Cuatro de agosto. Es el verano de 2015. Anoche llegamos de Lauterbrunnen (Suiza) a Niza (Francia).
Dejamos los francos para volver a los euros. Es también el primer destino en el que parece que nuestro dinero rinde un poco más. Podemos pagar una habitación espaciosa (y vieja) en el Hotel Busby, en lugar de los espacios compactos de hostal que han sido la constante del recorrido.
La cerveza y el vino cuestan lo mismo que el agua embotellada. No desaprovechamos la oportunidad de hacernos de botellas de vino por 4 euros.
Recorremos por la mañana la vieja Niza. El calor es intenso, pero no tanto como nuestra determinación de disfrutar el día. Nos da hambre y comemos kebab en pan pita, que no solo es económico, sino también resulta una delicia para nuestros paladares mexicanos. Además, el dueño del local nos complace con una pasta picante de chile que viene en tubo (como los dentífricos), de la cual no quedó nada.
Luego vamos a la playa a mojar nuestros pies. En vez de arena hay guijarros, por lo que caminar resulta sumamente incómodo. El agua está fría, así que duramos poco tiempo.
Por la tarde salimos en autobús a una visita exprés a Mónaco, pequeño país famoso por sus ventajas fiscales, por el Gran Premio de Mónaco, por Grace Kelly y por su Casino de Montecarlo. Es en este último donde hacemos una parada, y desde fuera observamos un desfile continuo de asistentes en sus carros de lujo.
Regresamos al hotel y ya es de noche, pero el día aún no acaba. Salgo con el pequeño grupo de amigos que hemos hecho durante el viaje y nos dirigimos a la playa. Llevamos las botellas de vino. Al parecer, confundí los vientos de la playa con cierto aire de libertad.
Aquella noche bebimos las botellas y … el viento hizo el resto. Según me cuentan, le declaré mi amor a un compañero. Regresé apoyado en los hombros de dos amigos y estuve cerca de perder mi pasaporte. Por fortuna, alguien se trajo mi mochila. Aunque admito que me llevé un gran susto.
Migrantes haitianos conviviendo con mexicanos en la Ciudad de México1
En los últimos años la presencia de migrantes en México se ha incrementado notablemente. Los veo cada vez más en mi colonia (en el área metropolitana de la Ciudad de México), en el Centro de la Ciudad de México y en las centrales de autobuses. Una amiga de Tapachula, ciudad fronteriza con Guatemala, también me muestra fotos de su localidad con las calles saturadas de ellos. La mayoría se define «en tránsito», aspirando al sueño norteamericano, pero muchos se quedarán aquí.
Los haitianos resultan particularmente notorios por su piel negra y sus grandes dimensiones. Pocos hablan español. Hace un par de meses observé a algunos retirando dinero en una tienda Soriana. Se les percibía un fuerte aroma a sudor, quizá por la precaria situación que viven. Me llamó la atención que la mayoría traían chanclas que no les quedaban y que sujetaban con cordones. Mientras hacía mis compras comprendí que parece que las traen así porque en el país no encuentran tallas lo suficientemente grandes para el tamaño de sus pies.
Otro día, caminando sobre la avenida Izazaga, en el Centro, pude ver a muchos de ellos, sobre todo jóvenes. Pensé en lo desafortunado que sería ser asaltado por uno de ellos pues honestamente no tendría ninguna ventaja. Lo cierto es que, por sus precarias circunstancias y la necesidad, varios deliquen y se meten en problemas con las drogas. Me pregunté: ¿qué pasaría si un día reclamaran parte de nuestro territorio como suyo? La historia está llena de episodios que pudieran dar una respuesta.
Israel vs Palestina
Una mezcla de caracteres árabes y hebreos
La historia del pueblo judío y la zona hoy llamada Palestina2 está repleta de migraciones e invasiones. Alrededor del 1000 a.C. lograron establecer un reino – lo que incluyó expulsar a otros pueblos de la zona – que luego se dividió en dos: Israel o Samaria (la ciudad capital) al sur y Judá o Jerusalén al norte. La religión y el templo de Jerusalén mantuvo a ambos reinos unidos. En el 722 a.C. los asirios tomaron Israel, iniciando una serie de invasiones y migraciones que en cortos periodos de tiempo le volvieron a permitir a los judíos actuar con plena autonomía. Babilonios, medopersas, griegos, romanos los tuvieron bajo control obligando a muchos a dispersarse mientras nuevos habitantes ocupaban el territorio. Los romanos terminaron por disolver aquella nación cuando en el 70 de nuestra era destruyeron Jerusalén y su templo y finalmente en el 135 aplastaron la última rebelión judía.
Los judíos se regaron por diversos continentes, aunque continuó habiendo asentamientos en Palestina. Encontraron en los cristianos un punto en común al ser perseguidos por Roma, pero esto cambió cuando el catolicismo se convirtió en la religión oficial. Quizá por ello, y sin saberlo, adoptarían una postura que les acarrearía graves conflictos en el futuro: ver con buenos ojos las invasiones de los árabes a Palestina. Para el siglo VII los árabes tenían bajo control Palestina y en vez del griego se hablaba árabe. A finales de ese siglo, cerca de donde alguna vez estuvo el templo judío, se construyó la Cúpula de la Roca, un símbolo del islam.
Las Cruzadas fracasaron en recuperar la «Tierra Santa», pero bajo el control musulmán en Palestina se toleró a judíos y cristianos, aunque los musulmanes gozaban de muchas más ventajas. Mientras tanto, Europa procuraba la unidad y parecía que un grupo representaba un obstáculo. Eran los judíos; y como resultado muchos países comenzaron a expulsarlos. Esto dio origen al movimiento sionista: “una Patria para el pueblo judío”, de preferencia en la antigua Tierra de Israel. Con esto más y más judíos regresaron a Palestina, que ahora estaba bajo el control del Imperio Otomano. Los árabes de Palestina, conscientes de esta migración, adoptaron medidas, incluso violentas, para tratar de frenarla.
Finalmente, durante el periodo de 1917 a 1948, se terminó de configurar el conflicto actual. Después de la Primera Guerra Mundial, Palestina quedó bajo el control del imperio británico. Luego, acabada la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto, el movimiento sionista apresuró su intento por establecer un Estado y la ONU propuso como solución la creación de dos estados en Palestina. El plan no salió como se esperaba. En cuanto los británicos se retiraron de Palestina en 1948, los judíos declararon su independencia y las naciones árabes vecinas se hicieron del control del territorio asignado a los palestinos. Comenzó la lucha por ganar territorios, lo que forzó a muchos judíos y palestinos a desplazarse nuevamente como refugiados a zonas donde no corrieran peligro.
Desde entonces, los enfrentamientos entre ambos pueblos no han parado. Los judíos no tienen la intención de compartir un territorio que consideran herencia divina, la «Tierra Prometida» que Dios otorgó a su antepasado Abraham. Los palestinos también tienen motivos religiosos y nacionalistas para no irse. Además, para muchos que han nacido ahí, ajenos al pasado, y la realidad es que también esa es su tierra natal. ¿Quién tiene más derecho sobre ese terreno? ¿Quiénes son los migrantes? Nunca llegaremos a una respuesta unánime. Mientras tanto, las barreras políticas. nacionalistas, religiosas y raciales siguen causando brutales asesinados y muchísimo sufrimiento. Lejos estamos de lograr una solución.
Londres bajo ataque
Un varón musulmán caminando por Londres
Estoy en un curso de ciencia cognitiva impartido por Fintan Nagle, que vive en Londres. Es sábado 11 de noviembre y en nuestro grupo de Whatsapp alguien le comenta: «Fintan, cuídate mucho, hay mucha gente enojada en Londres estos días». Las noticias reportaban una manifestación de unas 300 mil personas a favor de los palestinos en Londres, justo el día en que la nación celebra a sus soldados caídos en guerra. En Bélgica, España, Francia e incluso Estados Unidos hubo manifestaciones similares.
Por muchos años, el mundo occidental fue team Israel. Era lo políticamente correcto dado el trasfondo histórico y, especialmente, después del Holocausto. Nadie quiere ser tachado de antisemita. Además, nos aterra el islam radical que discrimina a la mujer y condena a los homosexuales a la pena de muerte. Por años, las pequeñas voces de disidencia fueron aplastadas gracias al control de los medios que nos permitían contar una sola verdad.
Hoy las cosas son distintas, aunque no necesariamente mejores. El Internet y las redes sociales nos permiten acceder a fuentes de diversas partes del mundo, testimonios globales. Pero tampoco resulta fácil distinguir la verdad, los hechos concretos. Hay muchos sesgos, fake news y posverdad.
Aunque entre los manifestantes podemos ver británicos anglosajones, las fotos y videos muestran también una fuerte presencia árabe. ¿Cómo es posible? También es gracias a la migración, una que lleva los suficientes años para asentarse y producir descendencia con la nacionalidad británica. Una que incluye migración legal de gente adinerada que se ha logrado ubicar en posiciones de poder.
Cuando estuve en Londres y Francia en 2015, me sorprendió cómo la población musulmana y árabes están presentes hasta en las clases más encumbradas. Pensemos en Harrods, un icónico emporio empresarial londinense famoso por su cadena de tiendas departamentales. Harrods nació en 1834 de manos de un empresario británico de cuyo apellido tomó su nombre (actualmente el emporio incluye una división inmobiliaria, banca financiera y una línea aérea). Resulta que en 1985 Harrods pasó a manos de Mohamed Al-Fayed, un millonario egipcio (y padre de «Dodi», el novio de la princesa Diana, quien también murió en el accidente automovilístico de 1997). En 2010, Al-Fayed le vendió el emporio al estado de Catar a través del Qatar Investment Authority, un fondo de inversión que este país usa para gestionar sus superávits de dinero y que posee en este momento ¡el 15% de las acciones de la bolsa de Londres! Este fondo tiene inversiones por toda Europa y América.
Los británicos al igual que otros nacionales europeos, hoy se sienten vulnerables en su propia casa. Contramanifestantes se enfrentan con los pro palestinos dejando varios detenidos. La llama del racismo y la discriminación parece volver a cobrar fuerza y las voces que exigen expulsar a los migrantes vuelven a resonar. Pero ya no será fácil, la línea divisoria se ha perdido.
Algo parecido le ocurre a Estados Unidos con los latinos. Culpa a la migración ilegal del aumento «descontrolado» de ellos en su nación. Sin embargo, la evidencia es contundente y en la actualidad, el mayor aporte de latinos proviene del interior. La población latina en Estados Unidos se reproduce a un ritmo constante y mayor que los blancos. En estados como Texas, California y Nuevo México los latinos ya son mayoría sobre los blancos. Actualmente los latinos conforman casi el 20% de la población de Estados Unidos (por cierto, el grueso de ellos tiene raíces mexicanas) y algunas estadísticas pronostican que para el 2050-2060 podrían volverse la población predominante del país.
Dónde aterrizar
Un avión volando en turbulencias con destino a la globalización
En su libro «Dónde aterrizar», el recién desaparecido Bruno Latour describe brillantemente el momento histórico que está viviendo la humanidad. Asemeja la situación a haber tomado un avión con destino a la globalización (Polo de atracción Global), en donde se creía que se podía ofrecer a cada nación, a cada ser humano, los mismos beneficios que gozaban los países más desarrollados.
Por el 2015 se evidenció lo que ya muchos sospechaban: el destino resultaba imposible porque era una fantasía. Nuestro planeta no tiene las capacidades para dar a todos una vida de ricos. Una buena parte de la tripulación decide que debemos volver al punto del que partimos (Polo de atracción Local) pero descubre asombrada que ese origen tampoco ya no existe. Pensemos un poco en por qué ocurre esto.
Hace 200 años la población apenas alcanzaba los 1000 millones y hace 100 llegó a 1650 millones. Pero para el año 2000, ¡la cifra alcanzó los 6000 millones de habitantes! y a finales del 2022 los 8000 millones. Este crecimiento casi exponencial del último siglo hace que muchas soluciones del pasado resulten insuficientes hoy. Los cultivos locales, los huertos familiares, los alimentos sin pesticidas pueden ser prácticos pero ya no son suficientes para alimentar a todos. Algo parecido sucede con la producción de carne y los efectos que tiene sobre el clima. Hemos llegado también a un punto en que por mucho que una nación o pueblo intente aislarse, le resultará imposible. El impacto climático que una nación produce al quemar carbón tiene efectos a nivel global y ninguna barrera pudo contener el virus que surgió en China y se convirtió en una pandemia. Por último, la acción acumulada de las guerras, los fracasos del desarrollo económico y la mutación climática han disparado la migración que, como explicaba arriba, ya no puede revertirse (es como cuando mezclas plastilina de varios colores y luego ya no puedes dividirla).
Es esta sensación de perder lo Global y lo Local la que Latour describe como ese sentimiento de quedarse sin suelo, de sentir que el terreno se desvanece ante nuestros ojos. Ese pudiera ser el gran cambio con respecto a las migraciones del pasado: que simbólicamente todos nos hemos quedado sin nada, con un sentimiento de vacío y desconcierto. ¿Dónde aterrizaremos?
Las élites han decidido apostar por otro Polo de atracción que Latour llama Fuera de este mundo. Como en el filme de «2012», están construyendo «arcas» que solo un selecto grupo pueda abordar. Están levantando muros, cerrando fronteras y aislándose en fortalezas. Bajo el lema de «Make America Great Again» (que promete volver a lo Local) y negando el cambio climático, Trump fue electo presidente y luego, se salió del Acuerdo de Paris3. Gran Bretaña aprueba el Brexit.
La última opción que Latour propone y que quizá sea nuestra única esperanza, es el Polo de atracción Terrestre, opuesto diametralmente al polo Fuera de este mundo y, en cierta forma tomando lo mejor de los dos polos extintos (Global y Local). Es también, el más complejo, porque básicamente implica un cambio de paradigma. Debemos abandonar el antropocentrismo y adoptar un enfoque mucho más holístico, percibirnos como un miembro o elemento más del algo mucho más grande e intrincado: la Naturaleza. Comprender, que destruir la Naturaleza es en realidad destruirnos a nosotros mismos. Y luego, tenemos que reorganizar el sistema político, social y económico a partir de esa nueva perspectiva. Suena imposible, pero es quizá nuestra última opción, a la cual tengamos que movernos por la buena o por la mala. Latour dedica el resto del libro a explicar más esta idea, pero por ahora es suficiente.
Le pregunto a mi madre cómo se sentiría si, en una «hipotética» situación, nos dijeran un día que ya no podemos entrar a la Condesa o la Roma porque ahora son territorios estadounidenses y requerimos un permiso. O qué sucedería si un día en la colonia hubiera tantos haitianos que decidieran echarnos con violencia. Lo que intento es justamente transmitir lo que de alguna forma se está viviendo en otras partes del planeta.
Lo que está ocurriendo en otros países debería de advertirnos para lo que muy pronto veremos suceder en el nuestro. ¿Qué deberíamos hacer ante la migración? ¿Será momento de frenarla a cualquier costo o debemos mostrar algo de empatía y humanidad? Me sorprende lo mucho que, al pensar en este tema, entran en juego los conceptos de nación, raza y fronteras.
Algo que dice Latour es que todos debemos tener derecho a un lugar dónde vivir, pero nunca deberíamos dejar de preguntarnos qué se supone que nos los da. ¿Herencia? Al fin y al cabo, la historia de nuestra especie es una historia de migrantes.
Examinando lo que ha ocurrido en otros países, considero que intentar frenar la migración es vano. Tenemos que apostar por el Polo de atracción Terrestre de Latour que nos pide aprender a abrazar la diversidad, «el conocimiento de formas de existencia que se niegan a limitarse a una localidad y a encerrarse dentro de una frontera cualquiera». Debemos integrarnos sin llegar a perder la identidad.
Todas las imágenes fueron creadas por IA (Image Creator de Microsoft Bing) ↩︎
El origen de la palabra «Palestina» se remonta a tiempos bíblicos y surge del término hebreo para referirse a «Filistea», es decir, la tierra de los filisteos. Para el tiempo de los romanos y el latín, la palabra adoptó el significado de «provincia romana». ↩︎
El presidente Joe Biden revirtió la decisión y reincorporó a los Estados Unidos al acuerdo en cuanto tomó posesión de su cargo. ↩︎
Mis viajes al extranjero refuerzan cada vez más mi teoría de que los dos grandes errores que México cometió en materia de urbanismo fueron: entubar sus ríos y canales, y abandonar la red ferroviaria. En Japón, como pasa en las ciudades europeas y otras regiones, la evolución de las urbes no condenó a la extinción al los ríos. Por el contrario, se les dio su lugar y son parte de su historia. En Japón, los ríos y canales sobresalen por sus aguas cristalinas, a menudo tan transparentes que se consigue observar las piedras o el terreno del fondo.
Sobre la red ferroviaria, y en general su red de transporte, Japón es por mucho el ejemplo mundial por excelencia. Impacta e intriga cómo logran administrar tan bien una infraestructura tan compleja y delicada. El Shinkansen, o tren bala, sigue siendo un transporte envidiable. Desde su interior el tren no parece ir tan rápido, pero en realidad vamos avanzando a más de 300 km/h. De Tokio a Kioto nos hacemos 3 hrs de camino, lo cual desde esta óptica pudiera parecer no tan rápido, pero sí lo es. La distancia entre ambas ciudades son unos 450 kilometros, que es casi la distancia entre la Ciudad de México y Guadalajara. Si hicieramos el viaje en automóvil, el tiempo sería el doble, es decir, unas 6 horas.
El Templo del Pabellón Dorado y Fushimi Inari-taisha
Tan pronto como llegamos a Kioto, dejamos las maletas en resguardo y nos apresuramos a Kinkaku-ji o el Templo del Pabellón Dorado. La vista es espectacular, con justa razón fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Hay muchísima gente y tenemos que apresurarnos a avanzar. Sin duda es uno de mis grandes favoritos del viaje.
Aprovechamos para comer unos pequeños bocadillos y luego nos dirigimos a otro fantástico lugar: Fushimi Inari-taisha.
Este santuario sintoísta es también un clásico instagrameable por sus más de 32,000 pequeños torii. Enrique, Lalo y yo, somos de los pocos del grupo que sacrificamos la comida por ascender hasta la cima. Al llegar, obtenemos una vista panorámica de la ciudad de Kioto.
Satisfechos, emprendemos el recorrido de regreso. Compramos algunos onigiris para comer en el camino de regreso a nuestro hotel en Kioto. Tenemos la tarde libre así que aprovechamos para recorrer la ciudad y visitar algunas de sus tiendas. Buscamos un lugar para cenar y regresamos cansados a dormir.
Templo Higashi Honganji
Lunes 15 de mayo. Nos levantamos temprano para visitar el templo budista de Higashi Honganji. En el camino vemos muchos «japodínez«, término que nos inventamos para definir a los empleados de oficina japoneses que se dirigen a sus trabajos.
El templo Higashi Honganji me deja boquiabierto por sus dimensiones (será superado pocas horas más tarde cuando vayamos a Nara). En el complejo se ubica un mausoleo que contiene las cenizas del monje Shinran, fundador del budismo Shin.
Nara y sus adorables venados
Luego del desayuno partimos para Nara, donde nos espera una población de poco más de mil venados sika en total libertad. La experiencia no decepciona. Les compramos galletas que venden especialmente para ellos y eso nos da la oportunidad de tomarnos fotos increíbles. Sin embargo, hay que tener cuidado de no tener demasiados a nuestro alrededor exigiéndo con ligeros topes de cabeza que les alimentes y intentando comerse tu ropa y tus pertenecias.
En toda la extensión del parque encontramos diversas edificaciones sintoístas y budistas. Sin duda el más impresionante es el complejo que compone el templo Tōdai-ji. Luego de cruzar la puerta Nandaimon, llegamos a el Salón del Gran Buda, ¡el edificio de madera más grande del mundo! Por si esto no resulta suficientemente sorprendente, seguro le impresionará saber que se trata de una reconstrucción (fue arrasado dos veces por incendios) y en la actualidad es un 33% más pequeño que el original.
Finalmente, y ya acostumbrados a ‘trepar cerros’ y caminar no menos de 10 km, subimos hasta la cima de la colina donde nos esperan más venados y desde donde podemos ver Nara y sus alrededores. Desde este punto se puede ver el templo Tōdai-ji y hacerse una idea de lo impresionante que debió verse la versión original.
En la colina vivimos una de las anécdotas más graciosas (y caras) del viaje. Por descuido la mochila de Lalo se queda abierta. Un curioso venado la encuentra y mete su cabeza, Lalo y Enrique corren a detenerlo pero es demasiado tarde. El venado saca los billetes de yenes, Enrique consigue arrebatarle casi todos, pero el venado le gana y se come el de denominación más grande: 10,000 yenes. El equivalente a unos 50 paquetes de galletas.
Por la tarde regresamos a Kioto. Salimos a dar una vuelta al Mercado de Nishiki y luego nos dirigimos a el barrio de Gion con la esperanza de ver geishas. Al parecer llegamos demasiado tarde. Solo conseguimos visitar el Santuario Yasaka, aunque en este punto ya estamos un poco aburridos de santuarios, así que pasamos muy brevemente.
Regresamos al hotel a descansar. Mañana nos espera un día de aventura en el parque de diversiones de Universal Studio Japan.
Sábado 13 de mayo. Enrique y yo nos levantamos temprano de nuevo y salimos a correr por la orilla del río Sumida. En cierto punto nos separamos y yo continúo mi camino hacia la Tokyo Skytree. La visito solo por fuera, aunque lo quise, no pude ascender al mirador.
Regresamos a desayunar y como grupo nos encaminamos ahora hacia Kamakura.
Santuario Tsurugaoka Hachiman-gū y Templo Kōtoku-in
Kamakura es una ciudad costera rodeada de montañas. Tsurugaoka Hachiman-gū es un santuario que se eleva a la falda de una de estas montañas enclavado entre una densa vegetación. El santuario es muy parecido a los anteriores, se repiten los mismos «rituales de la suerte» que para mi comienzan a ser algo cansados. La vista, sin embargo, es espectacular, se respira un aire limpio y el contacto con la naturaleza esta presente. Las aves se acercan con mínimo miedo a la presencia humana.
Depués nos dirigimos al templo budista de Kōtoku-in, que alberga un buda gigante de bronce. La imagen se completó en 1252 y se por un costado se puede entrar a sus estrechas entrañas para atestiguar la ingeniosa labor que implicó manipular los pesadas piezas de bronce que lo componen. Como nuestros Indios Verdes, la estatua, en medio de este clima tan húmedo, tiene ese color verde característico.
Regresamos caminando hacia la estación de Kamakura para irnos a Yokohama.
Chinatown y el Gundam gigante
Yokohama es una ciudad densamente habitada. Llegamos directo a su barrio chino en busca de comida. Para ese momento el trío recurrente del viaje somos Enrique y yo, pero también Eduardo. Como él tiene 23 y nosotros más grandes, nos gusta bromear diciendo que somos una familia de dos papás con su hijo. Eduardo es un GPS humano, tiene un afinado sentido de la ubicación y una brújula que constantemente nos saca de apuros. A pesar de su corta edad, investiga y nos propone visitar lugares interesantes.
Ese día vivimos una experiencia extraña. Nos adentramos al Chinatown siguiendo una recomendación de Google para un lugar de buenos fideos. Damos con un extraño restaurante donde nos atiende una mujer china que al principio parece un poco ruda y con la que no logramos darnos entender. En el lugar otra mesa esta ocupada con comensales chinos. Pedimos unos fideos que están sabrosos y se ven toscos, completamente hechos a mano. Unas brochetas algo picosas y cerveza. La mujer china nos sirve de cortesía vasos de agua ligeramente saborizada con algún tipo de té. Cuando Enrique le pide más agua, le llena su vaso y nos ofrece también a nosotros quienes declinamos la oferta. Acto seguido y cual madre de hogar, dice unas palabras como molesta (me la imagino diciendo algo como «Ah, ¿cómo de que no?) y nos rellena los vasos. No nos queda más que beberlos. Luego nos hace señas de que si no queremos salir a fumar. Es tosca, lo que genera la impresión de estar malumorada, pero nada más lejos de la verdad. En momentos bromea, aunque no sabemos qué nos dice. Salimos satisfechos dando las gracias y concluyendo que ha sido una buena experiencia.
Salimos apresurados para intentar unirnos al resto del grupo que está entusiasmado por visitar la Gundam Factory Yokohama un punto de atracción por su monumental robot de 18 metros que se presentó en 2020.
El robot es impresionante, aunque resulta lento y torpe. Aún así me parece que será un precedente de lo que nos espera en el futuro. No dudo que dentro de poco pueda hacer más que solo desacoplarse unos metros de su base y mover los brazos y agacharse. Sería increíble verlo caminar mucho más autónomo. El boleto de entrada va desde los 1700 hasta los 3300 yenes (220 a 450 pesos). El más barato te permite admirar el espectáculo, que dura algo así como 10 o 15 minutos, desde unas gradas frente a la plataforma. El más caro te permite estar en la plataforma en la parte de arriba.
Como nosotros llegamos tarde y no quisimos esperar la función hasta la siguiente hora, decidimos ver todo desde fuera, lo cual tampoco resulta mala opción y es gratis.
Llegó la hora de regresar al hotel en Tokio. Como dije en la anterior entrada, volvimos a meternos al Onsen.
El dia siguiente, domingo 14 de mayo, como ya era costumbre, Enrique y yo volvimos a salir a correr a la orilla del río Sumida. Lo llevé a tomarse fotos a la Tokyo Skytree. En el camino nos encontramos con el Santuario Ushijima y nos tomamos unas fotos muy chidas.
Regresamos a desayunar y hacer check-out. Había llegado el momento de movernos a Kioto en el Shinkansen.
Sospecho que, debido a lo antiguo del relato, así como a lo difusa que se va a volviendo la memoria con el paso del tiempo, no todos los detalles que cuenta mi padre necesariamente son veraces, pero los principales son genuinos.
Dice que, por allá de los 60s, él y su hermana, acompañaron a su padre (mi abuelo) a recoger su herramienta a los talleres de ferrocarriles de Nonoalco, lugar donde por mucho tiempo trabajó mi abuelo. Resulta que los talleres iban a cerrar y para muchos trabajadores, que habían dejado ahí gran parte de su vida, avanzados ya en años, representaba también prácticamente su jubilación. El fin de una era.
Era como medio día cuando comenzó a sonar el gran silbato de la fábrica que, otrora señalaba los horarios e incluso se alcanzaba a escuchar en las zonas aledañas, incluidas, según comenta mi padre, La Raza, donde ellos vivían. En esta ocasión, el sonido era distinto, mi padre lo describe como un lamento. En ese momento dos trabajadores se desplomaron, algunos se acercaron rápido a brindar ayuda, pero, según comenta, murieron ahí en el taller, abrumados por el impacto de la realidad. El taller era su vida y al cerrarlo, sus vidas se fueron con él.
Pongo en tela de juicio la cantidad o incluso si efectivamente murieron. Mi padre dice que haber tenido 10 años, aunque haciendo un poco de investigación, calculo que debió tener un poco más. Del taller, efectivamente encuentro referencias, incluso fotografías en algunas mediatecas de internet, pero no más detalles. El tema salió hablando del sobresalto que puede constituir perder el trabajo, más si la noticia se recibe de súbito.
Se refiere a las acciones que diseña e implementa una empresa para mantener satisfechos a sus empleados y asegurar su permanencia dentro de la misma. Se considera que la experiencia del empleado se conforma por 3 ambientes:
Ambiente tecnológico (30%). Herramientas y la transformación digital.
Ambiente físico (30%). Literalmente el espacio físico, como puede ser una oficina o las instalaciones de una empresa.
Ambiente cultural (40%). La atmósfera que se respira, el estilo de liderazgo y la estructura de la organización.
Aunque los porcentajes de importancia, que se definen entre paréntesis, son casi equitativos, hay un marcado peso en el aspecto cultural.
Es importante saber las respuestas de los empleados a estas preguntas: ¿Qué te preocupa? ¿Qué valoras? y ¿Por qué trabajas aquí?
El síndrome de las citas en línea
El síndrome de las citas en línea (Online Dating Syndrome) hace alusión a cuando una organización resulta ser exactamente lo opuesto a como ella se describe. Como si se tratase de un individuo, la organización debe efectuar un ejercicio de introspección para resolver este problema y comparar lo escrito contra la realidad. Descubrir si los valores que dice tener son efectivamente reflejados en la organización.
Entornos de trabajo psicológicamente seguros
Son entornos de trabajo donde la gente sabe que no serán penalizados por alzar la voz o disentir. Exigen confianza y respeto. Sobre todo, exigen líderes accesibles. Dichos entornos ayudan a la gente a trabajar productivamente a pesar de los conflictos. Promueven el aprendizaje a través de los fallos y la innovación.
Grupos de Recursos de Empleados
Los Grupos de Recursos de Empleados (Employee Resource Groups, ERGs), también llamados Grupos o Clubs de Afinidad, son grupos de voluntarios, dentro de la compañía y con patrocinio de ella, que se definen con base a un rasgo o una causa común: grupos de mujeres, grupos de millenials, grupos de profesionales negros, grupos LGBTQA, etc.
La participación siempre será voluntaria y cualquiera que lo desee debe poder unirse si soporta la causa. Esto admitiría que un empleado varón fuera bienvenido en el ERG de mujeres de la empresa.
Sistematización vs Burocratización
Aunque ambas actividades suelen llevan consigo la definición e implementación de reglas o procedimientos, lo que distingue a una de la otra y puede servir para evaluar a la organización es lo siguiente: en la sistematización todos saben para qué es la regla o qué propósito cumple, mientras que en la burocratización pocos o nadie sabe para qué sirve la regla. Como resultado frecuente de la burocratización, suelen aparecer las concesiones, es decir, brincarse las reglas.
Mentalidad adaptable al cambio
Las organizaciones más resilientes son las que desarrollan la capacidad de ser creativas, tomar riesgos, tomar oportunidades, de aprender y experimentar, y de seguir adelante. Estas son organizaciones de aprendizaje. Aunque prácticamente todas las organizaciones afirman serlo, la realidad es que solo 1 de cada 10 empresas suele ser verdaderamente una organización de aprendizaje.
¿Qué busca el empleado moderno?
Propósito, significado. El empleado quiere saber cómo su trabajo impacta a la compañía, a los clientes, a la comunidad o inclusive el mundo entero.
Líderes que se interesen sinceramente en el éxito de sus empleados. Orientación y mentoría (coaching and mentoring). Jefes que se preocupen por hacer brillar a su equipo más que a ellos mismos.
Crecimiento. Sentir de forma personal que se puede crecer, avanzar y madurar.
Cinco tendencias que están dando forma al futuro del trabajo.
Millenials y cambios demográficos. Nuevos valores, actitudes, expectativas y conductas.
Globalización. La ubicación geográfica, nacionalidad o lenguaje importa menos.
Movilidad. Hacer tu trabajo donde sea, a la hora que sea y desde cualquier dispositivo.
Cambios tecnológicos. Inteligencia Artificial y automatización, Big Data, Internet de las Cosas (IoT), wearables, impresoras 3D, realidad aumentada o virtual.
Cambios en los valores y el comportamiento. Cultura saludable, lucha contra las injusticias, sustentabilidad, iniciativas verdes.
La prosa narrativa de la Biblia hebrea […] cultiva ciertos enigmas profundos e inquietantes, se deleita en dejar a su público adivinando sobre los motivos y las conexiones, y, sobre todo, le encanta establecer ambigüedades entre la elección de palabras y la imagen en una interacción interminable que resiste una resolución clara.
Me he vuelto un entusiasta lector de Robert Alter y su análisis literario del Antiguo Testamento. El texto sagrado esta tan lleno de curiosidades que es inevitable que continúe siendo fascinante hasta nuestros días. El aspecto literario no es la excepción. Un caso sobresaliente es el uso constante de partes del cuerpo para referirse en forma de metáfora a otro tipo de nociones, lo que le otorga una belleza exquisita.
Un claro ejemplo es la mano, que en el texto hebreo con frecuencia se usa para referirse a nociones como el poder, el control, la responsabilidad y la confianza. En los últimos capítulos del Génesis, concretamente del 37 al 50, y vistos desde esta óptica, la mano parece adoptar un protagonismo tan importante que incluso rebasa al patriarca Jacob y su familia, planteando una especie de historia paralela y subyacente donde los personajes de carne son solo herramientas para un propósito mucho más superior y profundo. La mano es ese poder o autoridad que se gana y se pierde, que cambia de dueño y que se reivindica. *
A grandes rasgos el relato trata de la historia de José, el hijo de Jacob, y la serie de eventos que lo conducirán a Egipto, primero a él y al final también, a toda su familia, misma que se convertirá en la nación de Israel. El telón se cierra dejando el relato preparado justo para el siguiente libro: el Éxodo.
Aqui es donde Robert Alter explica que muchas versiones de la Biblia cometen el error de usar la traducción como un vehículo para explicar, más que representar el mensaje original en otro lenguaje. Algunas de estas versiones, en el caso del relato citado, sustituyen estas metáforas por otras expresiones modernas que quizá resulten más familiares y digeribles al lector, pero que sacrifican gran parte del sentido literario del texto y hasta lo debilitan. Por otro lado, si uno acude a una versión que ofrezca un buen balance entre conservar el sentido literal a la par de una buena traducción, la belleza del relato se magnifica.
Pensemos en el uso de la mano más evidente en este relato, «la mano de Dios«, que ejerce su poder y autoridad para conseguir lo que él desee. José, el hijo amado de Jacob, tiene enigmáticos sueños que insinúan que jugará un papel importante en el futuro. Curiosamente su destino de inmediato se vuelve trágico: termina vendido por sus hermanos como esclavo a Egipto, es acusado injustamente de intentar violar a la esposa de su amo Potifar, un oficial de la corte del Faraón, y termina finalmente en la cárcel. Sin embargo el relato dice que Dios hacía «que todo lo que [José] efectuaba tuviera éxito en su mano«. Esta aparente serie de injusticias son solo el mecanismo que conducirá a José al puesto que sus sueños profetizaban, pero en el fondo apunta a algo mucho más trascendente en los planes divinos.
La prisión, pone a José en contacto con el copero del Faraón quien purga una condena. José, quien goza del favor de Dios, le interpreta al copero un sueño y le dice que será devuelto a su puesto ante Faraón, cosa que efectivamente sucede. Luego, Faraón tiene unos sueños que le angustian y por consejo del copero manda a traer a José para que se los interprete. Uno de dichos sueños es el famoso de «las vacas flacas», expresión que se conserva hasta nuestros días para expresar un periodo de escasez y crisis económica. El significado de los sueños es que se avecina un hambre terrible y por tanto, Faraón debe apresurarse a reunir todo el alimento posible. Impresionado por la sabiduría de José, el Faraón lo pone a cargo de dicha misión, se quita el anillo de sellar de su mano y lo pone en la mano de José, nombrándolo segundo en autoridad. Los sueños de juventud de José parecen ahora tomar forma y lo que ocurre a continuación le disuelve todas las dudas.
El hambre se extiende más allá de Egipto y alcanza las tierras donde moran Jacob y el resto de los hermanos de José. Ahora estos llegan a Egipto en busca de alimento. José los reconoce de inmediato, pero ellos no reconocen a José puesto que han pasado algunos años y además ahora él viste, se arregla y habla como egipcio. Para comprobar si sus hermanos han cambiado, José pone en marcha una hábil treta que pone a sus hermanos en apuros pero al final deja ver su sincero arrepentimiento. José finalmente no logra contenerse, les revela toda la verdad en medio de lágrimas y hay un feliz reencuentro de toda la familia que es mandada a traer a Egipto mientras concluyen los últimos años de hambre. Al ser un texto religioso, queda claro que la intención es revelar un plan divino detrás de toda esta historia: Dios da el poder y la autoridad a quien él elija y establece el mecanismo para cumplir su propósito y sus promesas. Su mano esta presente en todo momento.
Otras expresiones alusivas a la mano aparecen a lo largo del relato. Cuando los hermanos de José conspiran para intentar matarlo, Rubén, el hermano mayor, intenta librar a José «de las manos ellos» y les pide que «no pongan sobre él mano violenta«, es decir, que no se hagan culpables de asesinato. Cuando sus hermanos desisten y lo venden como esclavo, indican que se han librado de toda culpa o responsabilidad al decir «no este nuestra mano sobre él«. En casa de Potifar, este le pone a José toda su casa «en su mano«, es decir le cede el control completo y José repite lo mismo cuando la esposa de Potifar intenta seducirlo: mi amo ha puesto todo en mi mano, excepto a ti.
Otras interesantes referencias aparecen en un relato un tanto perturbador que irrumpe la historia de José, pero que visto desde la óptica de «la mano» parece tener sentido. Judá, otro de los hijos de Jacob, se acuesta con su nuera Tamar (por cierto, el relato incluye la historia que dio origen al término onamismo) y después pretende darle muerte. Pero gracias a que Tamar conservar como garantía una serie de objetos que Judá portaba en su mano, logra finalmente conservar la vida. De este suceso, Tamar acabará dando a luz gemelos. Durante el parto, uno saca la mano pero la vuelve a meter y es su hermano el que termina saliendo primero convirtiéndose así en el primogénito, lo cual en aquel tiempo jugaba un rol muy importante; pero en este caso lo es aún más, puesto que el primogénito en cuestión resultará ser Pérez, el antepasado del mismísimo rey David y por tanto también de Jesucristo (el Mesías para los cristianos).
Incluyo por último dos ejemplos más, aunque el uso del término abunda en muchas más partes del relato. José tiene dos hijos: Manasés y Efraín. Cuando los lleva a bendecir con su ya casi ciego padre Jacob, este se equivoca y pone su mano derecha sobre Efraín, el hijo menor, y su mano izquierda sobre Manasés, el primogénito (la mano derecha tenía prioridad sobre la zurda, por tanto le correspondía al primogénito). Pero no es una equivocación, sino un destino que Jacob en términos proféticos pronuncia al decir que «el menor llegará a ser más grande que el mayor». Por último, en su lecho de muerte, Jacob manda a llamar a José y le pide que le prometa que no lo enterrará en Egipto, sino que lo llevará a la tierra de sus antepasados. Para ello le pide a José que coloque su mano debajo de su muslo (Alter sugiere que la mano se ponía cerca de los genitales o que incluso podía implicar sujetarlos), una postura que al parecer se adoptaba ante los juramentos, pero que a la vez indicaba sujeción a quien se le consideraba una autoridad. Cuando su padre muere, José cumple su voluntad.
El concepto de la mano con esa idea de poder o control que con frecuencia esta un nivel arriba de los seres humanos, continúa muy presente hasta nuestros días. Por ejemplo, en el siglo XVIII, Adam Smith acuñó el término de «mano invisible» para referirse a una idea que con frecuencia se suele interpretar como las supuestas fuerzas reguladoras que permiten establecer un equilibrio en una economía de libre mercado, aunque artículos como este indican que esa no solo es una visión simplista, sino hasta equivocada de lo que Smith quería decir.
La lista de ejemplos abunda y podría continuar indefinidamente. Queda claro que la metáfora es tan sutil como práctica , que ha sobrevivido al paso del los tiempos.
* La propuesta tiene un parecido a la expuesta por Borges en «El sueño de Coleridge» (Jorge Luis Borges, Otras inquisiones). Los seres humanos son solo individuos con fecha de caducidad, la ideas, por el contrario, sobreviven al paso del tiempo. Ese espíritu de las idea puede verse como un caballero omnisciente que se vale de los los escritores para persistir en el tiempo.