Divagaciones varias y desordenadas sobre el tema del momento.
Los grandes ganadores
Amazon y Zoom, entre otros. Trabajo en una empresa estadounidense que es competencia directa de Zoom y sin divulgar detalles es curioso lo mucho que se habla de ella últimamente. Ahora no queda más que aprender y admirar su éxito. A pesar de los huecos de seguridad, la facilidad de uso y las conferencias gratuitas de 40 minutos hicieron crecer sus usuarios y las ganancias en millones. Resulta que a la mayoría de la gente común poco le preocupa una charla o sus datos personales filtrados en el ciberespacio si a cambio consigue mantenerse en contacto con la familia o los amigos.
A pesar de las obscenas ventas que Amazon reportó en el trimestre, sorprende que su reporte no haya resultado para festejarse. Resulta que los costos operativos también se han elevando y al final no todo ha sido bueno, pero comparado con las demás empresas, sus resultados no dejan de ser envidiables. ¿Qué negocios funcionan mejor en medio de una pandemia y la crisis que se avecina?
La actuación del gobierno
A finales de febrero y principios de marzo, cuando la gente comenzaba a criticar la lentitud del gobierno al no declarar la cuarentena, escuché el sabio comentario de un buen amigo diciendo que adelantar el encierro solo haría que la gente saliera de sus casas en el peor momento posible. En pocas palabras y de forma más simple me había expuesto lo que diría unos días después el doctor Gatell y su ejemplo de los 100 niños infectados para explicar lo que era un punto de inflexión. La gente se le fue encima. En ese momento recordé mi escrito de que la gente que hace ciencia no siempre tiene las mejores habilidades de comunicación. En medio de la polarización que vive la sociedad mexicana, la crítica a las acciones del gobierno respecto al manejo de la pandemia ha sido una constante. Si bien casi en nada estoy de acuerdo con este gobierno, aplaudo mucho el trabajo del doctor Gatell y me temo mucho que si las cosas no acaban bien será uno de los primeros chivos expiatorios en medio de este complejo momento. En realidad, si la catástrofe de salud se desata, me parece que será culpa de todos (el tema económico es otro asunto).
En medio de cifras que ya parecen perder sentido, lo único que para mi parece dar dirección son el número de muertos. ¿O no? La verdad es que hasta los muertos se pueden ocultar o disfrazar. Pero agradezco que hasta ahora no tengamos escenas como las que se han visto en Ecuador o incluso Nueva York. No me importa quién se lleve el mérito, en verdad deseo de todo corazón que haya el menor número de muertos.
Como la gran depresión de 1029
La Gran Depresión de 1929 siempre me ha causado tremenda inquietud. En especial aquellas fotos como la de una mujer con sus hijos de Dorothea Lange. ¿Qué pasaba por la mente de aquellas personas? He de confesar que me entra un pavor enorme cada vez que alguien dice que la crisis que viene es comparable a la de 1929. Me ha tocado vivir en mi país las crisis económicas de 1982, de 1994 y de 2008. De las tres la peor parece ser la de 1982, cuando apenas tenía un año. En ese sexenio el dólar pasó de los 150 pesos !a los 2,483 pesos! A veces siento que parte de ello explica la neurosis que aquejó a mi padre.
Aunque me aterra, hay dos cosas en las que busco hallar consuelo. Primero que para bien o para mal hay muchas cosas que son diferentes a 1929. Somos muchos más habitantes, el trabajo se ha redefinido completamente, la tecnología es diferente, etc. No sé cómo estas juegan a favor o en contra, pero conservo la esperanza de que podremos salir adelante. Segundo, no dejo de pensar que para sobrevivir el ser humano requiere pocas cosas, es fundamental conservar el optimismo, ser agradecidos y estar contentos con tener lo necesario.
Un ente chiquito hizo arrodillar a la nación más poderosa
Es increíble como un virus tan pequeñito puede doblar a la nación más poderosa y hacerla sentir vulnerable. Es sorprendente que se nos prive de algo tan simple como salir a dar un paseo o abrazar a alguien. Es una lección de humildad.