Jean Baptiste Grenouille posee un olfato único capaz de percibir el más tenue de los olores. Irónicamente su cuerpo no emite olor en absoluto. En su lugar y sin percibirlo, va dejando una fragancia de muerte con todo aquel que tiene el infortunio de toparse en su camino.
Incapaz de conseguir una muestra de amor y absorto en su mundo de olores, se propone a capturar en una esencia nada menos ambicioso que el aroma de la belleza absoluta.El perfume, Patrick Süskind
