La multitud esta cantando algo que no reconocemos*. Evidentemente es algo bien conocido aquí, pues se va volviendo más y más fuerte hasta inundar todo el estadio como algo enorme, casi como un coro ensordecedor.
Entonces sucede algo que nunca había visto en todos mis años de gira. La banda regresa al escenario, camina hasta el borde frontal – y se sienta. Estan captando la escena, tomando el sonido de la multitud cantando y mirando hacia el vasto mar de la humanidad. La banda esta siendo entretenida por sus espectadores.
* Era «Cielito Lindo»
Esto ya es información viejísima, lo sé, pero la tenía encolada entre mi lista de artículos pendientes y no quise dejar pasar la oportunidad. Tengo poco que decir. Pese a lo comercial o sobrevalorada que se haya convertido y pese a lo poco que se oye últimamente en mi iPod, debo admitir que Coldplay me sigue gustando y puedo estar bastante seguro de que le seguiré la huella hasta que se despidan y seguiré a la espera de sus próximos discos.
Por otro lado, no podría definirme realmente fan de nadie, sobre todo en la música y en el cine. Si tengo favoritos a quienes les sigo la pista pero no al grado, a mi gusto exagerado, de querer saber todo detalle sobre ellos e idolatrarlos. Eso es ir más allá de lo que puedo dar y aparte es cegarse e intentar justificar todas sus acciones. Prefiero ver en ellos seres humanos que también meten la pata o se les sube el ego y porqué no, que también merecen la justa crítica de cada uno de nosotros.




