La tercer visita al doctor fue ayer con una nutrióloga. ¿Porqué lo hice? Porque ya lo había prometido y era una de mis metas de este año sobre cuantificar y medir resultados concretos. ¿Porqué me tardé tanto? Porque al igual que muchos, no tenemos una cultura de ir con un nutriólogo, vamos, ni siquiera de ir con un médico, pues nos parece que lo único que nos va a decir es lo que ya sabemos y no hacemos: que hay que tragar menos, comer mejor y hacer más ejercicio. Y otra cosa en mi caso es que realmente yo no sabía por donde empezar, con tantas las inquietudes, me resultaba dificil explicar el motivo de mi visita.
Me enfoqué en explicar que hay algo en mi dieta que no funciona. Si me cuido, en especial moderando carbohidratos y azúcares, adelgazo muy bien pero le sufro demasiado con las pesas porque los músculos pierden volumen y cada vez cargo menos. Si hago lo contrario y no me cuido tanto (que es lo que he venido haciendo los ultimos meses) hay una ligera mejora con los músculos pero también comienzo a engordar. Total que ni una cosa ni la otra funcionan.