In life we all have an unspeakable secret, and irreversible regret, an unreachable dream, and an unforgettable love.
Diego Marchi
Todos sabían de Pulgarcito, desde aquel día que se volvió famoso por dejar trazos de piedras blancas para poder regresar a su casa. De las tantas veces que salvó a sus hermanos. De aquella hazaña cuando venció a un ogro. Y de cómo ayudó a su familia y se volvió el favorito de sus padres. Era sin duda un ser especial y estimado por la aldea.
Lejos estaban aquellos días en los que su padre tenían tantas dudas sobre el y sus capacidades. Ahora gozaba de completas libertades y la confianza era tal, que su padre no temía dejarlo salir. Para seguridad del padre Pulgarcito nunca olvidaba dejar el trazo de guijarros blancos que siempre indicaban a dónde iba.
Con frecuencia el trazo apuntaba a las viejas amistades de la familia. Iba con Caperucita y su abuelita con quien Pulgarcito tomaba el té y disfrutaba de las ricas galletas que ambas cocinaban. Luego de platicar algunas horas Pulgarcito y Caperucita afinaban sus voces cantando mientras la abuelita se sentaba a tejer y oírlos.