Murió JuanGa
Sigo leyendo libro
No me siento bien
Murió JuanGa
Sigo leyendo libro
No me siento bien
El otro dia vi un anuncio que me hizo sospechar lo que confirmo hoy al consultar la cartelera.
Basado en la novela de Amos Oz, «Una pantera en el sotano», hoy llega a los cines «El pequeño traidor«. Yo leí el libro ya hace algunos meses y les platiqué de el aqui. Una historia simple, que la verdad no sé si funcione para un largometraje, pero anima a la reflexión ahora que la guerra en Gaza da mucho de que hablar. Nos invita a reflexionar sobre el odio ciego, racista, inculcado y heredado que nos lleva a guerras absurdas. A pensar que el enemigo es un ser humano, tan semejante a nosotros, que también resulta víctima de sus propios prejuicios adquiridos.
A traves de sus novelas Amos Oz retrata parte de sus vivencias este territorio tan conflictivo que hoy resulta ser Israel. Levanta la voz a favor de una solución pacifica al conflicto con Palestina. A desterrar el fanatismo, esa venda que ciega a ambas grupos por igual y que de igual forma cobra víctimas a ambos. Entenderse, respetarse.
Lástima que a estas alturas la solución no solo parece dificil, sino hasta imposible.
Mas artículos sobre Amos Oz aqui.
Siguiendo con Luis González de Alba hablamos ahora de «nuestros inditos» y los indigenístas, aquellos que defiende a «capa y espada» a los indígenas y que con frecuencia los hacen ver tan pobres, inocentes e ignorantes que hasta parece patético que hayan sobrevivido por tantos siglos sin su ayuda. Ahi esta el fallecido Fernando Benitez.
¿Qué era de los olmecas milenios antes de que Benites dedicara «veinte años a la defensa y estudio de los indios»? ¿Por qué no dedicó esos años a la defensa y estudio de sus tías? ¿Por qué, carajo, por qué los indios necesitan «defensa y estudio»?
Ya terminé «Los derechos de los malos y la angustia de Kepler» de Luis Gonzalez de Alba. En realidad este libro viene a ser una colección de varios escritos del autor. Una de sus secciones, que también se halla diponible como un libro es «Las mentiras de mis maestros», de la cual hoy comparto unos extractos interesantes.
Nos identificamos con los vencidos y no con los vencedores aunque somos hijos de los dos. Decimos que «ellos», los españoles, llegaron y «nos» conquistaron. ¿Por qué nos llamamos conquistados si también somos conquistadores? ¿No tenemos ojos de todos los colores y pieles de todas las tonalidades? ¿No nos llamos Carlos, Miguel, Antonio, María, Carmen? Nos apellidamos González, López, Payán, Cárdenas, Aguilar, Toledo, Segovia, Cortés. La idílica visión que tenemos del imperio azteca la pensamos en español y cuando insultamos a España la insultamos en español. Un pueblo urgido de psicoanálisis éste, donde, a pesar de tanto indigenismo los indios no pueden levantarse en armas sin que un güerito se lleve los reflectores, fatalidad digna de estudio.
Qué bueno que en ocasiones pasemos por desapercibidos a los animales.
No podrías dormir tranquilo si tuvieses conciencia de que tu colchón es el hogar de caso dos millones de ácaros microscópicos, que salen a altas horas de la noche a cenar tus grasas sebáceas y darse un banquete con todos esos encantadores y crujientes copos de piel que desprendes cuando te mueves en sueños. Sólo en tu almohada puede haber 40,000. (Para ellos, tu cabeza no es más que un enorme bombón aceitoso.) Y no creas que cambiar la funda de la almohada cambiará las cosas. Para alguien de las escala de esos ácaros, el tejido de la tela humana más tupida es como las jarcias de un barco. De hecho, si la almohada tiene seis años (que parece ser que es más o menos la edad media de una almohada), se ha calculado que una décima parte de su peso estará compuesta de <<piel desprendida, ácaros vivos, ácaros muertos y excrementos de ácaros>>, segun la persona que efectuó el cálculo, el doctor John Maunder, del Centro Médico Entomológico Británico. (Pero al menos, son tus ácaros. Piensa encima de qué te acurrucas cuando te metes en la cama de un hotel.)
Nota al pie de pagina: En realidad estamos empeorando en algunas cuestiones de higiene. El doctor Maunder cree que el mayor uso de detergentes de lavadora de baja temperatura ha estimulado la proliferación de bichos. Según dice él: <<Si lavas la ropa con parásitos a bajas temperaturas, lo único que consigues son parásitos más limpios>>.
Bill Bryson
Una breve historia de casi todo
(Negritas mías)

Realmente, para consuelo y desconsuelo, nunca te has ido a dormir solo a la cama
Al leer estas líneas me acuerdo de la historia de Horacio Quiróga en sus Cuentos de amor de locura y de muerte con el título El almohadón de plumas donde como en la mayoria de sus cuentos el desenlace es escalofriante.