Post construido con extractos del libro «El Triunfo del Dinero» de Niall Ferguson. Capítulo 1. Sueños de avaricia.
Aunque un poco largo, es bastante interesante.
Imagínese un mundo sin dinero. Por más de 100 años, los comunistas y anarquistas -por no mencionar a algunos reaccionarios extremistas, fundamentalistas religiosos y hippies- han soñado precisamente eso. Decía Marx que el dinero era trabajo mercantilizado -el excedente generado por el esfuerzo honesto-, apropiado y luego «cosificado» a fin de satisfacer la insaciable ansia de acumulación de la clase capitalista. Pese a que esas idea perduran, hasta ahora ningún Estado comunista -ni siquiera Corea del Norte- ha considerado práctico prescindir del dinero. Incluso el conocimiento más superficial de las sociedades de cazadores-recolectores reales sugiere que la vida sin dinero presenta considerables desventajas. En palabras de Thomas Hobbes, se trata de una vida «solitaria, pobre, inmunda, brutal y corta»
Y pese a ello, hubo un tiempo en que las sociedades funcionaron sin dinero. Pensémos en el Imperio Inca de hace 500 años quienes aunque apreciaban las cualidades estéticas de los metales raros como el oro y la plata, la única unidad de valor era precisamente el trabajo (igual como mucho más tarde se plantearía en la sociedad comunista). No obstante en 1532 el Imperio Inca fue doblegado por Francisco Pizarro quien venía expresamente para buscar y monetizar metales preciosos.
Arshile Gorky (1904-1948) Pintor armenio nacionalizado estadounidense y exponente del arte abstracto. En 1915 Gorky abandonó Van (hoy Turquía) para huir del genocidio armenio. A raíz de esta desgracia su madre murió más tarde víctima de innanición en 1919. Este hecho marco profundamente su vida dejando constancia de su nostalgia en su obra «Madre e hijo» inspirada en una fotografía donde aparece como niño al lado de su madre. Un dato curioso es que el hecho de que las manos de la madre no parecen estar terminadas. El resto de la vida de Gorky nunca estuvo exento de dolor, sufrimiento y decepciones. Se ahorcó en 1948 a los 44 años de edad. Según algunas fuentes, el genocidio le arrebató la vida a cerca de dos terceras partes de la población armenia.
He visto algunas películas de Atom Egoyan y quizá de todas Ararat sea mi favorita. Ubicado en Armenia, el monte Ararat es bien conocido por el relato del arca de Noé de El Génesis. Y Egoyan, director canadiense de ascendencia armenia utiliza el nombre para contarnos una historia construida por dos más pequeñas conectadas de alguna manera al este genocidio poco conocido.
Por un lado tenemos a Raffi (David Alpay), un adolescente armenio-canadiense en plena crisis existencial. Su madre, Ani (Arsinée Khanjian), es una historiadora de arte experta en la vida y obra de Gorky. El padre de Raffi fue un terrorista que murió en su intentó de aniquilar a un funcionario turco. Ani volvió a casarse pero su segundo esposo también falleció al caer de un barranco. Este segundo esposo ya tenía una hija, Celia (Marie-Josée Croze), quien culpa a Ani por la muerte de su padre. A la misma vez, Raffi es novio de Celia que es su hermanastra. Esta situación solo agrava los problemas para Raffi quien tienen que lidiar entre los conflictos de su novia y su madre.
«I was born at Naples, where they make eunuchs of thousands of children every year; some die of the operation; some acquire voices far beyond the most tuneful of your ladies; and others are sent to govern states and empires. « «‘Nací en Nápoles, donde se hacen eunucos de miles de niños cada año; algunos mueren de la operación, algunos adquieren voces mucho más melodiosas que las damas; y otros son enviados a gobernar estados e imperios.»
La explotación corporal al servicio de las modas es una constante en la historia. Hoy tenemos modelos anoréxicas, pero hace 3 siglos en los teatros de ópera barrocos se oía con frecuencia la expresión “¡Evviva il coltellino!” (¡Viva el cuchillito!) . Aquella frase aludía por un lado a la grandeza de los actores y por otro recordaba la crueldad cometida ante ellos. Eran los castrati.
A veces anestesiados con opio u otras bebidas, a los muchachos se les extirpaban o aplastaban los testículos y a veces también se les practicaba un corte en el abdomen para extraer y separar el conducto espermático. Por lo general conservaban su miembro y aunque no podían reproducirse, si podían tener erecciones e incluso conservar el libido. El resultado era la suspención parcial o total de la transformación corporal producto de pubertad y las hormonas sexuales masculinas. De estas la más importante a detener era el cambio de voz y lograr conservar el tiembre agudo al evitar la cartilaginización de la laringe.
Los resultados era impredecibles. Algunos adquirían un cuerpo llamativamente alto, otros engordaban o adquirían grandes extremidades. En otros sin embargo se percibían formas femeninas con pechos abultados, anchas caderas, cabello largo y poco vello. No era raro que fueran la fantasía de mujeres, hombres y hasta miembros del clero. No podían embarazar a las mujeres lo que los convertía en amantes perfectos. También eran solicitados por hombres que gustaban de jovencitos u hombres afeminados. Muchos que no lograron destacarse en al canto se dedicaron a la prostitución.
Pero los ilustres resultados de los castrati en el canto hicieron que el negocio valiera la pena. Las restricciones y dificultades para que las mujeres se dedicaran al canto aunado a las ventajas vocales de los castrati hicieron que estos últimos establecieran su hegemonía sobre los escenarios. Provenientes en su mayoría de familias pobres, los que lograron destacar vieron en su carrera un comodín para el poder, la gloria y la riqueza. Los contados que sobresalieron se convirtieron en idolatrados objetos del deseo y se les otorgó un estatus de culto comparable a las estrellas de pop actuales. Nicola Porpora tuvo fama de ser el más importante de los educadores de estas voces gracias a tener entre sus alumnos a los castrati más sobresalientes de todos los tiempos: Farinelli, Caffarelli, Salimbeni, Appiani y Porporino.
Pero también se trataba de un callejón sin salida. No podían aspirar a una carrera en la Iglesia, en el ejército y ni siquiera a aspirar a formar una familia (aunque hubo casos que si lo consiguieron). Tampoco eran inmunes al proceso de envejecimiento que eventualmente acababa con sus carreras.
La Iglesia como siempre mantuvo una actitud bastante hipócrita. Haciendo su propia interpretación de las palabras de San Pablo en 1 Corintios 14:34 prohibió en los Estados Pontificios a las mujeres en los teatros. También prohibió a los castrati pues la castración no era algo aceptable. Sin embargo con el tiempo cedió víctima de la fiebre de los castrati. En algún momento sus cantos se oyeron en 40 escenarios de Roma y los Estados Pontificios. Treinta y dos papas disfrutaron de sus cantos durante varios siglos en la Capilla Sixtina. Eran el sustituto perfecto de las mujeres en los papeles femeninos. También acogió a muchos castrati despreciados o que nunca sobresalieron para tenerlos en coros o trabajos en monasterios. Y claro, con ello también hubo lugar para los escándalos. Aquellos cortejos entre eclesiásticos y los castrati se llegaron a conocerse como “peccato nobile” (pecado noble). Fue hasta 1903 cuando el Papa Pío X emitió la orden oficial de descartar a los castrasti en los coros. El último cantante castrati en la Sixtina fue Alessandro Moreschi que se retiró en 1913 y falleció en 1922.
¿Pero cómo sonaba exactamente la voz de uno de estos famosos castrati? A ciencia cierta quizá nunca lo sabremos pues dada la época, no se contaba con ningún medio de almacenamiento. El último vestigio de este canto son algunas grabaciones de Alessandro Moreschi, considerado el último de los castrati y cuya interpretación es un tanto pobre debido a la escasa formación vocal.
También existen en la actualidad algunos «castrati naturales» que son hombres con un padecimiento conocido como el síndrome de Kallaman que consiste precisamente en defectos hormonales de nacimiento. De ahí en fuera lo único que tenemos son registros de los impresionados oyentes. Sin embargo, muchos de estos testigos sostienen que en general sus voces eran semejantes a las femeninas y que inclusive había mujeres que los igualaban. Por ello hoy se suele recurrir a voces femeninas para imitar su canto y hacernos a una idea.
Uno de estos intentos lo hace Cecilia Bartoli en su reciente album Sacrificium, una colección de cantos «dedicados a los miles de niños sacrificados en honor de la música».
Y si aún quieren más les dejo aqui otros recursos:
Pueden descargar un buen documento incluido en la edición especial del album de Bartoli y que fue la principal fuente de mi entrada aquí (la liga también está disponible en el widget de Box.net en la barra derecha de este blog).
También puedes consultar el diccionario en línea aquí (UPDATE: el vínculo ya no existe).
Y un interesante video de Cecilia Bartoli hablando sobre Sacrificium aquí (UPDATE: el vínculo ya no existe).
La razón suficiente para ir a ver esta película se llama Clint Eastwood. Este señor del que ya soy tan fan que voy a llorar el día que nos deje. Increíble la forma de llevar las historias y tocar los sentimientos. Invictus esta inspirada en la novela Playing the Enemy de John Carlin y retrata un suceso casi fantástico pero histórico que ocurrió en 1995 cuando los Springboks, el equipo nacional de rugby de Sudáfrica, bajo el liderazgo de su capitán Francois Pienaar(Matt Damon) y el apoyo de Nelson Mandela (Morgan Freeman) se levantaron de las cenizas y se coronaron como campeones de la Copa Mundial de Rugby de ese año. (más…)
Si los mexicanos nos convirtiésemos en comida, seguramente nuestro sabor sería picante.
Aprovechando que ando con ganas de leer he estado picando de todo un poco: cosas muy técnicas, de programación sobre todo y otras que nada que ver, en inglés y en español. Y como siempre, nada mejor que sazonar con una lectura sencilla pero grata de algún tema interesante. Y este gastrónomo de closet le hizo ojitos a «De chile, de dulce y de manteca» (¿o me hizo ojitos él? bah, no sé). En fin, lástima que presiento que lo acabaré tan pronto.