La multitud esta cantando algo que no reconocemos*. Evidentemente es algo bien conocido aquí, pues se va volviendo más y más fuerte hasta inundar todo el estadio como algo enorme, casi como un coro ensordecedor.
Entonces sucede algo que nunca había visto en todos mis años de gira. La banda regresa al escenario, camina hasta el borde frontal – y se sienta. Estan captando la escena, tomando el sonido de la multitud cantando y mirando hacia el vasto mar de la humanidad. La banda esta siendo entretenida por sus espectadores.
Esto ya es información viejísima, lo sé, pero la tenía encolada entre mi lista de artículos pendientes y no quise dejar pasar la oportunidad. Tengo poco que decir. Pese a lo comercial o sobrevalorada que se haya convertido y pese a lo poco que se oye últimamente en mi iPod, debo admitir que Coldplay me sigue gustando y puedo estar bastante seguro de que le seguiré la huella hasta que se despidan y seguiré a la espera de sus próximos discos.
Por otro lado, no podría definirme realmente fan de nadie, sobre todo en la música y en el cine. Si tengo favoritos a quienes les sigo la pista pero no al grado, a mi gusto exagerado, de querer saber todo detalle sobre ellos e idolatrarlos. Eso es ir más allá de lo que puedo dar y aparte es cegarse e intentar justificar todas sus acciones. Prefiero ver en ellos seres humanos que también meten la pata o se les sube el ego y porqué no, que también merecen la justa crítica de cada uno de nosotros.
Llegó el momento musical de hoy. La ganadora fue Tonight de Dirty Vegas en versión remix de Above & Beyond. Fue un hit de 2009 pero hasta hace unos dias tuve el placer de escucharla y ya saben, se me pegó.
Aqui está de regreso Train. La banda nacida en 1994 en San Francisco vuelve a deleitarnos con un disco que promete ser autobiográfico y remontarnos a sus inicios. Una mezcla de blues y rock empapado de folk.
No sabía que Train seguía vigente. Según yo me quedé que se había desintegrado y me quedé hasta My Private Nation, cuyo disco compré pero nomás no me cautivó.
Para quien no los ubica, la banda se volvió famosa por una sencilla canción: «Drops of Jupiter» que fue en su momento (2001, 2002) un exitazo con el que ganaron 2 Grammys. Y prácticamente jamás volvieron a tener algo bueno. Pero a mi me encantan hasta ahora varias de sus canciones como «Meet Virginia«, «Hopeless«, «Mississippi» y «Save The Day«.
Hoy me vengo enterando que a My Private Nation le sucedió For Me, It’s You, que resultó un rotundo fracaso y la banda literalmente se perdió en el olvido.
La semana pasada Pablín me mandó un power point a mi correo. Quién me conoce, sabrá que cuando esos correo me llegan, se van directito a la basura.
Habrá sus excepciones, pero la mayor sin lugar a dudas es con Pablín de quien tengo la seguridad de que si tuvo el atrevimiento de mandar el bendito archivo es porque REALMENTE algo bueno debe contener. Y este efectivamente era un correo de esos. El título es «Mexicanos del siglo XXI» y si alguno lo quiere consultar puede descargarlo haciendo click aqui.
La verdad yo tenía ganas de hacer un post más profundo al respecto, sobre todo porque muchas de las cualidades nos vienen a bien ponérnoslas como metas para este desangelado y desafortunado «Año Bicentenario», pero en esas andaba cuando me topé con esta nota que la verdad me hizo ponerme muy de malas: (más…)
«I was born at Naples, where they make eunuchs of thousands of children every year; some die of the operation; some acquire voices far beyond the most tuneful of your ladies; and others are sent to govern states and empires. « «‘Nací en Nápoles, donde se hacen eunucos de miles de niños cada año; algunos mueren de la operación, algunos adquieren voces mucho más melodiosas que las damas; y otros son enviados a gobernar estados e imperios.»
La explotación corporal al servicio de las modas es una constante en la historia. Hoy tenemos modelos anoréxicas, pero hace 3 siglos en los teatros de ópera barrocos se oía con frecuencia la expresión “¡Evviva il coltellino!” (¡Viva el cuchillito!) . Aquella frase aludía por un lado a la grandeza de los actores y por otro recordaba la crueldad cometida ante ellos. Eran los castrati.
A veces anestesiados con opio u otras bebidas, a los muchachos se les extirpaban o aplastaban los testículos y a veces también se les practicaba un corte en el abdomen para extraer y separar el conducto espermático. Por lo general conservaban su miembro y aunque no podían reproducirse, si podían tener erecciones e incluso conservar el libido. El resultado era la suspención parcial o total de la transformación corporal producto de pubertad y las hormonas sexuales masculinas. De estas la más importante a detener era el cambio de voz y lograr conservar el tiembre agudo al evitar la cartilaginización de la laringe.
Los resultados era impredecibles. Algunos adquirían un cuerpo llamativamente alto, otros engordaban o adquirían grandes extremidades. En otros sin embargo se percibían formas femeninas con pechos abultados, anchas caderas, cabello largo y poco vello. No era raro que fueran la fantasía de mujeres, hombres y hasta miembros del clero. No podían embarazar a las mujeres lo que los convertía en amantes perfectos. También eran solicitados por hombres que gustaban de jovencitos u hombres afeminados. Muchos que no lograron destacarse en al canto se dedicaron a la prostitución.
Pero los ilustres resultados de los castrati en el canto hicieron que el negocio valiera la pena. Las restricciones y dificultades para que las mujeres se dedicaran al canto aunado a las ventajas vocales de los castrati hicieron que estos últimos establecieran su hegemonía sobre los escenarios. Provenientes en su mayoría de familias pobres, los que lograron destacar vieron en su carrera un comodín para el poder, la gloria y la riqueza. Los contados que sobresalieron se convirtieron en idolatrados objetos del deseo y se les otorgó un estatus de culto comparable a las estrellas de pop actuales. Nicola Porpora tuvo fama de ser el más importante de los educadores de estas voces gracias a tener entre sus alumnos a los castrati más sobresalientes de todos los tiempos: Farinelli, Caffarelli, Salimbeni, Appiani y Porporino.
Pero también se trataba de un callejón sin salida. No podían aspirar a una carrera en la Iglesia, en el ejército y ni siquiera a aspirar a formar una familia (aunque hubo casos que si lo consiguieron). Tampoco eran inmunes al proceso de envejecimiento que eventualmente acababa con sus carreras.
La Iglesia como siempre mantuvo una actitud bastante hipócrita. Haciendo su propia interpretación de las palabras de San Pablo en 1 Corintios 14:34 prohibió en los Estados Pontificios a las mujeres en los teatros. También prohibió a los castrati pues la castración no era algo aceptable. Sin embargo con el tiempo cedió víctima de la fiebre de los castrati. En algún momento sus cantos se oyeron en 40 escenarios de Roma y los Estados Pontificios. Treinta y dos papas disfrutaron de sus cantos durante varios siglos en la Capilla Sixtina. Eran el sustituto perfecto de las mujeres en los papeles femeninos. También acogió a muchos castrati despreciados o que nunca sobresalieron para tenerlos en coros o trabajos en monasterios. Y claro, con ello también hubo lugar para los escándalos. Aquellos cortejos entre eclesiásticos y los castrati se llegaron a conocerse como “peccato nobile” (pecado noble). Fue hasta 1903 cuando el Papa Pío X emitió la orden oficial de descartar a los castrasti en los coros. El último cantante castrati en la Sixtina fue Alessandro Moreschi que se retiró en 1913 y falleció en 1922.
¿Pero cómo sonaba exactamente la voz de uno de estos famosos castrati? A ciencia cierta quizá nunca lo sabremos pues dada la época, no se contaba con ningún medio de almacenamiento. El último vestigio de este canto son algunas grabaciones de Alessandro Moreschi, considerado el último de los castrati y cuya interpretación es un tanto pobre debido a la escasa formación vocal.
También existen en la actualidad algunos «castrati naturales» que son hombres con un padecimiento conocido como el síndrome de Kallaman que consiste precisamente en defectos hormonales de nacimiento. De ahí en fuera lo único que tenemos son registros de los impresionados oyentes. Sin embargo, muchos de estos testigos sostienen que en general sus voces eran semejantes a las femeninas y que inclusive había mujeres que los igualaban. Por ello hoy se suele recurrir a voces femeninas para imitar su canto y hacernos a una idea.
Uno de estos intentos lo hace Cecilia Bartoli en su reciente album Sacrificium, una colección de cantos «dedicados a los miles de niños sacrificados en honor de la música».
Y si aún quieren más les dejo aqui otros recursos:
Pueden descargar un buen documento incluido en la edición especial del album de Bartoli y que fue la principal fuente de mi entrada aquí (la liga también está disponible en el widget de Box.net en la barra derecha de este blog).
También puedes consultar el diccionario en línea aquí (UPDATE: el vínculo ya no existe).
Y un interesante video de Cecilia Bartoli hablando sobre Sacrificium aquí (UPDATE: el vínculo ya no existe).
Hace unos ayeres platiqué de mis inicios con Les Mills y su Body System. Hoy platicaré más específicamente sobre Body Combat (BC) aprovechando que ando emocionado echándo un vistazo a lo que será el próximo release número 42 cortesía de Tommy Damani
¿Que onda con sus vidas chavos? Yo sigo sin tener tiempo de postear y sobre todo sin ideas. Mientras tanto les dejo este video de @urbangermany, un chavo del que disfruto seguido sus covers y su voz. En esta ocasión se avienta un palomazo con «Use somebody» de Kings of Leon que por cierto es una rola bastante buena.
Y a propósito de Kings of Leon, hoy tocan en el Palacio de los Deportes, aunque no son tan fan como para ir. De hecho ni para Coldplay, que considero la única banda de la que he sido más fan, había prometido ir al siguiente concierto en México y ahora que salieron a la venta sus boletos me entro la flojera y ya no los compré. Maldita depresión.
Aqui la rola original (A ver cuanto tiempo dura antes que la quiten):
Ahh y me acabo de acordar que «Use somebody» también es el track de enfriamento (cooldown) de Body Combat 40 y que se me cuecen las habas por estrenar el número 41.