Doomprompting es el nuevo doomscrolling.

doomscrolling/doomsurfing: término acuñado alrededor del 2018 para describir el hábito de desplazarse sin parar en el celular o la computadora para consumir noticias o contenido negativo, inquietante o pesimista, aunque te genere ansiedad o tristeza.

Si las redes sociales nos entrenaron para consumir pasivamente, el lado oscuro de la IA nos entrena para «conversar» y «crear» pasivamente.

-working theorys, Anu

Hace unos meses, en el metro de la CDMX, me llamó la atención un joven que, como todos los demás, miraba fíjamente la pantalla de su celular. Sin embargo, mientras que los otros eran en su mayoría consumidores pasivos de contenido basura, este joven tecleaba preguntas en ChatGPT y se entretenía leyendo las respuestas. Aunque sutil, aquella diferencia representaba para mi un avance positivo en el uso de los celulares. Pero, ¿de verdad lo era?

He leído un brillante artículo en el substack de Anu: Doomprompting Is the New Doomscrolling. Representa muy bien el sentimiento que en aquella ocasión yo no pude describir. Pueden leer la versión completa en inglés pero yo aquí solo hago un breve extracto.

Anu sostiene que esta nueva dirección puede resultar más nociva que el actual doomscrolling y por eso acuña el término de doomprompting. Los prompt, en el contexto de la IA, son la instrucción, pregunta o texto inicial que el usuario proporciona a una IA para obtener una respuesta o un resultado.

El doomprompting es el lado oscuro de la IA donde nos convertimos, de forma sutil, en conversadores y creadores pasivos. La participación o la interacción generan una ilusión más convincente y adictiva en este nuevo comportamiento humano. La dopamina de los «me gusta» y el número de seguidores es sustituida por la productividad percibida, la colaboración intelectual. Aún no conseguimos proteger nuestra mente de las redes sociales y ahora el reto se ha convertido en algo más profundo, proteger la capacidad de pensar y sentir por nosotros mismos.

Los LLM (Grandes Modelos de Lenguaje) son adictivas máquinas tragamonedas. Solemos iniciar con preguntas reflexivas pero pronto pasamos a las respuestas seductoras, nos rendimos a dejar de pensar profundamente y terminamos negociando con poca atención con una máquina que nunca se queda sin sugerencias. La palanca de esta máquina es la sencilla pregunta: ¿Continuar? Ya no nos enfrentamos al reto de la página en blanco, sino al de la página sin fondo. Y en esa promesa de ahorrarte tiempo, la máquina procede a robártelo todo mientras tú te distraes felizmente.

La IA no puede hacer lo principal por ti.

Pídele a la IA que haga lo principal por ti y te dará algo que, a primera vista, impresiona. Pero, a segunda vista, está lleno de clichés e ideas prestadas. A la IA le falta lo más importante: una identidad cohesionada y un interés real en el resultado.

La sugerencia de Anu es clara: usa la IA para antes y después del desarrollo principal. Moldea tú la idea y deja que la IA la refine. Escribe la tesis central y deja que la IA la pruebe. Luego, añade tú el toque final.

El ser humano ha inventado herramientas para facilitar y potencializar su trabajo. Los rascacielos serían imposibles sin las máquinas que permiten manipular pesos que la fuerza humana no puede levantar.

Con las IAs desafiamos el trabajo creativo. ¿Estamos dispuestos a renunciar a las habilidades que nos lo permiten? Pensemos en el acto de escribir, que es un ejercicio de pensamiento. Paul Graham advierte sobre dirigirnos a un mundo dividido entre escritores y no escritores. Esto es más peligroso de lo que parece, porque en el fondo se refiere a un mundo dividido entre quienes piensan y quienes no piensan. Y creo que todos sabemos de qué lado queremos estar.

Una desventaja de usar demasiado los LLM al escribir y mejorar textos es que inconscientemente imitamos estilos, elección de palabras y patrones de pensamiento que alimentan y predominan en estos modelos. En otras palabras, al dejar que los LLM participen plenamente en estos procesos, estamos renunciado a una parte de nuestra originalidad.

Necesitamos aliados cognitivos

No se trata de ser anti-IA. No se trata de automatizar todo. Debemos optar por la colaboración, descubrir nuevas formas de pensar y de crear con la IA como herramienta. Si los humanos moldeamos la tecnología y con ella nuestro futuro, debemos tener claro el objetivo, la intención. Y esta debe ser: usar la IA para amplificar y potencializar la creatividad humana en lugar de sustituirla.

Anu propone cinco ideales:

  1. Una IA que te haga trabajar. Entendamos «hacerte trabajar» como ayudarte a recorrer el proceso y aprender algo valioso. Cuando algo te cuesta pero lo consigues por tus propios medios obtienes gratificación, satisfacción. Las IAs deben brindarnos eso.
  2. Buscar y crear herramientas con «fricción». Por fricción nos referimos a características que maximicen las pausas reflexivas, el profundizar. Los buenos maestros no se limitan a dar respuestas, guían a los estudiante para que las encuentre por ellos mismos.
  3. Deliberación por encima de la eficiencia. La velocidad no siempre es sinónimo de progreso. El pensamiento y la creatividad son producto del tiempo para la reflexión y el ocio.
  4. Evitemos sistemas «aduladores». En abril de 2025 OpenAI emitió un comunicado abordando un problema con la adulación en su modelo GPT‑4o que lo inclinaba a «respuestas demasiado favorables, pero poco sinceras». Tras 21 días de conversación con ChatGPT, un hombre cuerdo estaba convencido de ser un superhéroe en la vida real. La validación pura es aburrida… y peligrosa.
  5. Encuentra socios cognitivos humanos. La mejor defensa contra la dependencia cognitiva quizá sea la más antigua: consigue compañeros de debate intelectual en la vida real. Rodéate de gente que piense de forma independiente, en quienes confíes, cuyas opiniones respetes, que te desafíen y te impulsen hacia adelante. Sería genial que la tecnología un día consiga de verdad brindarnos eso.

¿Es productivo y saludable tu uso de la IA?

El uso productivo de la IA preserva tu capacidad cognitiva y aprovecha sus fortalezas. Conservas la capacidad de realizar el trabajo principal tú mismo y eres capaz de explicar por qué tomaste decisiones específicas. El resultado final refleja tu pensamiento genuino.

El uso saludable de la IA mantiene tu tolerancia a la incertidumbre, tu disposición para afrontar problemas y tu capacidad de generar ideas originales. No dependes en todo momento de la IA para la validación o la dirección.

La lucha no es entre humanos y máquinas, sino entre dos modelos de interacción entre humanos y máquinas. Uno trata la cognición como un mercancía que debe optimizarse para el consumo. El otro preserva lo que hizo especial esa misteriosa caja: la incesante búsqueda de la curiosidad humana por encontrar sus límites y salir adelante.