Hiperempujón

El término «hiperempujón» o «hypernudging» se refiere a una técnica que utiliza tecnologías digitales para influir en las decisiones de las personas de manera sutil y, a menudo, manipuladora. El término «nudging» o «empujón» se acuñó en 2008 por el economista conductual Richard Thaler y el jurista Cass Sunstein, quienes publicador el libro «Nudge» donde describían cómo se usan ciertos entornos para alentar a las personas a tomar ciertas decisiones.

Las redes sociales y los algoritmos que han detrás son ejemplos del hiperempujón. Buscan mantener a la gente enganchada a la plataforma por lo general valiéndose de proporcionarle al consumidor material controvertido o emocionalmente excitante. Hemos visto cómo se han usado para influir en nuestras opiniones políticas o incluso para hacernos creer que cierto producto tiene gran demanda.

Lo cierto es que también puede dársele un uso bueno. Por ejemplo, podría usarse para alentar a las personas a tomar decisiones saludables como alimentarse mejor o ejercitarse regularmente.

La situación actual de la inteligencia artificial plantea también nuevos escenarios donde esta técnica podrá usarse para bien o para mal. ¿Es ética esta técnica?

Una de sus características es justamente su invisibilidad. Resulta tan sutil que las personas pocas veces son conscientes de estar siendo influenciadas. Aquí es donde algunos expertos hablan de coerción y engaño y de la falta de un consentimiento informado.

En su libro «Sangre y Suerte», Mateus Bolsón afirma:

Debemos de cuidar, no enamorarnos de nuestras cadenas, pero para ello primero hay que reconocer que las tenemos.

Independientemente de cuánto y cómo se legisle al respecto, nuestra mayor protección es estar informados de ésta tecnica y aprender a identificar ciertos patrones que la revelan. Cultivar un espíritu crítico respecto a la información que vemos en línea. Ser conscientes de nuestros sesgos cognitivos y vulnerabilidades emocionales. Estar dispuestos a exponernos a ideas opuestas a nuestras creencias y analizarlas desde la razón, la imparcialidad y la objetividad. ¿Por qué nos molestan? ¿Bajo qué argumentos considero que no son ciertas o válidas? ¿Podría estar equivocado?

Por último, y no menos importante, aprender a darnos nuestros descansos de las redes sociales y otros entornos en línea. No desconectarse por completo del mundo real y socializar en persona.

Considero que este tipo de habilidades se volverán indispensables para las nuevas generaciones.