«Todos me malinterpretan. ¿Crees que me motiva la guerra? ¿El poder? ¿La riqueza? No. Nunca lo he hecho. ¿Sabes qué me motiva? ¿Qué es lo que realmente quiero? Quiero respuestas. Igual que tú. Verás, los mortales lo tienen fácil. Cuando se enfrentan a las grandes preguntas de la vida, pueden recurrir a nosotros para que les demos sentido. Consuelo divino. Ambos sabemos que es una farsa. Pero cuando tenemos preguntas, ¿por qué estamos aquí? ¿Para dar sentido a los mortales mientras nosotros mismos vivimos sin él? No. Somos más que eso».
Odín – God of War
En su tratado De Anima, Aristóteles enlista los tipos de seres vivos y sus «almas» (psique) o principios vitales. Distingue entre:
- Plantas (almas vegetativas). Sus capacidades son la nutrición, crecimiento y reproducción.
- Animales (almas sensitivas). Su capacidades, además de las que poseen las vegetativas, incluyen la percepción sensorial, deseo y movimiento.
- Humanos (almas racionales). Sus capacidades, además de las que poseen las animales, incluyen el razonamiento, el lenguaje, la deliberación y la ética.

El fin de cada ser vivo es ejercer sus más elevadas capacidades. Así como un animal no puede desarrollar sus capacidades si pasa la vida enjaulado, el hombre tampoco podrá desplegar las suyas al máximo si no se le permite hacerlo.
La eudaimonía (felicidad, florecimiento) es el fin supremo del ser humano, según Aristóteles.
Una cuarta categoría en esta escala serían los dioses. Pero, ¿cuáles serían para ellos sus más elevadas capacidades? ¿La creación? ¿El ejercicio de su poder? En una charla entre Roberto Martínez y Mateus Ruzzarin, esta cuestión surge de forma orgánica, en el ejercicio de la reflexión. Roberto menciona el diálogo de Odín, el padre de los dioses de la mitología nórdica, en el videojuego God of War, que mencioné al inicio de esta entrada.
La hipotética situación resulta muy improbable; pero, si por un momento nos permitimos la creencia en una divinidad, incluso si a esta le atribuimos la omnipotencia, la omnisapiencia y otros dones absolutos, ¿cuál sería su propósito? ¿Se cuestionaría ella misma la razón de su existencia?