que un güerito se lleve los reflectores, fatalidad digna de estudio.


