No soy muy afecto de la cumbia, salsa y demás sonidos latinoamericanos, no tengo nada contra ellos, solo que la mayoría del tiempo estoy escuchando otras cosas y de ves en cuando, cuando estoy muy de buenas, escucho alguna que otra canción de estos géneros. En realidad me molesta cuando alguien dice en un plan serio que eso es «música de nacos», porque yo creo que quieramos o no al final de cuentas es nuestra música, la música latina, la de nuestros orígenes, la que dice mucho quiénes somos, y de dónde venimos. Esos ritmos que con frecuencia son la envidia de gringos y europeos y que en gran parte nos han dado la fama de sensuales y cálidos.
Quizá lo que más odio de estos géneros en la actualidad, y que creo que es un reflejo de la ignorancia que aún abunda en nuestros pueblos, es la forma en muchos de ellos se han rebajado, no tanto en ritmo sino en letra. Y no es porque quiera clases de filosofía en una canción, con frecuencia las clásicas historias de amor y desamor me bastan, pero luego se llega a extremos que sorprenden. No quiero poner a trabajar mi mente en recordar muchos ejemplos, pero puedo citar el clásico «Mesa que más aplauda» o «la gasolina». Si tuviera que darle a uno de estos ritmos la calificación del más degradado o pobre, sin pensarlo dos veces sin duda se lo daría al reguetón.
Por otro lado, hay un ritmo de estos que con frecuencia me hace morderme la lengua. Se llama bachata, un género que se le atribuye a la Republica Dominicana y que en tiempos modernos quizá uno de sus mejores exponentes al menos en mi precepción desde México fue el grupo Aventura con su canción «Obsesión». Esa guitarra de tonos eléctricos combinada con un poco de letras no muy profundas pero pegajosas con frecuencia me fascina.
Ayer cediendo un poco a la tentación me topé con este video y me ha gustado mucho, se antoja hasta aprender a bailar un poquito. La verdad es que ni idea de cómo se bailaba, pero creo que estos chavos, en especial la chica, bien que le saben mover el bote.
El grupo es Xtreme y la canción se llama «Te extraño»