Quince Mil Días

Recuérdame un poco mejor
Ese legado no es cierto
Recuérdame un poco mejor
Recuérdame siempre completo
Recuérdame un poco mejor
Traté, pero no soy perfecto
Recuérdame un poco mejor
Recuérdame joven, no viejo

José Madero

Llevo un rato con esta canción en mi cabeza. Como explica el mismo autor en este video, se trata de una alusión a sus 41 años (365 x 41 ≈ 15 mil días) que cumplió en septiembre de 2021. En mi caso, esos mismos 15 mil días se completaron este concluso mes de abril de 2022.

Y pues, ¿qué puedo decir? En estos momentos mi vida es una mezcla de dulces y amargos que intento saborear. Los últimos meses, me la he pasado bien, leyendo, aprendiendo. He tenido grandes momentos con familia y amigos, algunos muy profundos y significativos. Platico sobre algunos de ellos.

Por aproximadamente un año retomé una rutina de ejercicio que inició con caminatas luego de mi recuperación del COVID y una cirugía, luego evolucionó a correr 4 o 5 kilómetros por 4 o 5 días a la semana, pasó a una rutina de calistenia y salto de cuerda, y finalmente se convirtió en los últimos 5 meses en un retorno al gimnasio enfocado en pesas. Cada ejercicio tuvo lo suyo, por supuesto, yo lo que quería inicialmente era bajar de peso, pero en la última etapa en el gimnasio, el peso se estancó y la ruta se desvió para dirigirse al destino de la ganancia muscular. A diferencia de mis anteriores épocas de ejercicio, me acompañé esta vez de algo más de teoría en nutrición y me enfoqué en cuidar los tres pilares: ejercicio, alimentación y descanso. Lo facilitó en gran parte el trabajo desde casa y otra situación particular de la que hablaré un poco más adelante. Por un tiempo, el ayuno intermitente (el modelo 16/8 que parece ser el más funcional) me acompañó hasta que hubo que cambiar el enfoque. Y lo mejor de todo, es que me sentí muy bien. Puede sonar algo pretencioso, pero posiblemente conseguí, en términos de musculatura, el mejor resultado de toda mi vida hasta ahora.

El problema es que, mantenerse así es un esfuerzo continuo y el último mes me he vuelto a quedar estancado. Pretendo regresar y espero que solo sea un asunto de reorganizar algunas cosas.

A finales de mayo emprenderé un viaje internacional hacia un destino que me entusiasma demasiado y personalmente tiene un gran significado. Además, será una vuelta a las andadas luego de una gran pausa de casi siete años. No puedo evitar mencionar que fue justo después de aquel gran viaje, cuando se detonó mi más grave episodio de ansiedad y cuando las cosas ya nunca volvieron a ser igual. Mi madre le echó completamente la culpa al viaje, aunque, en retrospectiva, quizá aquello fue solamente la gota que derramó un vaso que se había estado llenando por años. En fin, tengo la firme creencia de que no sucederá así esta vez.

Lo que se avecina durante los siguientes meses son una serie de cambios tan grandes con los que no he querido angustiarme pensando demasiado en ellos. Prefiero abordarlos conforme se vayan presentando. Debido a una nueva mudanza, nos distanciamos de otra parte de la familia y posiblemente eso significa que ahora tendré que estar más al cuidado de mis padres, unos que, por cierto, se vuelven cada día más viejos y requieren más cuidados. Y también implicará adoptar nuevos roles y responsabilidades, organizarme mejor, quizá pagar por ayuda y otras cosas a las que suelo englobar con la etiqueta de «terminar de volverme adulto«.

El último gran cambio que se avecina será el de empleo. Por razones profesionales no puedo hacer públicos demasiados detalles, pero, 2021 fue un año catastrófico para la compañía para la cual trabajo, fue la consumación de varios errores que venía arrastrando del pasado y el inevitable destino sencillamente nos alcanzó. A mediados del 2021 ocurrió un despido masivo que nos dejó sorprendidos y sentó el precedente del tipo de escenarios que hemos visto desfilar hasta ahora. Los proyectos en nuestra división se acabaron, siguen los recortes y la gente que se fastidia y se va. Por convenir a mis intereses, por el momento juego el juego de la paciencia, pues es un hecho que tenemos los días contados. Tenemos mucho tiempo libre, a veces sale algún bug al que debemos dar soporte. El resto del tiempo lo reparto estudiando (actualizándome, capacitándome), leyendo y, conectando lo que dije en párrafos arriba, aprovechando para escapar al gimnasio. Sabemos que, en algún momento, de aquí a finales de septiembre u octubre, nuestra labor habrá terminado y mis compañeros y yo pasaremos a la fila de desempleados por, lo que esperamos que solo sean unos meses (¿o menos?). Si el desenlace ocurre poco después de iniciado septiembre, habré completado quince años en esta empresa.

Por ahora, mis planes son de nuevo conseguirme un empleo remoto y que se ajuste a mis circunstancias. Sin embargo, cada vez se vuelve más insistente el imperativo impulso de montar algo más, porque no sé por cuánto tiempo podré seguir haciendo esto, pero sobre todo, porque no sé por cuánto tiempo quiero seguir haciendo esto.