Pero el macho cabrío sobre el cual caiga la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él y enviarlo al desierto para Azazel.[…] Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo; y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.
Desde que recuerdo, el relato de Azazel del libro bíblico de Levítico me cautivó. A grandes rasgos, para quién no lo conozca, tiene que ver con un ceremonia anual del pueblo judío para la expiación o perdón de pecados (De hecho es el antecedente del Yom Kipur de la actualidad). En ella se tomaban a dos cabritos, lo más parecidos posibles y se echaba suerte entre ellos. A uno se le sacrificaba como ofrenda por los pecados del pueblo y el otro, llamado «para Azazel», se le liberaba vivo en el desierto luego de que el sumo sacerdote ponía sus manos sobre él y confesaba los errores del pueblo. De esa manera se simbolizaba que los pecados del pueblo se iban con aquel cabrito y eran perdonados. (más…)

