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  • Sumar mentalmente

    agosto 19th, 2016

    Ayer jugando con los números de unas entradas nos acordamos de esa historia de los 21 en los boletos del transporte público. Básicamente, si la suma de los dígitos de tu boleto sumaban 21, te ganabas un beso. A mi me salió el 26834. Cuando tengo que hacer estas operaciones siempre busco la manera de simplificar, por ejemplo en este caso veo que 8+2 suman 10 y que 6 + 4 también suman 10, así que ya llevo 20 y solo me falta sumarle 3. El total es 23.

    Si por ejemplo tuviera el 44544, pues fácil, 4×4 = 16; 16 + 5 = 21. Y le platicaba esto a un amigo unos años menor que yo, pero como que se le hizo difícil y prefirió sumar todo en el orden que iba. No sé, a veces estas situaciones me sorprenden o me hacen pensar que de verdad estamos muy mal en la educación.

    Y aquí va otro truco. Felicidades si ya lo conocen y si no, espero no deserten tan fácil. Fue en un libro de Alberto Coto donde leí del método de sumar mentalmente comenzando de izquierda a derecha y de las bondades que tenía. Quiero resaltar que me refiero a situaciones donde no tenemos papel ni lápiz para efectuar una operación.

    Supongamos que deseo sumar 392 + 456 + 564 con el método tradicional de derecha a izquierda mentalmente. Estos serían los pasos:

    1. 2+6+4 = 12, tenemos el 2 que hay que memorizar y el 1 que llevamos como acarreo a la siguiente suma.
    2. 9+5+6 = 20 le sumo el 1 del acarreo anterior y nos da 21, debo recordar ahora el 1 y el 2 de la operación anterior, es decir, 12 y llevarme el 2 como acarreo para la siguiente suma.
    3. 3+4+5 = 12 más 2 de acarreo anterior nos da 14 y como ya no hay más dígitos tenemos 14 y el 12 lo que forma el 1412.

     

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    Método tradicional de derecha a izquierda

    El método de izquierda a derecha casi parece igual pero sobre el cálculo notaremos algunas ventajas. Describo los pasos comenzando con los dígitos más a la izquierda:

    1. 3+4+5 = 12, me quedo mentalmente con ese 12.
    2. 9+5+6 = 20, tomo el 2, que es el acarreo y lo sumo al 12 anterior, esto es 14. Tengo ahora 14 y 0.
    3. 2+6+4 = 12, tomo el 1 que es el acarreo y lo sumo al 0 anterior, esto es 1. Tengo finalmente 1412 que es el resultado final.

    Si efectúa estos ejercicios mentalmente, notará que lo que tiene que recordar en el segundo método se reduce. Parece que también le da una ventaja a la memoria en vista de que cuando leemos una cifra lo hacemos comenzando desde la izquierda (1412 = Mil cuatrocientos doce) y este método ocupa el mismo orden.

    Si analiza con más detenimiento, vera que el método es una variante de hacer lo siguiente, si por ejemplo tiene que sumar 456 + 345. Puede descomponer la suma como 456 + 300 = 756; 756 + 40 = 796; 796 + 5 = 801 porque efectivamente 345 = 300 + 40 +5. Este hecho nos lleva a mi ventaja favorita de este método, en especial si se trata de magnitudes que representan dinero. Si ocupa este método los errores se minimizan.

    Imagine que acude a una tienda y tiene que pagar por 3 productos las siguientes cantidades: $345.50 + $467.00 + $45.00. Si usted toma los primeros dígitos de cada número, las centenas, que en este caso son el 3 y el 4 (el precio de $45.05 no tiene centenas) el resultado será 7, esto de entrada le dice que su cuenta debe superar los $700 pesos. Si suma ahora las decenas: 4+6+4 = 14 y ajusta con el 7 que calculó en el paso anterior, tiene 84, es decir, su suma asciende a más de $840 pesos. Conforme va haciendo el siguiente paso la suma se va definiendo hasta quedar completa, pero si decide parar aquí, al menos usted ya tiene una idea de cuánto espera que le vayan a cobrar y como podrá ver, es mejor equivocarse con los centavos que con los cientos. Así que comience sumando los dígitos más grandes, es decir, los de la izquierda. Si por ejemplo, en este caso, el tendero le cobra más de $900 pesos usted ya podría prender la alarma de que algo no anda bien. Si por el contrario, usted inicia sumando los centavos, tendrá que concluir la operación para que esta le arroje un valor realmente útil.

    Si ha llegado hasta aquí, felicidades. Y si no sabias de este método, te invito a usarlo la próxima vez que tengas que hacer una suma mental.

  • Pasatiempos 

    agosto 17th, 2016

    Cuando me enfermé, parecía que lo que siempre más me ha gustado era lo que menos quería hacer. Pasaba mucho tiempo acostado pero con los dolores de cabeza no podía concentrarme para leer un libro y ni siquiera se me apetecía ver películas. Aún así necesitaba mantener mi mente distraída para no dar rienda suelta a las ideas deprimentes. Requería de elementos mínimos que no demandaran demasiado a mi cabeza pero que la mantuviera ocupada.

    Recuerdo que una de las primeras cosas que me puse a hacer fue barrer. Barría la casa y luego seguía con la calle. Este ejercicio monótono, repetitivo, me hacía sentir bien, me mantenía activo y me hacía salir de la casa. Y es que estar todo el día encerrado y con mínimo contacto social no resulta nada bueno.

    Con la casa sola, pensé por un tiempo hacerme nuevamente de una mascota. Siempre he sido fan de los perros y realmente sentía que necesitaba alguien que me hiciera compañía pero también era obvio que implicaba una responsabilidad que quizá no iba en ese momento a poder cumplir. Así que empecé por armar un alimentador de pájaros que se alcanza a observar desde la ventana de mi improvisada oficina en casa. Pronto resultó todo un éxito y cumplió su objetivo primordial de mantenerme entretenido y hacerme sentir menos solo. También me obliga a mantenerme activo. Todas las mañanas aparto unos minutos para barrer las cascarillas del alpiste, lavar el alimentador y surtirlo de nuevo con alpiste, migajón y agua fresca. A los pocos minutos grupos de 20 o hasta 30 gorriones y tórtolas se abalanzan sobre la comida ejecutando un gracioso espectáculo que disfruto día con día. Gordas y satisfechas varias descansan y toman en sol en los alrededores. Tenemos un nido de tórtolas que en este primavera-verano nos ha dado 3 nidadas.

     

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    Un par de crías de tórtolos en uno de los techos de la casa

     

    A la par del alimentador también comencé a cultivar algunas plantas. En el libro de Ikigai que comparte algunos de los hábitos comunes de los centenarios de Okinawa se comenta que varios de estos longevos poseen huertos en sus casas donde cultivan hortalizas para su consumo personal o venta local. El huerto no solo les da alimentos, también los mantiene alejados del sedentarismo y les ofrece un ejercicio moderado y suave que parece estar directamente relacionado con la longevidad o el anti envejecimiento (anti aging). Sembrar plantas u hortalizas y cuidarlas requiere de algo de esfuerzo y constancia pero al final, cuando se hace bien, entrega resultados satisfactorios. En mi caso, este año hemos sembrado tomates (jitomates) que aparte del abundante agua y algunos cuidados se han dado con relativa facilidad. También me he hecho de algunas plantas y sembrado semillas con resultados muy buenos.

     

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    Snapdragons o perritos gigantes que he visto crecer desde cero

    Por último también he estado aprendiendo de carpintería. He descubierto que es un oficio bastante entretenido que ayuda a mantener el cuerpo y la mente ocupados. Requiere cierto esfuerzo para realizar algunas tareas pero es moderado, la madera es un material bastante noble y moldeable. Parece que su textura y hasta su olor aportan cierto sentido de tranquilidad. Y por supuesto, el ingenio y la creatividad tienen mucho que hacer aquí.

    Trabajando en unos marcos de madera en el taller de carpintería

    Al final he visto que pese a las dificultades no he podido mantenerme quieto y que estas actividades junto con el apoyo de mis amigos y familia me han ayudado a mantenerme a flote.

  • Tercera temporada de Mr. Robot

    agosto 16th, 2016

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    Acaba de ser confirmada la tercera temporada de Mr. Robot y me ha tomado por sorpresa. Desde los últimos capítulos de la primera temporada mi sensación ha sido que se trata de una serie excelente y compleja que fascina a un reducido grupo de nerds pero que no necesariamente genera las suficientes ganancias y que seguramente se quedaría en la segunda temporada. Pues bien, admito que estoy equivocado.

    Lo que viene a continuación contiene algunos spoilers de la primera temporada.

    Para mi el primer capítulo fue cautivador y de ahí todo siguió en escalada. Conocemos a Elliot Alderson, un ingeniero en seguridad informática que en sus tiempos libres es una especie de hacker justiciero. En los primeros 10 minutos lo vemos desenmascarar a un empresario que posee pornografía infantil. Mi primera impresión fue que se trataba de una trama muy similar a Fight Club, cuando Elliot se topa con ese alter ego llamado Mr. Robot. No estábamos tan equivocados, excepto que la serie comenzó a trazar su propio camino.

    La personalidad de Elliot, muy bien ejecutada por Rami Malek, es tan compleja que se convierte en su primer enemigo. Su mente va desquebrajándose con el trastorno de ansiedad, la paranoia y los problemas se agravan con el mal uso de los medicamentos y el consumo de drogas. La batalla por la cordura se vuelve parte fundamental de la trama. Poco a poco descubrimos que Mr. Robot es la proyección mental de su padre. ¿Pero porqué otro personaje aparte de Elliot también logra interactuar con él? A esto se suma Tyrell Wellick, el antagonista en su momento, con una personalidad sumamente enfermiza y una obsesión por el poder que no conoce límites, la actuación de Martin Wallström también se impone. Todo esto se adereza con una variedad de personajes tan extraños como la vida real: el jefe de Elliot que es un hombre homosexual muy comprometido con su trabajo; la terapista de Elliot a quien Elliot se la pasa engañando aunque siempre resulta ser un ancla en su complicado mundo; la esposa de Tyrell que es quizá peor que su esposo; Whiterose, una mujer transgénero que es la líder de el Dark Army.

    Quizá el dato técnico mejor conocido y aplaudido de Mr. Robot es su realismo y precisión al mostrar escenas de hacking  y temas de seguridad informática. Incluso refleja varias técnicas de ingeniería social. Sam Esmail, el director, ha hecho un buen trabajo asesorándose con expertos y hackers para mostrar ataques informáticos verdaderamente convincentes y no esas escenas ridículas que abundan en las películas. Otros detalle técnico encantador es la excelente selección de musical. Y uno menos relevante pero que también toca la fibrita nerd es el nombrado de los capítulos muy a la jerga del lenguaje informático y con constantes alusiones al cifrado de archivos.

    La serie también ha jugado en algunos momentos escondiendo mensajes en código binario. Para el estreno de la segunda temporada dejaron un mensaje oculto en uno de los trailers y la imagen con la que se anunciaba la segunda temporada retomaba varios elementos del cuadro de John Trumbull de La Declaración de Independencia. En el centro, una pantalla ocultaba nuevamente un mensaje en binario.

    El final de la primera temporada es hasta cierto grado el mismo final que el de Fight Club. Los hackers han ganado y derrocado al sistema. Pero Fight Club termina ahí. No nos muestra lo que sigue y es en cierta forma el «y fueron felices para siempre». En Mr. Robot las cosas apenas comienzan, el mundo esta en caos y se buscan culpables. ¿Se logró el objetivo? ¿Y de todo lo que vimos, qué tanto es real y qué tanto no? Parece que Mr. Robot aún nos oculta varias sorpresas.

  • Los pasados dos días

    agosto 15th, 2016

    No escribí nada el fin de semana. Se me ha ido el tiempo volando. He empezado a hacer ejercicio de nuevo aprovechando a un par de amigos para animarnos y vencer la flojera. El jueves nos aventamos un reto de abdominales, el viernes le hice de cargador y subí y bajé escaleras hasta el cansancio. El sábado sencillamente no me podía levantar y caminaba encorvado del dolor del abdomen y las ingles. Me veía bastante gracioso. Ayer domingo ya amanecí mejor y anduve caminando un rato. Hoy de nuevo a correr y un poco de pesas. Y espero así seguir.

    ¿A ustedes qué les ayuda a cumplir sus metas? Yo por ahora agradezco tener amigos que quieren lo mismo y tener objetivos realistas. Si tiene otra sugerencia comenten.

    Ayer domingo platicaba con un señor cuya lengua materna es el náhuatl. No sabe leer ni escribir y el español lo ha aprendido oyendo. Mientras habla, me gusta observar cómo piensa, como arma las oraciones. En algunas palabras la «d» la cambia por «t» o «tl» y asumo que debe ser porque así las escucha él y las adapta a los sonidos de su lengua. Notaba también que no usa los artículos (el, la, los, un) mas que en contadas ocasiones: «Niño no come pan», «Allá pueblo mucho pájaro». Siempre pensé que se debe a su forma de cómo ha ido aprendiendo el español, sin embargo ayer me quedé con la idea de que quizá también es porque realmente en el náhuatl no los usan. Y luego pensé que aunque realmente nos suene horrible o muy al estilo Tarzán, hasta cierto grado son prescindibles porque el mensaje se entiende la mayoría de las veces, así que pueden verse como una forma de «economizar» en el lenguaje. Y eso me llevó a ver que efectivamente en varios idiomas los artículos no existen.

  • Los olvidados 

    agosto 12th, 2016

    Por extrañas circunstancias hoy terminé ayudando a una familia a cargar su mudanza luego de haber sido desalojados. El lugar es una zona en la colonia donde las cosas se han ido tornando peligrosas y la descomposición social parece haber ganado la batalla. 

    Un desalojo siempre es aparatoso y difícil de pasar desapercibido. Mientras cargabamos las pertenencias algunos vecinos ofrecieron apoyo y de ellos al menos uno traía su pasote de marihuana y otro sacaba fuerzas inhalando su mona. Otros observadores igual bebían cerveza en la calle o se drogaban. Llamó nuestra atención un grupo de 4 chicas de escasos 16 años que miraban el espectáculo sentadas afuera de su vecindad: dos cargando un bebé en brazos, dos más embarazadas. En ese momento aquella nota periodística reportando a México en primer lugar de embarazos adolescentes no pudo estar más presente. Una de ellas, cargando el bebé, incluso se besaba con alguien con cara de niño que alternaba entre la boca de la chica y su bola de estopa.

    Me sigue pareciendo irreal pero para mi tristeza no lo es. ¿Se puede hacer algo en esos casos? A veces me parece que cualquier propuesta resulta inútil. Que igual podría decir que no es mi problema y de hecho hasta cierto grado uno debe hacerlo por salud mental. Aún así soy de los que cree que al menos se puede salvar a unos pocos y más de una vez lo he intentando aunque por primera vez admito que he fracasado en prácticamente todo intento.

  • El taco de Enrique Olvera

    agosto 11th, 2016

    Hay un capítulo en la segunda temporada de Chef’s Table dedicado a Enrique Olvera y Pujol. En cierto momento Olvera aborda el tema de los tacos, dice que la fórmula de un buen taco implica especies, acidez, algo crocante y … grasa. «Los mejores tacos son los callejeros», solemos decir y Olvera afirma que con frecuencia la grasa disimula la calidad de los ingredientes. Finalmente se mete a la cocina y se propone crear el mejor taco, pero sin grasa.

    El resultado es vistoso, un tortilla de dos colores – masa natural y otra de color rojo – y un relleno donde abundan los elementos verdes. Pero cuando llega el momento de probarlo y darle la primer mordida sucede lo peor que a un asiduo comedor de tacos le puede ocurrir: la tortilla se rompe por la parte de abajo y el relleno comienza a caer. No puedo evitar la risa al ver cómo una ambicioso reto ha terminado fallando en algo tan elemental. El taco callejero ha vencido.

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    Siempre que veo este tipo de programas termino con sentimientos encontrados. Por un lado me fascina la complejidad, el esmero, la creatividad e incluso las reinterpretaciones que un chef le puede dar a la comida. No solo se trata de alimentar, su trabajo también es el de un artista (¿o un artesano?) y consiste en excitar con sus creaciones la mayor cantidad de sentidos del comensal: el gusto es el más obvio seguido del olfato, la vista, el tacto y hasta el oído. El producto final es algo parecido a una obra de arte, una que encontrará su destino final en nuestros estómagos.

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    Eso me lleva a la otra gama de sentimientos. La sensación de estar ante un esfuerzo desmedido y absurdo. El sentir que nos hemos desviado del objetivo principal que para muchos simplemente es disfrutar de un buen plato. Seguro casi todos hemos dicho alguna vez «yo con eso no me llenaría», ante esas porciones minúsculas que parecen ser también un sello característico de la cocina del chef y que nunca he terminado de entender. Probablemente este asociado a que una porción así nos obliga a prestarle mucho más atención al platillo, degustarlo. O sencillamente así se aseguran las ganancias.

    Entonces ¿cuál es mi postura al respecto de esta cocina? Creo que vale la pena mirar con atención todas las cosas y probar de todo sin caer en los extremos o ser los típicos posers. Ambas perspectivas, la cocina tradicional y la mal llamada gourmet pueden aportar elementos valiosos. Sin embargo, en la pirámide de nuestras necesidades hay que recordar que las fisiológicas como alimentarse están antes que las de auto realización. Lo demás es extra y se agradece, pero no dejará de ser secundario.

    La discusión da para más pero quisiera concluir con el asunto de los costos. Encontré un artículo que analiza los precios de los menús de cada uno de los restaurantes de la segunda temporada de Chef’s Table y vale mucho la pena. Por ejemplo, en Pujol te vas a gastar en promedio unos 93 dólares, unos $1,800 pesos según la página del restaurante, en un menú de degustación de 7 tiempos tiempos. Curiosamente de los 6 restaurantes, Pujol es el más barato. El más caro es el Alinea en Chicago con un gasto promedio de 338 dólares. ¿Pero cuál de todos resulta más caro tomando en cuenta el poder adquisitivo del país? En la tabla de 6 posiciones, Pujol se queda en tercer lugar, el primero lo ocupa el restaurante Gaggan en Tailandia. Efectivamente, $1800 pesos es para muchos mexicanos prácticamente una quincena de trabajo.

     

  • Batman: The Killing Joke

    agosto 10th, 2016

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    ¿Qué se necesita para desquiciar a una persona? ¿Cuánta desesperación quebranta una mente? El Joker (Guasón) se ha propuesto contestarle al mundo y a Batman estas preguntas en «La broma mortal», usando como conejillo a el comisionado Gordon.

    Alan Moore escribió esta novela gráfica en 1988, un par de años después de The Watchmen. En el mundo de los cómics, las historias de Moore siempre me han parecido mucho más adultas y profundas que las de otros escritores. Si en The Watchmen, Moore cuestiona qué diferencia hay entre el superhéroe y el que toma la justicia por su propia mano, en The Killing Joke compara al superhéroe y al villano para revelar que aunque antagonistas, la locura los ha visitado a ambos, si bien cada uno le ha dado un cauce diferente.

    La premisa del Joker, de que basta un mal día para caer en la locura no resulta tan descabellada, podríamos decir que hemos visto bastantes casos en la vida real. Cuando alguien decide tomar la justicia en sus manos, no es raro que las cosas se le salgan de las manos convirtiéndose en verdugo pues con los sentimientos tan alterados es difícil tomar decisiones justas. Así, tanto para Batman como para el Joker hubo un detonante, un accidente, que los empujó a su destino, a ser como son. Solo que a el Joker no le incomoda aceptar que ha perdido la cordura.

    Y ¿qué hay de malo en perder la cordura de vez en cuando? Eso parece ser también el mensaje que se lee entre líneas en la historia, mientras el comisionado Gordon se aferra «a la ley» y su integridad se pone a prueba. Seguro que el caso del Joker es extremo y criminal, pero su personalidad libre de ataduras y complejos siempre termina por captar nuestra atención pensando que quizá le haga falta un poco de su filosofía a nuestras vidas.

    Ayer renté la película animada en Google Play. No me ha parecido espectacular pero si entretenida para pasar un buen rato. Tengo entendido que desde sus inicios se planteó como una caricatura para adultos, así que desde esa óptica me parece que pudieron darle mayor intensidad a la trama. Me hubiera gustado también ver más acción tal y como se respira al inicio. El final suena un tanto ridículo, pero si se analiza desde la perspectiva ya mencionada tiene mucho más sabor y por supuesto varias implicaciones.

     

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