Pues como algunos saben, ando de vacaciones y vengo en plan de «hacer de todo» (fue un propósito para este 2011). Ayer estuvimos en Guadalajara y mi tío, que es nativo de aquí le encanta criar animales de granja. El es un tipo raro como el solo. Su trato es tosco y su habla golpeada, podría ser un clásico ícono machista, pero no. A mi tía y primas las trata como princesas y hasta se da tiempo de hacerles de comer. Esta por demás decir que cocina mucho mejor que mi tía.
Pero regresemos a sus animales. No tiene necesidad, pero se divierte con ellos. Así que no fue muy complicado llegar a la platica de «Todo lo que usted no quizo saber de la reproducción asistida de las reses pero y nunca se atrevió atrevería a preguntar» (Gracias a @duva_). Con lujo de detalles viscosos, olorosos y asquerosos mi tío nos puso al tanto de la inseminación de las vaquitas.
Primero nos dijo porqué el «proceso» natural es lo peor desde el punto de vista del granjero. Aquí se pone a un toro semental con un grupo de vacas para que las insemine. Es casi 100% seguro que habrá éxito pues el toro le puede llegar a «poner» hasta unas 5 o 6 veces con cada vaquita. El problema es el desgaste de el toro no solo por el sexo en si, sino también por el hecho de que se malpasa cuidando las vacas y enflaca muchísimo. Y por cierto, ni tan natural porque resulta que hay hormonas con las que se suele inyectar a las vacas para que se pongan bien «cachondas». (más…)

