Misa de Medianoche

El fin de semana me enganché con Misa de Medianoche (Midnight Mass), una serie de Mike Flanagan transmitida por Netflix. El final es bueno, aunque su ejecución no tanto, sin embargo, me mantuvo entretenido. A continuación, aviso que habrá spoilers.

En un pequeño pueblo enclavado en una isla ficticia de algún punto de Estados Unidos, llega como reemplazo del anterior y viejo sacerdote, un tal monseñor Pruitt, el carismático padre Paul Hill. Rápidamente se gana el corazón de una comunidad absorta en sus problemas cotidianos y consigue en poco tiempo renovar el fervor. Un momento decisivo es cuando milagrosamente Leeza Scarborough, la hija del alcalde, que quedó postrada en una silla de ruedas, vuelve a andar.

Por el tráiler y algunos comentarios, yo suponía que este personaje resultaría ser un impostor, y que los sucesos milagrosos se explicarían, o bien como trucos o bien como algo más obscuro o sobrenatural. Quizá el personaje, «una cabra en piel de oveja», sería un mismísimo emisario del Diablo y por eso las misas acabarían siendo a medianoche.

No resulta exactamente así. En el episodio 5 y el 6, quizá los mejores de la serie, se revela que el monseñor Pruitt, en una visita a Tierra Santa, se encuentra con un ser alado al que confunde con un ángel. Se trata en realidad de un vampiro pues, si prestamos atención a sus alas, veremos que son idénticas a las de estas criaturas, aunque, si no me equivoco, en la serie nunca se menciona la palabra «vampiro» como tal. Este vampiro le chupa la sangre y gracias a este contagio y un proceso que se va revelando poco a poco, el personaje rejuvenece, regresa como el padre Paul a la isla y, eventualmente completa su transformación en un vampiro (aunque sin alas como el iniciador). Una vez efectuada la transformación, el personaje debe protegerse de la luz del sol para evitar ser quemado. El padre Paul considera esta especie de resurrección y renovación como un don divino, motivo por el cual regresa a la comunidad (junto con el vampiro alado que se mantiene todo el tiempo oculto) para compartir los beneficios de su descubrimiento. Luego, en secreto, en el vino para la eucaristía, les proporciona a los feligreses sangre contaminada que es la que explica los milagrosos sucesos, incluyendo la curación de la hija del alcalde.

Finalmente, la película adquiere una trama similar a las de este género: un grupo de sobrevivientes se sacrificará para evitar que los vampiros salgan de la isla y extiendan su dominio por el mundo. Hablemos ahora de algunas cosas que me gustaron.

Abunda en referencias religiosas

Ya en otras ocasiones se ha vinculado ciertos milagros y personajes bíblicos con historias de zombies, vampiros, brujas y demás. Para algunas definiciones, Jesucristo fue un algún tipo de zombie, por ejemplo. En REC, se explotan las similitudes de una infección zombie y una posesión demoniaca. Aquí la intersección de un ángel y un vampiro resulta curiosa e interesante.

A esto se le suman una buena cantidad de citas bíblicas aludiendo a la sangre y la misa eucarística, así como las que hablan de la resurrección, el fin del mundo, para adaptarlas, reinterpretarlas y validar la trama de los vampiros. Se invierte bastante tiempo en las misas y cantos religiosos y todos funcionan muy bien para construir la historia. ¡Ah! Y, por si fuera poco, cada episodio lleva el nombre de un libro de la Biblia que se ajusta bastante bien a lo que veremos en dicho episodio. Por supuesto, el último episodio se tiene que llamar Apocalipsis, y esto, en parte asegura que, no es una serie que exija una segunda temporada, cosa que me parece muy buena noticia.

Un personaje que se lleva la serie es Bev Keane, la fervorosa y santurrona católica que no falta en cada iglesia y que se la pasa juzgando a los demás (Todos conocemos al menos una). Conoce la Biblia «al derecho y al revés» y es el brazo derecho del padre. Ella es una de las primeras en descubrir «la verdad» sobre el padre Paul, pero lejos de revelarla o intentar hacer lo correcto, lo que esperaríamos de una buena cristiana, se mantiene del lado del padre y lo encubre. Nada alejado de la realidad, solo que, si en la serie son vampiros, en la vida real quizá se trate de mal uso de dinero, abuso de menores u otros pecados graves que la clase clerical sí se da el lujo de cometer. En fin, la hipocresía, dicen por ahí.

La obcecación de Bev es total, al grado de eventualmente tomar el liderazgo sobre el mismo padre. Su fanatismo finalmente conduce a la comunidad a las consecuencias trágicas. Y claro, aquí se hace un guiño directo a historias bien conocidas de suicidios colectivos y ataques perpetrados por sectas.

Un tema secundario, pero no menos irrelevante, es la inclusión de una familia monoparental que practica el islam. Se trata del sheriff y su hijo. Ambos, al ser minoría, son muy respetuosos de las prácticas de la comunidad, sin embargo, hay una conversación interesante entre Bev y el sheriff cuando este último siente que se ha cruzado la línea de tolerancia al tratar de «evangelizar» a su hijo en la escuela. Finalmente, gracias al renaciente fervor que se vive, el hijo del sheriff comienza a decantarse por el catolicismo y al sheriff no le queda otra más que aceptarlo a regañadientes. Aqui los temas serían el respeto a otros credos y en qué punto se puede o debe cruzar esa línea. Por otro lado, desde una perspectiva personal, resalta la obligación que cada hijo tiene de no quedarse con la religión de sus padres como mero acto de herencia, sino hacer una elección consciente y convencerse de sus creencias cuando llega a determinada madurez. Así lo afirma Mike Flanagan, quien dice que la serie es un proyecto «profundamente personal» y que retrata su infancia instruido fervorosamente por sus padres como católico pero que eventualmente se encaminó al ateísmo.

Personajes con claroscuros

La serie invierte tiempo en desarrollar sus personajes y armar la historia. El resultado es que amplifican ciertas cuestiones morales o filosóficas. Tenemos por ejemplo a Riley Flynn, el hijo mayor de una familia y que recién salió de prisión por matar a una mujer al conducir en estado de ebriedad. Su culpa se hace manifiesta al soñar continuamente con dicha mujer. Como parte de su rehabilitación, debe atender sesiones para alcohólicos con el padre Paul y en ellas suceden diálogos interesantes que giran en torno a la culpa y el por qué Dios no impide el sufrimiento.

En determinado momento, y a fin de liberarlo de la culpa, el padre Paul convierte a Riley en vampiro. Resulta que, y esto es algo interesante de la serie, los vampiros pueden ejercer bastante grado de autodominio y raciocinio, su condición no les impide incluso hacer juicios morales. Por eso, mientras que Paul espera de Riley un fiel discípulo, lo primero que Riley hace al salir oculto en la noche, es acudir a buscar a su exnovia Erin y llevarla a dar una vuelta en un bote en la madrugada. En el recorrido, Riley le pide a Erin que, por inverosímil que resulte lo que está a punto de contarle, le prometa que le va a creer. Enseguida Riley le cuenta lo que le ha pasado y le revela que ahora es un vampiro chupasangre. Erin, confundida, cree que Riley la ha aislado para que, incapaz de huir, ella pueda ser su siguiente víctima, pero, está equivocada. Riley le dice que la sigue amando y le pide a Erin que, cuando vuelva a tierra, huya de inmediato del pueblo. La luz del amanecer comienza a salir y Erin contempla, incapaz de hacer algo, como Ridley se enciende en llamas y se reduce a cenizas.

Cuando el contagio se ha extendido por todo el pueblo, varios de los habitantes, ahora convertidos en vampiros, eligen conscientemente no atacar a sus familiares o chuparles la sangre, lo cual lleva implícito que tarde o temprano morirán. Es una decisión difícil porque en todo momento, su instinto les demanda el consumo de sangre. Algunos incluso terminan ayudando a la resistencia. El hijo del Sheriff, que se ha convertido en vampiro, incendia el centro de recreación que los vampiros han elegido para refugiarse cuando salga el sol y el mismo padre Paul reconoce, al final, que ha cometido un grave error, se arrepiente y sin intentar ponerse a salvo, permanece a la espera de la salida del sol para ser eliminado.

Un pequeño toque racional o científico

Me gusta cuando en estas películas sobrenaturales se hace un esfuerzo, aunque sea mínimo, de darles un sustento lógico o racional. En este caso, dicho ingrediente lo brinda la doctora del pueblo, Sarah Gunning. Es ella la que infiere que debe de haber algo en la sangre que induce los efectos milagrosos y que rebasada determinada cantidad, detona el proceso de transformación. Su teoría también intenta explicar por qué el feto de Erin, que inicia la serie estando embarazada, se desvanece misteriosamente.

No es excelente, pero si recomendable

La serie no es perfecta. En general puede resultar un poco lenta. No me parece ni que tenga mucha acción ni mucho terror. Quizá principalmente algo de suspenso. El final me parece bueno, pero transcurre con cierta lentitud y la continuidad de algunas escenas se siente torpe o confusa, por no decir el actuar de algunos personajes (la madre de Riley cortando su garganta para ganar tiempo, Bev incendiando todo el pueblo a sabiendas de que están aislados, entre otras cosas). Pese a ello, me parece una opción bastante recomendable y que seguro podrás disfrutar un fin de semana.