Azazel

Pero el macho cabrío sobre el cual caiga la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante de Jehová para hacer la reconciliación sobre él y enviarlo al desierto para Azazel.[…] Cuando hubiere acabado de expiar el santuario y el tabernáculo de reunión y el altar, hará traer el macho cabrío vivo; y pondrá Aarón sus dos manos sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, todas sus rebeliones y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de un hombre destinado para esto. Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitada; y dejará ir el macho cabrío por el desierto.

Levítico 16:10, 20-22

Azazel

Desde que recuerdo, el relato de Azazel del libro bíblico de Levítico me cautivó. A grandes rasgos, para quién no lo conozca, tiene que ver con un ceremonia anual del pueblo judío para la expiación o perdón de pecados (De hecho es el antecedente del Yom Kipur de la actualidad). En ella se tomaban a dos cabritos, lo más parecidos posibles y se echaba suerte entre ellos. A uno se le sacrificaba como ofrenda por los pecados del pueblo y el otro, llamado «para Azazel», se le liberaba vivo en el desierto luego de que el sumo sacerdote  ponía sus manos sobre él y confesaba los errores del pueblo. De esa manera se simbolizaba que los pecados del pueblo se iban con aquel cabrito y eran perdonados.

Con frecuencia a ese cabrito se le denomina sencillamente Azazel y, aunque su etimología es inexacta, parece que la palabra sencillamente significa «macho cabrío que desaparece», «macho cabrío emisario» o «macho cabrío que se lleva los males». *

Independientemente de lo cruel que pudiera sonar el relato y de lo cuestionable que pudiera parecer la ceremonia, la metáfora tan gráfica de aquel animalito cargando con los pecados del pueblo y llevándoselos al desierto desolado, me parecía emotiva. Luego, con el tiempo y las circunstancias, el relato tomó una interpretación personal interesante: la del «azazel» moderno.

Y es que en determinados momentos de nuestra vida todos nos vemos en la necesidad de  platicar o hasta confesar nuestros problemas e inquietudes. Lo hacemos porque sencillamente se están volviendo una carga. Dependiendo de varios factores, algunos acudirán con sus mejores amigos o con familiares que seguramente los escucharán y hasta brindarán cierto grado de respaldo y soporte. Sin embargo a veces también se recurre a gente que se conoce poco.

Se me ocurre pensar de entrada en los psicólogos, que en cierta forma cumplen con esa función, pues a veces, más allá del consejo que puedan brindar, cubren la necesidad básica de tener alguien que nos escuche. Solo que claro, hay que pagar, porque esa es su chamba. También hay ministros religiosos en los cuales por cierto la gente cada vez confía menos. Estos por lo general suelen ofrecer una reconciliación con Dios y la gente puede hallar cierta clase de alivio en eso, pero de nuevo resaltamos la necesidad de tener alguien que escuche.

En mi caso, a lo largo de mi vida, también he aplicado la de contar mis problemas a personas que conozco poco. Es una especie de volado o tiro de suerte del que no sabes qué sucederá, pero si algo falla al menos puedes fingir demencia y jurar que no lo conoces. A algunas de esas personas jamás las volverás a ver, pero lo cierto es que en su momento cumplen un noble objetivo y se llevarán tus cargas. Algunas de ellas quizá seguirán ahí, regresarán, y no se perderán en el desierto del olvido sino que con el tiempo hasta pueden llegar a convertirse en amistades profundas.

Olvidadas o no, siempre habrá que agradecerles el haber estado allí en el momento y lugar. Gracias a todos mis azazeles.

¿Y ustedes, alguna vez han recurrido a ellos? Y claro, a veces también nos toca ser uno de ellos.

* En la actualidad, Azazel suele tener una fuerte connotación negativa pues se le asocia como el nombre de una entidad espiritual maligna que puede ser desde un demonio hasta el mismísimo Diablo. Las razones de esa interpretación son básicamente dos. Primero, debido a lo impreciso de su significado algunos consideran que la cabra le llevaba los pecados a su dueño, es decir, a alguna entidad espiritual maligna (quizá el Diablo) que habitaba en el desierto. Segundo, aunque en la Biblia el término Azazel solo aparece en este relato, también aparece en el libro apócrifo de Enoch donde es el nombre de un líder de un grupo de ángeles caídos. De ninguna manera estoy usando esta interpretación en este post.