Post construido con extractos del libro «El Triunfo del Dinero» de Niall Ferguson. Capítulo 1. Sueños de avaricia.
Aunque un poco largo, es bastante interesante.
Imagínese un mundo sin dinero. Por más de 100 años, los comunistas y anarquistas -por no mencionar a algunos reaccionarios extremistas, fundamentalistas religiosos y hippies- han soñado precisamente eso. Decía Marx que el dinero era trabajo mercantilizado -el excedente generado por el esfuerzo honesto-, apropiado y luego «cosificado» a fin de satisfacer la insaciable ansia de acumulación de la clase capitalista. Pese a que esas idea perduran, hasta ahora ningún Estado comunista -ni siquiera Corea del Norte- ha considerado práctico prescindir del dinero. Incluso el conocimiento más superficial de las sociedades de cazadores-recolectores reales sugiere que la vida sin dinero presenta considerables desventajas. En palabras de Thomas Hobbes, se trata de una vida «solitaria, pobre, inmunda, brutal y corta»
Y pese a ello, hubo un tiempo en que las sociedades funcionaron sin dinero. Pensémos en el Imperio Inca de hace 500 años quienes aunque apreciaban las cualidades estéticas de los metales raros como el oro y la plata, la única unidad de valor era precisamente el trabajo (igual como mucho más tarde se plantearía en la sociedad comunista). No obstante en 1532 el Imperio Inca fue doblegado por Francisco Pizarro quien venía expresamente para buscar y monetizar metales preciosos.

