Hace años Emma, un amigo de la escuela, me envió por correo esta reflexión que quizá ustedes ya habrán leído. Me gustó mucho porque algo similiar a todos nos ha pasado alguna vez y porque se me quedó muy grabada la frase final.
Hoy quize aprovechar para desempolvarla y mandar una sincera felicitación a Emma quien, si todo marcha bien, volverá a repetir como papá este año. Mis mejores deseos para él y su familia.
Por cierto, me tomé la libertad de reescribirla.
