¿Cuál es el parásito más resistente? Una idea. Una sola idea de la mente humana puede construir ciudades. Una idea puede transformar el mundo y volver a escribir todas las reglas. Por eso tengo que robarla.
Cobb
Prácticamente todos hablan maravillas de Inception, yo no seré la excepción. Luego de esperarla por más de 6 meses mi expectativas eran tan altas que temía salir decepcionado. No sucedió. Tampoco fueron rebasadas, obtuve lo esperado. Una ingeniosa historia concebida en la mente de Nolan, uno de mis ya directores favoritos que trata precisamente de ideas y de sueños.
La trama es sencilla. Cobb (Leonardo DiCaprio) es un especialista en robar secretos del subconciente de las personas mientras estas se encuentran dormidas. Saito (Ken Watanabe), un importante empresario, contrata los servicios de Cobb para llevar un plan que involucra algo pocas veces llevado a cabo: insertar una idea en lugar de robarla. El objetivo es Fischer (Cillian Murphy) el hijo de un moribundo y poderoso magnate que esta a punto de heredarle la empresa. La idea es convencer a Fischer de destruir el negocio familiar.
A fin de llevarla a cabo, Cobb armará su equipo: Arthur (Joseph Gordon-Levitt) su compañero en las misiones; Ariadne (Ellen Page), la arquitecta que modela los sueños; Eames (Tom Hardy), el falsificador que puede hacerse pasar por otras personas en los sueños y Yusuf (Dileep Rao), el químico que provee el sedante para prolongar el sueño. Y para conseguirla sembrarla habrá que meterse en sueños dentro de otros sueños.
Sin embargo el éxito no está asegurado y con muchas cosas se tendrá que lidiar al momento. A esto se suma un grave problema de Cobb: el recuerdo de Mal (Marion Cotillard), su esposa muerta que cada vez aparece más frecuentemente en sus sueños.


