«Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.»
Proverbio indio
Hay muchas cosas que se detestan cuando viajamos en el transporte público. Hoy en mi rutinario viaje recordé que una de ellas es el uso excesivo del celular. Es increíble que haya gente que puede pasarse todo el recorrido de una hora pegada al dichoso aparato.
Las conversaciones van de todo: la parejita con su repertorio de cursilerías y las preguntas rebuscadamente tontas a fin de hacer la conversación lo más eterna posible, los que se reportan a su trabajo que ‘ya merito llegan’ que ‘en 10 minutos’ pero mientras les ayuden a avanzar con algunas cosas dando santo y seña de lo que deben hacer, eso si haciendo que suene que rete importante y porque dizque son bien responsables y, ‘mis favoritos’, los que se van quejando del último pleito que se aventaron con el jefe, la novia, la vecina, fulanito o perenganito y de cómo le dijeron esto y aquello (con gesticulaciones y tonos de voz incluidos) para hacerle entender que ‘solo sus chicharrones truenan’.
