Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.
Marcos 7:21-23
Todo surgió porque vi un capítulo de la serie «Los 7 pecados capitales» en The History Channel que hablaba del orgullo o soberbia. En determinado punto se habló de los anabaptistas, antecesores de los menonitas y los amish actuales, citando su forma de vida austera y aislada. La razón por la que estas comunidades parecen estacandas en el siglo diecisiete o dieciocho se debe en buena parte a que desean de esta forma reflejar que son humildes (considerada la virtud opuesta a la soberbia). La cuestión es ¿qué sucede cuando esa sencillez se vuelve una competencia a la inversa? la virtud se descarrila y se convierte en una lucha por intentar ser el más humilde. ¿Y no es eso también una forma de vanidad o presunción? Yo creo que si y al parecer es una trampa bastante común, no solo en estos movimientos sino en todas partes. En todos lados hay gente que convierte sus virtudes en debilidades, exageraciones. Que se jacta de ser el ejemplar más representativo de x o y virtud y entonces se siente con derecho de volverse juez de los demás. Y cuando volvea atrás (si es que alguna vez lo hace) descubre que ha errado su camino vilmente.